domingo, 30 de diciembre de 2018

SE VA EL TRÁGICO 2018

Pensaba que, al estar acabado en 8, sería un buen año, pero ha resultado ser el peor que recuerdo.

Tras una serie desgraciada de sucesos, falleció mi padre, el referente de la familia cercana y extensa y cuyos restos ahora comparten espacio con mi madre y mi abuelo. Nos has dejado solos, papi...

Y tras su muerto he revivido la de mi madre y siento que los echo tanto de menos!

Con mi padre se ha ido Forges, que nos hacía su editorial diario y cuyas viñetas intemporales compartimos y seguiremos compartiendo.

Stephen Hawking, el Grande de la Ciencia, parte de cuyas cenizas navegan por el espacio.

Montserrat Caballé, la voz inmensa, como inmensa era la voz de José María Íñigo, que también se ha ido.

Maria Dolores Pradera se fue llevándose su voz que cantaba esas canciones que encantaron a mis padres.

Padres y madres de amigas se han marchado también. María, la madre de Beatriz, a quien conocía desde que yo era pequeña, la madre de Carmen, el padre de Flavia, la madre de Loli Durán...

Y muertres que nos sobrecogieron, como la de nuestra amiga Emi, tan joven.

Yo he estado meses de baja por estrés y ansiedad tras este terrible año, en el que el trabajo fue asfixiante.

La madre de Juanjo estuvo ingresada y ha entrado en ese declive imparable que traen los años, en la espiral que hunde a la persona y su vida siendo consciente de sus actuales y cada vez mayores limitaciones. Juanjo tiene una presión terrible y no sé cómo ayudarle.

Intento rehacerme. No podré olvidar. Este año no lo olvidaré, pero debo aprovechar la vida. Quiero viajar todo lo que pueda, reunirme con toda la gente que siga siendo amiga, cada vez que sea posible y mirar el futuro, que ya será más corto que mi pasado y no acabar siendo una carga para nadie.

Mi homenaje a todos los que se han ido. No os olvidaré

lunes, 19 de noviembre de 2018

Los Palacios 9/11/2018 Viernes

Hoy teníamos aún Big Bus y podemos usar la Línea Roja durante la mañana. Ésta pasa sobre el Bósforo y va a la orilla asiática. Quiero ver un palacio de esa parte del que habla bien la Lonely Planet y que no conozco, así que cogimos el primer bus para verlo.

El palacio de Beylerveyi no es muy grande pero espectacular. Tiene un jardín que da al Bósforo con un pequeño pabelloncito. La escalera de entrada es preciosa. Nos hacen ponernos unas calzas en los zapatos porque vamos pisando una alfombra que han colocado sobre los suelos, de madera en gran parte. Vamos viendo pequeños salón cotos exquisitamente decorados en la planta baja. La planta siguiente nos deja sin habla. Para empezar hay una escalera interior preciosa, de mármol y madera, con pasamanos de marquetería. Pero lo más impresionante es un salón enorme con grandes ventanales, columnas azules y un estanque central. La decoración, con unas tapicerías preciosas, jarrones maravillosos, alfombras turcas fantásticas y unas lámparas de techo de Baccarat que son absolutas joyas.

El resto del palacio nos pareció absolutamente espectacular. Toda la decoración, lujosísima pero a la vez de un gusto exquisito nos hizo ver que los sultanes otomanos invertían muy bien su caudal. Lujo a raudales pero no estridencias. Grandes salones pero también saloncitos acogedores.

Realmente es un palacio recomendable. Una visita de una hora, pero muy gratificante.

Esperamos al siguiente autobús que llegó justo cuando se puso a llover y ya estábamos a punto de coger un taxi. Volvimos a cruzar el Bósforo hacia Europa y paramos en Dolmabaçek, para visitar el palacio moderno "oficial". Después de ver el otro, el inicio de la visita no me pareció muy interesante, hasta que subimos por la Escalera de Cristal, que te deja sin habla. Nos costaba trabajo movernos para subirla porque la mirábamos anonadadas. No permiten hacer fotografías, pero es para no perdérsela. El siguiente salón grande, sin tener la exquisitez del otro palacio tenía también una decoración muy elegante.

Hay muchísima gente, muy incómodo de visitar a veces. La visita termina en un salón de 2000 metros con una cúpula alucinante. Es el salón de recepción y da directamente a un embarcadero en el Bósforo. Es lo más espectacular de ese palacio. Pero a mi me ha gustado mucho el baño del sultán, tres salas recubiertas de mármol egipcio que parece alabastro.

Continuamos la visita por la parte trasera del palacio para visitar el Harén. En él hay salones de preferencia para la reina madre y las esposas principales y muchos saloncitos, salas de juego para niños, salones de recepción decorados en distintos tonos...

Me doy cuenta de que la alfombra por la que hemos caminado por la zona "oficial" es de color rojo y la que recorre el harén es azul.

Esta parte del palacio, muy bien decorada, es muy agradable, acogedora.

Los jardines, con una gran fuente y esculturas de animales, son grandes, dan al Bósforo y tienen unas puertas de entrada muy lujosas. Además del embarcadero que da al gran salón de recepción, hay al menos otros dos.

Hemos parado a tomar algo en un restaurante del recinto de palacio porque estamos agotadas. Visitar los dos Palacios ha sido cansado de verdad.

Cogimos un taxi para ir a la plaza Taksim, donde se montan todos los mogollones. Es muy grande, un poco desangelada. En un lateral superior  hay un parque agradable que da al Bósforo, pero hace mucho viento allí para pararse.

