sábado, 17 de enero de 2015

DIA 84 CAMBIO DE HOTEL

DIA 84

10/ENERO/2015 CAMBIO DE HOTEL

Hoy está nublado, parece que el cielo no va aclararse. Hoy vamos a desayunar a una cafetería de Pancakes. No recuerdo yo que ayer pasáramos un control para entrar en el centro comercial, pero hoy había un poli que nos ha preguntado donde íbamos, hemos dicho que a desayunar, nos ha mirado por si llevábamos algo, y hemos pasado a comernos unos pancakes y tostada francesa.

Luego hemos seguido mirando cosas y escribiendo en los aparatillos, aprovechando que tenemos Internet y poco que hacer. Hemos bajado un rato al hall. Hay unas Biblias de distintos países, pero no de las que nos interesan,

A eso de las doce nos acercamos al nuevo hotel, que se llama Quest y está muy cerca. Aunque el check-in es a las 3, nos han dado la habitación nada más llegar. No tenemos ganas de ir a la piscina, porque no hace calor y en la habitación se está bien, así que aprovechamos la tarde para seguir estudiando las siguientes jugadas. Antes fuimos a comer algo y nos hemos tomado unos helados de chocolate picante en una heladería italiana.

Pasamos el resto del día leyendo y mirando cosas de Japón. Me ha escrito un japonés de Kyoto que es un guía gratuito al que se accede por una página de Internet que me ha pasado mi compañera Ana, que estuvo en Japón este verano. Hemos quedado con él en día y hora, pero falta mandarle el hotel al que irá a buscarnos.

Por la noche fuimos a cenar al "chino" y antes tomamos cervecitas frías en la pizzería.

Como hoy no tengo mucho que contar, voy a relatar cosas de los filipinos.

Lo del idioma: eso es bastante divertido. Yo pensaba que todo el mundo hablaba inglés, lo que no es cierto, y que mucha gente hablaba español, que tampoco. Pero lo gracioso es el revoltijo cuando hablan Tagalo, que está mezclado con el español. Por ejemplo: Número se dice tal cual, y las cifras se dicen en español. Juanjo preguntó a una señora en el puerto a qué hora sale el barco y le dijo en español: A las seis. Cuando decimos los números en español, la gente se sorprende y se ríe. Me preguntó Amy por este asunto y se lo estuve explicando. Otra cosa graciosa es que a veces, cuando ves algo escrito, puede haber palabras escritas en español correctamente, o cambiada la forma de escribirlas pero que, al leerlas, te sale la palabra en español. Recuerdo por ejemplo: Pasahero, pero hay muchas más que les pasa eso.
En cambio, el inglés que hablan no lo entiendo bien. Entiendo bien el inglés de la India, por ejemplo, pero el hablado en Filipinas suena raro por lo general.
El Tagalo parece tener pocas consonantes y muchas A. Los nombres y apellidos son casi todos españoles.

La información: por lo que he relatado, puede observarse que no existe. Pensamos que la gente habla de oídas, que por lo general no salen de su pueblo y, aunque estés en un hotel, no tienen nada claro lo que preguntas, aunque sean cosas habituales en un turista, como dónde está la oficina de información o cómo se va de un sitio a otro. Juanjo dice que su mundo es donde llegan en bici a diario, pero no se ocupan de ver ni siquiera qué pasa donde llegan. Ni lo saben ni les importa. Lo de Donsol con Pilar fue especialmente llamativo. Hay veinte minutos en triciclo, o sea, hay muy pocos km. En cambio, el chico del hotel no sabia claramente qué tipo de barcos salen de allí, y es un puerto muy pequeño, más pequeño que una terminal de autobuses de las de aquí. Con que te asomes al puerto por curiosidad lo ves. Pero no sabían decirnos. Además, da igual que lleves La Biblia, porque los súbitos cambios en los transportes no los contempla ni la Lonely Planet, que no es nada concreta para Filipinas, a diferencia de otros sitios, pero quizá no pueda serlo, dadas las circunstancias. Un amigo de Juanjo estuvo aquí un mes hace años y le encantó. Juanjo se pregunta cómo pudo llegar a algún sitio. Supongo que vendría con tiempo. Aquí una semana es tontería, pero no lo hemos sabido hasta padecerlo.
A mi lo más raro que me pasó fue en la India, donde tuve que convencer a un tipo que vendía billetes de tren que existía un tren, que pasaba por ese sitio y que llegaba a otro, que el tipo no sabia cual era, porque  era otro estado.  Todo esto me llevó cerca de una hora. Finalmente compré billetes de tren y ya me apañé para llegar a donde quería, porque tenía la información de la Guía. Pero, sin ir tan lejos, en Noruega nos pasábamos la vida preguntando a un chico por los horarios de un barco y no había manera de que lo supiera. Finalmente, era él quien vendía los billetes. No nos lo podíamos creer!.

La comida. Juanjo está empeñado en que todos los restaurantes son chinos, pero no es verdad. Lo que pasa es que la comida de esta zona es muy parecida. Pero hay platos en español, como Baka Kaldereta, que es un estofado como el nuestro. Hojaldre, Galleta de Huevo, Rosquillos, estaban en una caja de dulces del aeropuerto de Cebu. Calamares son calamares a la romana. Los platos no vienen con arroz por narices, a menos que lo especifique, pero la parte proteínica no es mucha, así que conviene pedir algo de relleno, arroz o fideos. Nosotros no lo hacíamos, pero no acababas muy lleno. El arroz hervido lo sirven sin tino, repitiendo las veces que sea necesario. En el "chino" donde hemos comido estos días la mayor parte de las veces, el arroz es gratis para los niños que midan menos de medio metro. Tienen un gran recipiente enchufado que contiene el arroz hervido. Los camareros van constantemente a rellenar los cuencos de la gente que está comiendo.
La comida tiene casi siempre un leve sabor dulce, aunque sin exagerar. Yo la encuentro buena, aunque Juanjo un día iba desesperadito por tomarse un filete. El marisco es fresco, y las comidas no son grasas.

Los filipinos  Aparte de su desinterés por lo que les rodea, son gente menuda, de rasgos finos, aunque no tanto como vietnamitas, de cuerpo muy menudo, poca gente gorda, a pesar de las pechás de arroz que se meten, sonrientes, amables. Escupen, pero no mucho y siempre en algún tiesto o así, nunca en la calle. Casi nunca intentan engañarte. Solo hemos tenido un episodio de polémica con un taxista. Los demás han cobrado lo que marcaba el taxímetro. Todo el personal del hotel en el que estamos nos saluda poniéndose una mano en el corazón. No había visto este gesto antes en Filipinas, o no me he dado cuenta. Juanjo pensaba si podía ser un hotel musulmán, pero hay misas en el hotel el Domingo, así que no creo. Hablando de eso, son gente religiosa, de los que, cuando hablas con ellos, acaban preguntándote cual es tu religión. Con los turistas dan en callo, porque casi todos les respondemos que pasamos de ese tema. Las islas del Norte están dominadas por el catolicismo, pero hay en el sur una zona musulmana, que abarca parte de Palawang y las islas más al sur. Hace pocos años hubo un atentado islamista y hundieron el Ferry de Cebu a Manila, el que no vamos a coger. Los católicos parecen fanáticos, así que supongo que los musulmanes serán la pera. En el Museo de Manila había una parte importante dedicada a la religión musulmana.





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