sábado, 10 de enero de 2015

DIA 78 EL GALEÓN DE MANILA Y EL SAN DIEGO

DIA 78

4/ENERO/2015 EL GALEÓN DE MANILA Y EL SAN DIEGO

Nos llevaron el desayuno a la habitación porque no debe haber comedor. El hotel es pequeño. Hemos cogido un taxi para ir a Intramuros, donde nos han dicho que hay una oficina de turismo. Tardamos un buen rato en llegar. La ciudad tiene varios centros y todos llenos de gente, aunque el tráfico no es tan exagerado como en Bangkok, por ejemplo. La ciudad tiene 11 millones de habitantes pero, al ser tan extensa, no se amontona mucho el tráfico.

Al llegar a Intramuros, que es la antigua ciudad amurallada, el taxista nos preguntó dónde nos dejaba. No sabia donde estaba la oficina de Turismo. En la guía que llevamos parece que la sitúa en el Museo Nacional, por delante del cual hemos pasado hace un momento. El taxista pregunta a un policía que estaba a la entrada de la muralla, pero no sabe tampoco.

Bajamos en el Museo y allí intentamos indagar. Pero no abren hasta dentro de casi una hora y el policía de la puerta, tras darle varias vueltas al mapa nos indica cualquier cosa. Le preguntamos por las calles y Juanjo deduce que la oficina de turismo debe encontrarse en el Parque Rizal. Fuimos hasta ese parque, que estaba al lado,s pero es muy grande. Todo lo que encontramos, en el lugar donde parece que debería haber una oficina es un puesto vacío en el que pone Policia Turiatica. Dimos la vuelta al parque volviendo a Intramuros, al lugar donde la guía sitúa una oficina de información, al lado del Fuerte de Santiago. Preguntando al policía de la puerta, nos manda al centro de información de Intramuros. Nada más verlo, nos damos cuenta de que no es eso lo que buscamos. Nos dan un mapa del recinto, cuando lo que necesitamos es un mapa de Filipinas y que nos digan como movernos. Pero no hay nada que hacer. Nos dicen el tiempo que se tarda en llegar a Donsol por tierra y aire, pero nos atenemos a lo que creen saber quienes trabajan allí. Nos dicen que lo que queremos tiene que ser en el Departamento de Turismo, pero que se han mudado a Makati, donde tenemos el hotel, y que hoy domingo está cerrado, que vayamos mañana. Yo le digo a Juanjo que ni loca me quedo un día de más en Manila para ir a preguntar a esa oficina, porque ya supongo la información que nos van a dar.

Un poco desanimados, porque vemos que informarse aquí de algo va a ser complicado y tenemos poco tiempo, vamos a visitar la zona de Intramuros. Este complejo sufrió diversas colonizaciones y desgracias. Lo construyeron inicialmente los españoles para tener una defensa contra piratas, pero pasaron también los británicos y los japoneses. Estos hicieron una masacre entre los manileños, torturando y matando a centenares.

En el recinto la estrella es su héroe nacional, Rizal, que capitaneó el movimiento de independencia hacia España. Lo consiguió, pero le ejecutaron.

En Intramuros visitamos también la Catedral, que no tiene mucha historia por dentro, y la Iglesia de San Agustín, más bonita, pero apenas alcanzamos a verla porque había una boda y no nos dejaban pasar. Mientras, vimos toda la escenografía de entrada de la novia a la iglesia, Conseguimos pasar al final de la ceremonia. Juanjo juntó las manos como si fuera a rezar y nos dejaron entrar.

Visitamos la Casa Manila, un edificio histórico que conserva el mobiliario. Pertenecía a una familia rica, de la época en la que Manila era el punto clave para el comercio entre China y Eapaña y mundos manileños estaban forrados de pasta. Los muebles eran, en gran parte, chinos, o de artesanos de Manila pero hechos con maderas nobles, algunos muy tochos.