Recorremos la plaza. La anima un mercadillo, en el que paramos un momento para seguir por Istikal Cades si, que es la famosa calle peatonal. Como todas las calles peatonales, hay mucho comercio y restaurantes, pero más bien de tipo occidental, con hamburguesas, pasta y pizza. Hay algunas galerías, una de ellas con muchos restaurantes que nos pareció graciosa para cenar más tarde.

Vimos algunos edificios chulos, alguno modernista. En la zona del consulado de Suecia hay bonitas fachadas. Visitamos la iglesia de San Antonio y, como no había mucho más que hacer, nos fuimos a visitar la Torre Galata, a la que alcanzamos a visitar para la puesta de sol y tuvimos bonitas vistas de Sultanhatmet, Cuerno de Oro y Bósforo. Fuimos a un simulacro de vuelo en helicoptero en la misma torre. Yo salí algo mareada. A Chus le gustó mucho.

Como queríamos quedarnos a cenar en esa zona, para hacer tiempo fuimos a un café muy mono a tomar unos vinos. Pasamos allí un rato agradable y luego fuimos a la galería de restaurantes que habíamos visto. Pero lo cierto es que la comida no era muy allá, había un jaleo terrible, muchísimo turista y de todo y salimos de allí un poco decepcionadas. Continuamos la calle hacia Tünel y allí vimos un sitio divertido para tomar una copa, aunque había también bastante barullo. Well-done se llama.

Cogimos un taxi para volver al hotel porque ya era tarde

Topkapi, Chora, Pier Loti y Bósforo 8/11/2018 Jueves

Hemos visto que Topkapi se abarrota de gente, así que nos hemos puesto el despertador para salir temprano.

Desde el hotel hay una entrada por el parque Gulhane que nos lleva directas al recinto del palacio. La tarjeta nos cubre la visita, así que no tenemos que pasar por taquilla y nos dirigimos directamente al Harén. Tuvimos suerte de ir tan pronto porque estamos casi solas y hemos podido ver las dependencias estupendamente. El recinto es espectacular, con azulejería, mobiliario, ventanas, cúpulas, mocárabes, fuentes por todas las habitaciones, galerías... Todo espectacular e impresionante, lleno de detalles y color. Yo no tenía un recuerdo muy nítido de ese recinto y me ha parecido maravilloso.

Hemos recorrido los demás pabellones del palacio, que se reparten por un enorme recinto amurallado, dividido en cuatro patios. Los pabellones son muy distintos entre sí y todos preciosos. La mala pata es que no hemos podido ver el tesoro, que tiene unas joyas alucinantes, porque lo están restaurando, pero esas cosas pasan muchas veces. Pero ha sido una lástima. Visitamos las cocinas, el museo de vajillas, el pabellón del Consejo, el de tomar el sorbete, el museo de relojes ... Pero una pena lo del tesoro aunque, debe llevar tiempo en restauración y tiene pinta de ir para largo.

Hay un pequeño restaurante dentro del palacio con vistas al Bósforo y al Cuerno de Oro. Nos hemos sentado el la terraza a tomar un café. Es una pena no tener hambre porque tiene unos pasteles con una pinta increíble.

Fuimos al hotel porque nos regalan un viaje en los City Bus, al que llaman Big Bus y puedes subir y bajar durante 24 horas en dos líneas diferentes. Mientras esperamos a que saliera, nos acercamos al Hipódromo a ver los Obeliscos y la Columna Serpentina, que es de bronce y bastante rara, puesta dentro de un estanque y que debía estar coronada en su día por las cabezas de dos serpientes que se enroscan en el fuste.

Hemos dado la vuelta al Cuerno de Oro en el autobús y luego hemos cogido un taxi para llegar a la Iglesia de Chora, que es una joya bizantina. Ha sido otra faena mayúscula, porque están restaurándola enterita y sólo hemos podido ver el pórtico de entrada y la sala lateral de los frescos. Cierto es que la entrada tiene algunos de los mejores mosaicos de la iglesia, pero ha sido una pena no ver el resto, la verdad.

Cogimos otro taxi a Pier Loti, el famoso café sobre el cementerio que tiene buenas vistas al Cuerno de Oro. Hemos tomado unos crêpes turcos, de queso y patata y un té. Después hemos bajado andando por el cementerio y visto una zona peatonal con bastantes tiendas y restaurantes. Allí hemos cogido otro taxi hasta la Suleymainiya, la Mezquita más grande de Estambul. Hemos podido verla tranquilamente. Es digna de verse. La cúpula es alucinante.

A partir de ahí hemos ido paseando hacia Sultanhatmet. Hemos pasado la zona de el Bazar de las Especias. Hay puestos de calle abiertos y hemos visto algunos. Nos van dando a probar delicias turcas y otras golosinas.

Bajamos hacia el Puente Galata y un hombre en el Puerto vocea "Bósforo". Chus propone que hagamos un paseo nocturno que, total, dura una hora y es baratísimo. Al estar la moneda tan baja, taxis y transportes están tirados de precio.

Nos han dado una vuelta pasando por la orilla Europea primero y la asiática de regreso. Vemos los palacios y me hago una idea del recorrido para mañana. Todos vamos a cubierto porque arriba, en la parte al aire debe hacer un frío terrible y un viento insoportable.

Así que hemos visto Estambul iluminada muy a gusto, porque en el barco hace calor. Nos habríamos tomado una cervecita pero no hay alcohol y los refrescos a mi no me gustan y a Chus tampoco le apetecen.

Hemos parado a cenar algo ligero, pero ha tenido que ser una pizza y agua porque justo el sitio donde hemos entrado no tienen comida turca, pero alcohol tampoco, así que nos hemos quedado con las ganas.

Para compensar, hemos ido a una pastelería que tiene varias tiendas por Estambul, de un tal Mustafa y nos compramos unos Blacklava riquísimos que hemos ido comiendo por la calle.

