sábado, 13 de diciembre de 2014

DÍA 49. DE GLACIARES Y LAGOS

DÍA 49

6/DICIEMBRE/2014 GLACIARES Y LAGOS

Aprovechamos que la ducha está en para darnos otro restregón. Así llevamos duchas de adelanto por si acaso...

Al ir a desayunar, y preparar los Capuccinos, me doy cuenta de que no he comprado azúcar. Eso no es problema en los sitios cutres, donde siempre hay, pero en este fino, por más que rebusco no hay ni un terrón. Tomamos el café como viene. Menos mal que no es amargo. Preparamos cereales con yogur y unos kiwis. Los kiwis vienen con una herramienta de plástico que es cuchillo y cuchara para comerlos.

Tras el desayuno, emprendemos el camino al sur, hacia los glaciares. Le insisto a Juanjo que se lo tome con tranquilidad, que paremos de vez en cuando, que haga fotos, que ya llegaremos y que no hay prisa hoy. Se trata de disfrutar del paisaje,

Entramos en una carretera de bosque que vamos a recorrer durante casi todo el día. Está lloviendo, así que apenas vemos, con las nubes, las montañas que nos rodean. Cuando las nubes nos lo permiten, el entorno,cada vez que hay una apertura en el bosque, por el cauce de un río, es impresionante. Las cimas elevadas tienen nieve y parecen rodearnos. Los cauces de los ríos que vienen de las montañas tienen a veces un color glaciar. La carretera está casi siempre rodeada de una vegetación espesa, en la que destacan los bosques de helechos. Yo filmo algún tramo e intento animar a Juanjo para que pare y saque alguna foto. Cuando se decide, se aparta a una cuneta y nos metemos en un barrizal. Juanjo sale del coche diciendo: "La hemos cagado". Yo no puedo abrir mi puerta porque el coche se ha ladeado en el barro. Juanjo intenta sacarlo, pero se hunde más. Entonces aparece un cuatro por cuatro y el conductor nos dice que si necesitamos ayuda. Juanjo le dice que si, y el tipo da la vuelta y viene a sacarnos. Lleva una cuerda en el coche y la amarra a la parte trasera de nuestro vehículo. Lo saca en un momento y le damos las gracia efusivamente. Es escocés y nos dice De Nada, en español. Tiene aspecto de leñador. Está viviendo aquí.

Otro coche se para al ver las luces de avería puestas,pero les decimos que gracia, que no hay problema. Juanjo está nervioso con esto. Dice que todos los días pasa algo. Pero ayer no nos pasó nada, que yo sepa..y hoy ya tenemos el cupo.

Intento que no se agobie y que haga el favor de mirar el paisaje de una puñetera vez, que si no, es tontería andar así. Finalmente se convence y para en un camino a hacer fotos a las montañas y a los helechos y a un río que tenía un color especial, como Sevilla.


Llegamos al Glaciar Franz Joseph lloviendo bastante. Entré en la oficina de información. Yo recordaba que el glaciar estaba bastante cerca del pueblo, y que se iba andando en un corto paseo. En la oficina me explicaron donde dejar el coche y que se llegaba al glaciar en hora y media, ida y vuelta. Algo me sonó raro. Hora y media me parecía mucho para lo que yo recordaba. En fin, estaré equivocada, pensé.

Aparcamos el coche e iniciamos el sendero, en principio por un bosque y luego salimos a la llanura donde está el río y debería estar el glaciar. Juanjo se retrasó haciendo unas fotos. Yo iba por delante, entendiendo a duras penas y con desolación, lo que pasaba: el glaciar ha retrocedido una bestialidad. Cuando lo vimos, desde la misma llanura se tocaba el hielo. Ahora hay que subir una parte del monte y ver el glaciar de lejos. Además es peligroso. Hice un video desde la zona desde donde yo suponía que lo vimos la vez anterior y dónde se encuentra ahora.

Veo carteles que indican dónde estaba el glaciar en 2008 y lo que retrocedió en 2012. Una burrada. Así que desde donde lo vimos hace 20 años, ni te digo...Me reúno con Juanjo en un mirador y le cuento lo que pasa. Para demostrarlo, hay una parte de hielo casi petrificado más abajo, que demuestra dónde estaba el glaciar no hace tanto, y mucho más arriba de donde lo vimos. Llegamos al último mirador. Nada, sigue estando lejísimos la lengua del glaciar. Una pena.

Bastante desmadejada, le digo a Juanjo que al glaciar Fox lo mismo ni merece la pena acercarse, que es más pequeño. Pero finalmente, tras tomarnos unos bocatas en el parking y hacer pis en los baños perfectos que hay al inicio de distintos senderos que salen de allí, nos encaminamos al Fox.

El paisaje es muy frondoso, de altos montes. Comento que parece una locura, pero que el paisaje del entorno del Fox me recuerda al Machu Picchu. Para mis asombro, Juanjo me da la razón. Parece mentira, pero la impresión de paisaje es la misma. Al glaciar lleva una carretera de bosque espectacular, al final, se abre un ancho valle glaciar por donde discurre el río de aguas color cuarzo que salen de las nieves. Nos aproximamos hasta divisar el glaciar, pero decidimos que no merece la pena caminar hasta allá. Cualquier  glaciar de Chile de los que vimos es mejor que éstos. Lo que si es llamativo es el entorno, un circo de montaña de altos montes pelados y con cascadas. Y el pasaje del entorno, algo asombroso. Por allí andan Keas, una especie de loros que encontramos de cuando en cuando y que caminan hacia los coches buscando que la gente les dé comida. Hay letreros que lo prohiben.

Nos dirigimos a Wanaka. Son unas cuantas horas de viaje pasando por el PN Mount Aspiring. Sigue lloviendo, por lo que el paisaje del fondo lo vemos regular. Deberíamos estar divisando el Monte Cook, pero ni rastro, por las nubes. Hemos seguido un rato con el mismo paisaje de bosque pero de forma brusca, al cambiar de ladera, ha variado a tipo estepario, con matorrales y ningún árbol. Entramos en el valle en el que comienza el lago Hawea, que se inicia en una cola estrecha y va ensanchándose poco a poco. Un rato mas tarde, cambiamos de ladera y vemos el lago Wanaka. Ambos Lagos confluyen en la ciudad de Wanaka, lo que hace que sea  un sitio muy especial. No es una ciudad grande, sólo unas pocas calles y mas bien se servicios, pero el enclave es alucinante, La pena es que esté tan nublado, porque de esta forma no se ven bien las montañas, unas nevadas y otras no, que sirven de marco a ambos lados.

Hemos comprado algo para cenar y nos hemos ido a dormir a un camping en una pradera arbolada del lago Hawea. Un sitio muy bonito y tranquilo.

El dueño sale a buscarnos y nos pregunta de donde venimos y a donde vamos y le parece fatal. Nos dice que vayamos al Doubtful Sound, que es mas barato y hay menos gente que en el Milford.

Preparamos la cena, a base de pasta y tomare a la marroquí. He calentado el tomate y la gente se asomaba a oler. Me pareció raro, era tomare de lata, aunque le he puesto cebolla.

Como es un sitio de los buenos, no hay sal ni de nada. Los aparatos funcionan, y está limpio pero apenas hay vajilla. En fin, cenamos de soso, y punto.




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