Aya Sofia y otros menesteres 7/Nov/2018 Miércoles

Hemos madrugado como buenas viajeras. Pero primero hemos tomado un opíparo desayuno en la terraza del hotel, con diversidad de Quesos, tomate, Pepino, aceitunas en picadillo con tomates secos, té, café.. La terraza da al Bósforo y se escuchan graznidos de gaviotas.

Enseguida nos marchamos a Aya Sofia. Hemos comprado en la taquilla una tarjeta que nos sirve para visitar bastantes museos.

Santa Sofía no deja de impresionar. No sé si más por dentro que por fuera o por fuera que por dentro.

Como ya la conocía, he disfrutado de nuevo de las cúpulas y mosaicos, de la galería superior desde abajo y de la sala central desde arriba y de cada una a su nivel. Y miraba la admirada expresión de Chus, que estaba perpleja de lo que veía. Todo el mundo conoce lo que es Santa Sofía y sus mosaicos y no me voy a entretener en describirlo. Pero es de todo punto espectacular.

Salimos al exterior y visitamos las zonas arqueológicas circundantes, admirando de paso la estructura exterior, los contrafuertes, etc. El edificio sufrió diversos terremotos y fueron reforzándolo pero los añadidos, en lugar de estropear la imagen, han creado un maravilloso exterior.

Los minaretes añadidos al convertirla en mezquita, la realzan y le dan majestuosidad. Es un lugar cuya contemplación no cansa nunca, sino que cuesta apartar la mirada.

Al frente está la conocida como Mezquita Azul, a causa del predominio de motivos azules en los azulejos del interior.

Intentamos visitarla, pero era hora de rezo y teníamos que esperar un rato. Visitamos las tumbas de los sultanes que están en un pabellón cercano y vimos el hipódromo mientras se acercaba la hora de visita.

En la Mezquita nos dieron un trapo para la cabeza y un faldón, ya que íbamos en vaqueros. Yo llevaba una camisa con una capucha enorme, pero no sirvió para el caso, a juicio de la mujer que entregaba la ropa.

Hicimos un ratito de fila y entramos pero da la mala suerte de que están restaurando todo el techo y no se puede ver la cúpula principal. Únicamente los laterales. Chus está bastante decepcionada, aunque le comento que a mí, personalmente, esa mezquita me parece más bonita desde el exterior, en el entorno de la plaza de Sultanhatmet, frente a Santa Sofía, donde entre ambas crean un espacio espectacular.

En la plaza hay preciosos quioscos de helados. Hemos comprado en un carrito un rollo de canela y lo hemos tomado en uno de los bancos de madera que se encuentran en fila entre las dos mezquitas.

Entramos en el recinto del palacio de Topkapi, pasando un control de seguridad, admirando antes un quiosco de abluciones situado en el camino a palacio.

A la izquierda del recinto se encuentra Santa Irene, una iglesia bizantina muy antigua, pero con un interior que, aunque tiene una cúpula y una zona de altar arquitectónicamente impresionantes, está bastante mal conservada. Han puesto una red bajo la cúpula que está llena de guano de palomas.

Pasamos a ver el Museo Arqueológico, entre el parque Gulhane y Topkapi. Hay muchas vitrinas de Troya y hemos visto un pabellón sobre Mesopotamia espectacular, con azulejos vidriados de Babilonia, representando leones y unicornios. Hay bajorrelieves de arqueros y esculturas de las épocas de Assurbanipal y Assurnarsipal. Una preciosidad, pero nos han echado para cerrar cuando yo estaba casi levitando.

Nos acercamos a ver la Cisterna Basílica, otro de los espacios que no hay que perderse. Del tiempo de Diocleciano, es una Cisterna bajo el suelo de la plaza, llena de cúpulas y columnas con distintos capiteles, formando un laberinto. En dos bases de columnas hay cabezas de Medusa, una de ellas mira a un lateral y otra hacia arriba, como si la columna fuera el cuerpo.

La Cisterna, con una leve iluminación es un lugar impresionante. Una obra romana de las que han perdurado. Hay poca agua en el momento de nuestra visita, aunque parece que debe haber más en otros momentos.

Nos lía un tipo para que veamos su tienda de alfombras. Está anocheciendo y hace frío pero, por lo menos, nos ha dado un té.

Salimos a la plaza a ver el atardecer. Se está levantando viento y hace frío, pero hacemos fotos de ambas mezquitas a la luz de la tarde y vemos cómo se van iluminando, tanto las mezquitas como la fuente central.

Nos hemos acercado al hotel a ponernos algo de abrigo porque hace frío. Es fantástico tener el hotel tan cerca, a dos minutos de Santa Sofía y junto al parque. La situación es inmejorable.

Nos fuimos a cenar. No hemos comido y tenemos hambre. Cerca del hotel hay unos restaurantes muy monos, con unas mesas bajas y otras altas. Cenamos en las bajas, entre almohadones. Pero nos trajeron demasiada comida. Un plato de entremeses (mezze) que no pudimos acabar y una parrillada de carnes muy copiosa.

Lo regamos con cerveza muy fría servida en jarras de metal muy finas y que conservaban el frío estupendamente.

Entre unas cosas y otras, nos acostamos pasadas las doce. Intenté escribir un poco, pero me caía de sueño.

martes, 13 de noviembre de 2018

Nos vamos 13/11 /2018 Martes

Hoy nos vamos. Hemos ido a comprar Blacklava para llevar y a dar una última vuelta por Sultanhatmet.

Se ha puesto a llover a cántaros. Estambul llora porque nos marchamos. Pero volveremos. Estoy segura.

De Bazares y compras 12/11/2018 Lunes

Hoy tocan Bazares por ser el último día. Empezamos por dar una vuelta por el Bazar Egipcio, el de las Especias y luego, por concurridísimas calles abarrotadas de tiendas, llegamos al Gran Bazar donde pasamos toda la mañana hasta casi perder la cabeza con tanta tienda, tanto vacile de los tenderos y tanto trapo.

En el restaurante bonito del Bazar no dan cerveza y estamos necesitadas de algo bien fresco, así que salimos en dirección al hotel y paramos a tomar cerveza fresquita y hummus en un restaurante turco.

Dejamos paquetes en el hotel y nos fuimos hacia una zona de galería comercial que está camino del museo de Mosaicos, por detrás de Sultanhatmet. Regateando y viendo telas y más telas hasta chalarnos, nos marchamos a cenar a un restaurante que no está lejos y está bien recomendado. Se llama Istambul Ottoman Kitchen y tiene muy bonita decoración y se come bien.

Hoy estamos cansadas de tanta tienda. Hemos ido a una terraza con música de derviches donde un señor mayor danzaba y hemos tomado un té y fumado una sisha de manzana para relajarnos antes de ponernos a hacer maleta

Arte moderno y derviches 11/11/2018

Hoy, domingo, hay un Maratón en Estambul. Sultanhatmet está vallado entero por esa causa.

Hemos pasado entre las vallas para visitar el museo de Arte Islámico, que ha resultado ser interesantísimo. Hay una zona en la que se ha hecho la excavación de algunas gradas del antiguo Hipódromo y se ven a su nivel y desde el patio arriba, ya que están cubiertas por un cristal.

El resto del museo contiene diversos objetos de arte, puertas de mezquitas, alfombras y kilim, vasijas, joyas, armas, reliquias... Para entrar a la sala de las reliquias nos indicó el vigilante que nos cubriéramos la cabeza. Aparte de lo que sean, los cofres que las contienen son una preciosidad.

Es un museo muy nuevo. No sé cuándo lo abrieron pero tiene aspecto de ser muy reciente. Está muy bien y entra en la tarjeta de museos.

Pensábamos coger un taxi hasta Galata pero ha sido imposible a causa del maratón. El puente también está cortado y lo mismo el barrio Galata. Como vamos lejos del hotel, hemos cogido abrigo. Demasiado abrigo. Hace sol y calor y ni gota de viento. En el puente he tenido un calor terrible y hemos cogido un taxi para subir la pedazo cuesta hasta Tünel, que es donde se encuentra el monasterio de los derviches.

Antes de cruzar el puente pasamos por ka antigua estación del Orient Express, que es una preciosidad. Hacen allí otro espectáculo de derviches giróvagos a diario y tiene una acústica estupenda.
Sacamos entradas para la Sema, que es la ceremonia religiosa en la que los monjes entran en trance girando. Como será por la tarde, nos acercamos al museo de Arte Contemporáneo, que está cerca.

Nos ha gustado mucho. En la planta de arriba hay unos montajes fotográficos espectaculares, aunque pocas obras, porque la sala es pequeña.

La sala de la siguiente planta contiene unas obras interesantes de colección permanente y en las dos plantas inferiores hemos visto una exposición temporal que, justamente, acaba hoy, de un escultor que nos ha dejado impresionadas. El autor se llama Anthony Cragg por si a alguien le interesa. Chus tomó buena nota porque su hermana tiene una galería de arte y quería contárselo. Los materiales son bronce y madera, principalmente, pero tiene una escultura increíble hecha con miles de dados de jugar. Espectacular.

Hemos ido a buscar el café Ara, cuyo nombre proviene del fotógrafo turco Ara Güler. El local, además de ser de lo más agradable, está decorado con fotografías suyas. Teníamos la referencia de Orhan Pamuk que, en su libro titulado Estambul, habla de este café. Tomamos un falafel muy rico y unos ravioli turcos con salsa de yogur. Nada de alcohol fue posible, a pesar del calor. Ni una cervecita, así que tuvimos que conformarnos con un té.

Después nos acercamos al monasterio que, además, es museo y también nos entra en la tarjeta. Hay unos mausoleos a la entrada y el museo explica la vida monacal. Estos monjes realizan la Sema los domingos en una sala donde no cabe demasiada gente. Como nosotras estábamos en el museo a la hora que abrían las puertas exteriores, entramos de las primeras y elegimos sillas delanteras.

Una maestra de ceremonias nos dio una explicación en turco y en inglés sobre el compositor de la música y se puso un velo al iniciarse la ceremonia. En una galería superior músicos cantaban y tocaban diversos instrumentos. La música era algo monótona, y la ceremonia lenta. Los monjes, vestidos de blanco y cubiertos con capas negras y fez color tierra, saludaban a uno que iba vestido de negro con camisa blanca y un fez con cordón verde en la base. La ceremonia se saludos duró bastante rato. Yo estaba sentada justo en el centro de una fila y todos los monjes saludaban en mi dirección. Después me di cuenta que el Mihrab estaba justo detrás de mi.

En cierto momento, la mayoría de los monjes se quitaron las capas negras, fueron a saludar de nuevo al jefe y empezaron a girar, primero con los brazos cruzados sobre el pecho y abriéndolos poco a poco, un brazo más elevado que otro y la cabeza inclinada. Giraban un rato mientras otro vestido de negro pasaba entre ellos, vigilante. Cuando paraban se apoyaban entre sí en grupos de 2 o 3, supongo que para no marearse. En la última parte, los dos que iban de negro se unieron al grupo con una danza más lenta, abriéndose un poco la capa con una mano.

Nos habían pedido que estuviéramos en silencio, que no hiciéramos fotos y no aplaudiéramos, porque era una ceremonia, pero había gente que hacía fotos hasta con flash. De monda.

Acabó la ceremonia una hora más tarde y nos fuimos pensativas. Es un ritual realmente curioso.

Observo que estamos cerca del hotel Pera Palace, donde escribió Agatha Christie Asesinato en el Orient Express y vamos para allá. No recordaba que fuera tan bonito. Tomamos un vino en un salón precioso, con unas cúpulas en un techo muy elevado y una combinación de mármoles en distintos tonos realmente sublimes. Hay un antiguo ascensor en la escalera, de la época de la Torre Eiffel, preciosos comedores y un salón de té decorado en rosa muy apetecible. Había un señor tocando al piano Granada, casualmente. Chus está impresionada del sitio. Pasamos allí un buen rato, porque estábamos conodísimas. 

Volvimos a Istikal Cadesi a tomar un vino y una tapa. Pero no encontramos ningún sitio que nos pareciera agradable, así que volvimos al café del otro día.

Más tarde volvimos caminando al hotel. Hace buena noche. Pero nos compramos un par de Blacklava por el camino para premiarnos, como diría Chelo

Gran Bazar, Museo de Mosaicos 10/11/2018 Sábado

Hoy nos hemos ido a ver el Gran Bazar, aunque estoy segura que volveremos porque es muy "vicioso". La verdad es que es muy pintoresco, aunque orientarse allí es una locura. Los techos son muy bonitos y hay algunas plazoletas interiores con fuentes bastante agradables, pero el sitio es de locos. Como no podía ser de otra manera, acabamos comprando algunas cosas, té y cojines, pero sales de allí con la cabeza loca. Los vendedores son graciosos y nos atiborran a Delicias Turcas. Uno nos dice "Aquí engañamos, pero poco" y nos da un ataque de risa. Casi todos hablan español, claro está.

Descubrimos en el interior un restaurante con cúpulas de ladrillo y unas tiendas bonitas, pero nos marchamos porque ya estamos listas de papeles.

Nos fuimos hacia Santa Sofía después de dejar las compras en el hotel, para visitar el Museo de Alfombras, que está muy interesante y después bordeamos la Mezquita Azul para llegar al Museo de Mosaicos, otra de las atracciones de Estambul que no hay que perderse, porque los Mosaicos que se muestran "in situ" son algo impresionante, con escenas de caza, agricultura, muchos animales y plantas, con muchísimo detalle y policromía. Nos ha gustado muchísimo. Lo recomiendo.

A partir de ahí "me tocaba" explorar para localizar una mezquita que no pudimos ver la otra vez porque estaba en restauración. Le llaman La Pequeña Santa Sofía y es preciosa. Muy recomendable también. Y muy tranquila. No van muchos turistas.

Localicé el hotel de la vez anterior, que tenía una terraza magnífica, pero lo han cerrado. Pasamos por el Four Seasons y subimos al Seven Hills, porque quería sorprender a Chus con la vista al atardecer. Lo conseguí. Se quedó sin habla.  Teníamos junto a nosotros Santa Sofía, la Mezquita Azul y el Bósforo. Un atardecer espectacular, de los bonitos, bonitos... Y un frío terrible, pero nos dieron mantas y tomamos un vino para calentarnos.

Hemos disfrutado el atardecer, hecho fotos y nos marchamos heladitas a coger algo de abrigo al hotel para salir a cenar.

Hemos cenado esta vez una rica comida turca en un sitio próximo al hotel, donde hablan español y se llama Enjoyer Café Correcto. Nos atendieron bien. Esa zona está petarda de restaurantes y gente. Dimos una vuelta por las animadísimas calles y llegamos hasta Cemberlitas, donde vimos el Hammam al que suelen ir los turistas.

Tras el paseo volvimos al hotel.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Llegando a Estambul 6/Nov/2018

Llegamos a Estambul tras alguna incidencia intrascendente o, al menos, solucionable y con la renuncia a última hora de un miembro del trío que íbamos a viajar. Así que Chus y yo somos las únicas integrantes del grupo.

Había reservado un transfer y, tras un ratito de espera, llegamos al Hotel Idylle sin problemas.

El hotel es magnífico, su gente amabilísima y la ubicación inmejorable, a nada de la plaza de Sultanhatmet.

Dotado de todo lo posible, lo que nos ha evitado cargar con jabones y champús. Limpio y bonito, recién renovado.

Tras acomodarnos, hemos dado un paseo hasta el puente de Galata. Lo hemos recorrido por arriba, viendo el Cuerno de Oro, las mezquitas iluminadas y los pescadores.

Como tenemos hambrecilla, hemos cenado en uno de los restaurantes del puente, unos mezze (tapas) ricos, boquerones fritos y unos vinitos. Hace fresquete, pero la vida del turista es así y aguantamos el tipo. Pero nos hemos ido a dormir porque estamos algo cansadas del viaje.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Vuelta a casa

Hoy tenemos la mañana libre hasta las 15:30, en que hemos quedado con los dueños del apartamento para que nos devuelvan el depósito y darles las llaves.

En las islas la predicción del tiempo es un misterio. Cambia a cada momento, así que no sabíamos si hoy iba a ser de playa o de tormenta. Pero, como el día ha amanecido claro, nos hemos ido a la playa directamente.

Desayunamos en el chiringuito unos croissants sorprendentenente ricos para ser un chiringuito de plata que, dicho sea de paso, está muy bien decorado y tienen de todo para comer allí, llevar, helados, café, copas, desayunos, comidas...

Nos bañamos y paseamos por la playa. El mar está muy calmado y muy claro. Cuando empezaba a apretar el calor nos hemos tomado unas cervezas y hemos comprado otras para llevarnos al apartamento para la hora de comer. Una vez hechas las maletas, hemos picoteando algo y a la hora indicada, devolvimos llaves y nos devolvieron pasta.

Fuimos al aeropuerto, devolvimos coche, facturamos y nos tomamos un último Aperol antes de volar a Madrid, donde llegamos entre lluvia.

Vueltecilla por Mdina

Yo tenía que hacerle a Jaime una gestión en alguna ciudad y Lourdes se había quedado con ganas de dar otra vuelta por Mdina y Rabat, así que hicimos un mixto y nos marchamos para allá. Eso sí, preparadas para ir luego a la playa.

Dimos alguna vueltecilla para aparcar. A primera hora hay bastantes turistas recorriendo Mdina. He hecho mi gestión y nos quedamos en un patio precioso a tomar algo. He comprado un regalo para Marta, que acaba de ser su cumpleaños.

Recorrimos de nuevo la ciudad. Es de esos sitios donde apetece quedarse a dormir, una vez libre de turistas por la noche. Lo tenemos en mente para otra escapada.

Hemos vuelto hacia el norte a la playa. Esta vez vamos a quedarnos en Golden Bay, la que nos pilla más cerca del apartamento que, ciertamente es una playa preciosa, aunque por eso mismo siempre tiene bastante gente.

Hemos inspeccionado otra que hay justo al lado, Ghajn Tuffielha, igualmente preciosa, pero con un acceso mucho más incómodo.

Hemos alquilado de nuevo tumbonas y sombrilla y hemos pasado el día tan ricamente. Me he llevado el snorkel a una zona de rocas pero no hay nada que ver, excepto un par de medusas que nadaban tan contentas ellas y me han hecho huir.

Hemos tomado unos Aperol que nos han preparado en el chiringuito de la playa.

Después de darnos una ducha hemos vuelto a cenar  a Apple Eye, esta vez un plato Maltés, que lleva todo tipo de picoteo pero, aunque era para 2 personas ha sido imposible acabarlo. Hemos pedido una caja para llevarnos los Quesos y embutidos sobrantes. Mañana haremos un picoteo en el apartamento antes de marcharnos.

lunes, 8 de octubre de 2018

Templos y playa

Hace un día de sol espléndido, como corresponde en domingo, con lo cual hacemos planes para ir a la playa.

Como hay tiempo de sobra, decidimos ir a ver el templo de Skorba, el más antiguo dentro de lo antiquísimos que son todos. Éste tiene restos del 4500 ac, aunque el cuerpo principal es del 3500. Al llegar nos pareció que la entrad era un poco rara y pregunté a una señora que paseaba a un perrito. Nos informó de que aquella, efectivamente, era la entrada y que los tickets se compran en el bar de la esquina. El bar, una taberna de pueblo, estaba lleno de gente. Hay un encuentro de coches antiguos y se han concentrado justo allí. Compramos las entradas y nos disponíamos a entrar en el templo, pero ha salido un señor de una grita de entrada y me ha pedido los billetes. Se ha metido dentro con ellos, ha escrito la fecha y me los ha devuelto junto con un folleto después de un buen rato. 

Iniciamos la visita un tanto perpleja. Hay grandes megalitos, y tres ábsides, en forma de trébol. Alrededor hay restos más antiguos. Hemos dado una vuelta comentando lo que veíamos y nos hemos marchado. Hasta el día siguiente no me he dado cuenta de que la entrada era válida para visitar los templos de Ta Hagrat. 

Como en ese momento no lo sabíamos, nos hemos ido tan contentitas a Meliheha, para ver un poco la ciudad y bajar a la playa. 

Hemos dado una vuelta con el coche, nos hemos asomado a un mirador desde donde se ven Comino y Gozo y la parte de la isla donde nos hospedamos y hemos bajado a la playa. Es muy complicado aparcar, es domingo y hace un día buenísimo, pero hemos encontrado un sitio estupendo para dejar el coche, junto a un sitio de comida y copas muy estilos. 

Tomamos un café viendo a tres grupos de chavales en el agua, en clase de buceo y luego hemos buscado un sitio en la playa. Esta es de arena, así que hemos alquilado sombrilla y tumbonas y nos disponemos a pasar el día descansando y bañándonos. 

Lola se había preparado ayer unos bocatas para el viaje y se le olvidaron en la nevera, así que nos los hemos tomado a su salud. 

El agua está muy buena, aunque hay una barrera de algas, pero hemos disfrutado de unos baños, unas cervecitas... Y nos hemos ido cuando estaban terminando de recoger las sombrillas. Nos hemos despedido tomando Aperol en el bar estiloso, aunque vamos vestidas de playa y no podemos marcar estilo ni de coña. 

Volvimos al apartamento a ducharnos y bajamos a cenar a la playa, al Apple Eye, observando el descomunal saque de una pareja mayor que se sentaron en la mesa de al lado, carnes a tutiplén y postres tremebundos. Pero no han dejado ni miguita, mientras que nosotras no somos capaces de acabarnos nuestros platos, vaya tela! 





domingo, 7 de octubre de 2018

Pisciplaya

Hoy se va Lola temprano, temprano, salimos de casa a las 6:30 y ya había bastante tráfico, a pesar de ser sábado. Pero hemos llegado al aeropuerto en media hora sin problemas.

No había lío para facturar y nos ha dado tiempo a desayunar después. Hemos acompañado a Lola a que comprara unos imanes para regalar y la hemos despedido al rato.

Tiene unas seis horas de escala en Barcelona, que va a aprovechar para ir a la pelu y hacer compras.

Nosotras nos encaminamos a Marsalokk, porque hay un punto en la costa que recomiendan todas las guías. Pero primero hemos tomado una cola. Tengo el estómago un poco regular con la leche del café y me ha sentado bien la Pepsi.

Hemos visto que hay barcos a Peter's Pool, pero no se ve a nadie vendiendo tickets, así que nos hemos ido por fin en el coche, recogiendo por el camino a unos españoles, una pareja, que iban andando y sudando, todos rojos.

En la información de Turismo les han dicho que no salen los barcos porque hay mala mar en Peter's, pero no les han dicho otra cosa.

Nos hemos puesto los bañadores en un parking y hemos bajado hacia el pool. He vuelto a coger agua y me he encontrado con un señor que subía seco, armado de aletas y tal y me ha dicho que es imposible bañarse. Hay una marea muy fuerte y mucha ola. Desde la parte de arriba vemos que es cierto. Es un recodo protegido por una pared de roca, que debe ser muy chulo con mar tranquilo, pero el oleaje es muy fuerte y es imposible meterse al agua, aparte de que puede destrozarte hasta el alma con las rocas como te lleven las olas.

Mucha gente vagaba por ahí, oteaban el sitio, bajaban y se marchaban. He encontrado a una señora de Tasmania, que se ha sorprendido mucho de que conociera su isla.

Nos metemos en el coche otra vez y, mirando el mapa, vemos que hay playas un poco más al norte, por Marsaskala, nuestro apeadero original. Hemos llegado a una playa de roca, con escalerillas para meterte en el agua, con alguna incomodidad, por el oleaje.

Pero íbamos sudando y nos hemos bañado. El agua está movida, pero tiene una temperatura estupenda.

Hemos tomado unas cervezas y patatas fritas en una terraza y hemos vuelto a bañarnos antes de comer.

Al acabar, hemos vuelto al apartamento a descansar un poco, porque el madrugón nos ha dejado cansadas.

Hemos puesto unas lavadoras y a la hora de cenar hemos ido al hotel que hay en Golden Bay, a tomar unos Apperol y cenar.
Aunque sólo hemos pedido un plato de entrantes, nos han tenido que poner las sobras para llevar, porque no hemos comido ni la mitad. Quesos ricos acompañados de rúcula, tomate y pimientos asados y churros de masa de pizza. Muy curiosos.

Los Apperol no estaban muy buenos y eran más caros que en otros sitios.

Lola nos ha mandado una foto desde su casa con tres Apperol preparados ya, la muy bruja.

sábado, 6 de octubre de 2018

Las Tres Ciudades

Ya repuestas y bien dormidas, yo al menos, y reconciliadas con la vida, hemos tomado un desayuno en el apartamento y nos hemos ido en dirección a La Valletta, para ver Las 3 Ciudades, que son las tres ciudadelas que se ven desde la fortaleza de La Valletta.

El atasco para llegar es de ôrdago. En Google Maps dice "Mucho tráfico, como siempre". 🙄

Más luego hemos tenido que callejear por las estrechas callejuelas hasta dejar el coche aparcado.

Hemos ido a Birgu (Vittoriosa) donde hay una marina con grandes yates y una fortaleza visitable, aunque no lo hemos hecho. Allí estuvo preso Caravaggio.

Dimos una vuelta por las calles y la marina,  nos sentamos en un bar un rato y luego Lourdes tuvo la idea de irnos a La Valletta en barco tradicional, que es una barca tipo góndola como para 6.

Ha estado fenomenal el paseo. Y luego hemos subido en el ascensor que llega a los Jardines de Baraka. En el ascenso vimos un panorama espléndido. Ya arriba nos hemos puesto a hacer fotos porque las vistas son magníficas.

Salimos a la plaza de arriba de Valletta y nos fuimos a la concatedral de Sant John, que contiene unos cuadros de Caravaggio, quien debía ser un prenda de cuidado.

La iglesia es barroca, con una decoración de estilo bizantino, con mucho pan de oro y  "horror vacui".

Las capillas están dedicadas a cada una de las lenguas de la Orden. Son muy llamativas la italiana y las de la lengua de Aragón, Cataluña y Navarra.

La de la lengua de Castilla y Portugal es la más sobria.

Los suelos son de mármol con incrustaciones. Hay muchas lápidas con escudos incrustados. No dejan llevar tacones para proteger el suelo. La bóveda está totalmente pintada y las paredes cubiertas de motivos en pan de oro. No había visto tanto oro junto desde la Iglesia de los Jesuitas de Quito.

Nos han dado unas audioguías, pero cuentan demasiado, te interese o no. En algunas tienes la opción "saber más" presionando alguno de los números, pero aquí lo cuentan absolutamente todo, a menos que pases a otro punto.

Hemos hecho fotos, visto los cuadros del tenebrista y asesino Caravaggio y recorrido todo el recinto.

Para celebrarlo, hemos ido a tomar unas cervezas y  algo de comer, frente a la puerta de salida de la concatedral.

Después hemos bajado en el ascensor de los jardines y vuelto a coger un barquito para Vittoriosa.

Allí hemos dado otra vuelta por sus calles y nos hemos ido porque estamos en zona de aparcamiento restringido a ciertas horas.

Intentamos ir a San Julián, pero nos ha llevado casi toda la tarde porque Google Maps no debe estar actualizado para Malta y nos ha perdido un montón de veces. Es desesperante conducir así todo el rato, primera, segunda, rotonda y vuelta a empezar... 🤷‍♀️ Cambio de sentido, maniobra para dar la vuelta, primera, segunda, rotonda, atasco y así todo el rato. Es un horror.

Llegamos a San Julián, que es como Magaluf, al caer el sol. Abarrotado de gente y bares... Muy estresante.

Hemos tomado un par de cocktails para reponernos y luego nos hemos ido a Bugibba a cenar. Es viernes, está petado y es difícil aparcar pero, finalmente dejamos el coche en un sitio prohibido y nos fuimos a cenar. Lola quería aparcar en el lugar reservado a los coches de caballos, pero la hemos convencido de que dejara en paz el hueco de los caballos, aunque estaba indignada.

Volvimos para el apartamento porque mañana sale Lola temprano y hay que madrugar mucho.


jueves, 4 de octubre de 2018

Regreso a Malta

Esta mañana hemos desayunado copiosamente y nos preparamos para irnos esta mañana. Tienen que venir a traernos el depósito de 200 euros. Es un poco coñazo no poder irte cuando quieras, porque lo cierto es que habíamos pedido que fuera a las 11 pero a las 9:30 estábamos listas.

Mientras, buscamos alojamiento para esos 5 días y nos decidimos por un apartamento en la parte norte de Gozo, a precio razonable, pensando que nos ha pillado el toro y debíamos haber reservado algo antes, dado que el fin de semana está por medio. Habría sido bastante sencillo si dividiéramos los días en dos bloques, uno hasta el sábado, que se va Lola y otro para el resto, pero Lourdes no quiere trasladarse otra vez. Así que tenemos que apañarnos con lo que haya.

En fin, nos fuimos al ferry, que funciona como una bala y carga y descarga muchísimos coches en un momento y llegamos al apartamento reservado.

La casa es muy grande pero de decoración corrientita, pero lo cierto es que, aunque es inferior a las otras anteriores, el precio es poco más o menos y está bien situada en cuanto a distancias, muy cerca de Golden Beach, una de las mejores playas de Malta, por lo que dicen. 

Vamos a comer a un restaurante de Golden Beach. Abundante, como siempre.

Por la tarde hemos ido a San Paul y a Bugibba, donde hemos tomado unos Apperol aprovechando la "happy hour", pero el segundo no me ha sentado bien y le he pedido a Lola que lleve ella el coche. Cae un diluvio tremendo y baja el agua por las calles una cosa impresionante

miércoles, 3 de octubre de 2018

Sol y templos

Finalmente no se deshicieron los Castillos de Arena, como pronosticaba Lola cuando llovía tanto. Esta noche ha habido una tormenta fuerte pero por la mañana ha ido dejando de llover hasta que ha salido un sol rabioso por llevar todo el día de ayer encerrado.

A media mañana hemos ido a ver los templos de Ggantija, Torre de Gigantes. La entrada la han cambiado y no está donde dice Google. La actual no debe llevar mucho tiempo operativa.

Los templos, datados hacia el 3600 ac, están reconstruidos a partir de dibujos y grabados antiguos. Hubo una excavación inicial que hizo bastantes destrozos y luego, tras la   investigación en los dibujos de antiguos viajeros se reconstruyeron en parte.

Los muros son bastante elevados, pero calculan que originalmente debían tener unos 16 m de altura.

Hay pilas para libaciones a ambos lados de la entrada, altares tallados con espirales, trilitos, grandes goznes en los dinteles y enormes megalitos, aunque muchos de los ábsides están construidos con piedras más pequeñas, formando una mampostería rústica.

La forma de trébol se mantiene como en los demás templos. Cuatro ábsides salen del cuerpo principal. Estaban supuestamente cubiertos con una falsa cúpula y posiblemente madera. Se conserva el arranque de las falsas cúpulas, igual que en los demás sitios que visitamos.

Alrededor de los templos hay megalitos y restos de cabañas neolíticas. Estamos ante los templos más antiguos de Europa, supuestamente mil años anteriores a las pirámides. Es muy impresionante.

Más antiguos que éstos, del 4500 ac, son los de Skorba, que quizá visitemos.

En la parte dedicada a museo volvemos a ver las figuras de mujeres sentadas y fuguritas diminutas con formas de animales. Hay unas cabezas expresivas, bien talladas.

La civilización que hizo todo esto desapareció repentinamente en el 2500 ac, protegiendo los templos y cubriéndolos para que perduraran. Qué fue lo que pudo pasar es inexplicable. Lo cierto es que, cuando en la edad del Bronce llegaron los siguientes habitantes, la isla estaba desierta.

Tras el paréntesis cultural hemos dirigido nuestro camino hacia el Oeste, a una zona de costa muy valorada y cinematográfica.  Es la zona de Dwejra, donde hay varios atractivos naturales. El que era más fotografiado fue la Ventana Azul que se ha destruido hace pocos años por un cataclismo natural. Junto a ella se debe encontrar el Agujero Azul, pero hoy está el mar demasiado tempestuoso para verlo. Hay una laguna para nadar a la que entra el agua de mar a través de una ventana muy llamativa. El paisaje es precioso, acantilados muy verticales de piedra blanca contrastando con el mar.

Hemos comido en un restaurante que se rodea de ese paraje natural. Comida estupenda y marco sobrenatural. Observo que hay duchas y aseos en la playa, por si nos diera mañana el punto de quedarnos de playoteo.

Continuamos nuestro recorrido pasando por Ta Pinu, un lugar de peregrinación y llegamos a las salinas, unas formaciones excavadas en la roca donde en forma de piscinas se retiene el agua de mar. Me llama la atención su extensión. Tienen 350 años de antigüedad. En ellas se refleja el sol de la tarde.

Volvimos a nuestro apartamento y preparamos una cena casera, regada por una botella de vino. Intentamos localizar un sitio para los 5 días restantes, porque Lourdes no tiene gana de rehacer maleta dos veces, pero pilla finde y es complicado. Así que nos acostamos sin concluir nada sensato.