Era hora de comer, pero decidimos ver primero el museo y luego movernos, porque si no, nos iba a dar mucha pereza volver hasta aquí. El museo es un edificio bastante grande, pero no tiene mucho contenido. En el,patio hay una casa Ifogao, típica de una de las muchas tribus de Filipinas, construida como palafito, con tejado de paja. En Filipinas hay Siete Mil islas, por tanto hay tribus a espuertas.

Visitamos la exposición del San Diego, que es un galeón de guerra que perdió una batalla contra un pequeño barco holandés, parece que por mala maniobra del capitán, por lo que se hundió a plomo. Entre sus restos vimos muchas vasijas, vajilla de porcelana, armas, y todo tipo de utensilios, incluso unos huesos de pollo.

Aunque no era un barco de comercio, al ver su contenido nos podemos imaginar el tipo de cosas que transportaba el Galeón de Manila, el que hacia el comercio entre China y España, haciendo la ruta de Cavite, el puerto de Manila, hasta Acapulco. Aunque las Filipinas fueron descubiertas para Occidente en la expedición de Magallanes, en Marzo de 1521, y se envió otra expedición al mando de Loaysa tres años más tarde, no fue hasta 1564 cuando se envió una expedición, mandada por Legazpi,  en la que Iba Urdaneta, un cosmógrafo que estuvo en la expedición de Loaysa. El problema era que no encontraban los vientos para el tornaviaje hacia América. Urdaneta dedujo que:

"Si las corrientes de vientos cerca del Ecuador iban de Este a Oeste, en el Norte y en el Sur debía haber otros en sentido contrario"


El tornaviaje lo hicieron subiendo al Norte hasta los 42 grados en dirección al Mar de la China y allí alcanzaron la corriente de Kuro-Sivo, que les permitió navegar al este. Una vez descubierta esa ruta, se pudo iniciar el comercio con China a través de Manila, llevando los bienes hacia Nueva España y de allí a España. Gracias a eso, los manileños

.."Disfrutaban en sus casas de los más diversos enseres traídos de China y de lugares aún más lejanos, comían manjares de todo tipo, vestían las sedas más exquisitas y contaban con criados chinos para todo aquello que necesitaban. La propia ciudad de Manila se transformó inspirándose en estilo Renacentista, surgiendo allí, donde en principio solo había cabañas de madera, Palacios, grandes casas, una Catedral, iglesias y hospitales, así como almacenes, imprescindibles para salvaguardar y custodiar las mercaderías hasta que pudiesen ser cargadas en el siguiente galeón..."
                                                                                Arturo. Sánchez Sanz. : El Galeón de Manila


   
108 Galeones llegaron a su destino, solo naufragaron 26. Algunos tuvieron que hacer la Vuelta de Arribada, por encontrarse en malas condiciones. Eso suponía que, si se pasaba el momento de salir, el Galeón podía tener que esperar un año para poder salir, con las consiguientes pérdidas.


Ya que he dado el turre con la cosa histórica, vuelvo al relato. Visitamos el museo, vimos la parte filipina del mismo, los orígenes, geología, instrumentos, accesorios, enterramientos, etc. Y luego cogimos un taxi y nos fuimos a comer a una zona céntrica, donde había un centro comercial inmenso. Y cuando digo inmenso es que era inmenso, descomunal. Allí comimos en un buffett chino, donde nos hicimos un lío porque no sabíamos como iba. Nos ofrecieron dos tipos de sopa, que traían sí o sí, y la colocaron en uno de dos agujeros con cocina que había en la mesa. En el otro había una especie de plancha. Al vernos desconcertados, un camarero nos fue echando pollo y verduras en una de las sopas. Comprendí tarde que era una Fondue  China en plan buffett. Comimos bien, pero hay que hacerlo mejor, y petar las sopas de cosas para que el caldo vaya tomando sabor,

Intentamos buscar una de las compañías navieras que, supuestamente tenían allí oficina pero, aunque preguntamos varias veces y nos indicaron, fuimos incapaces de encontrarlas en un sitio tan grande.




Volvimos al hotel intentando buscar información en Internet para ver cómo nos las maravillamos los días que estemos en Filipinas porque nos tememos que, lo que nosotros no averigüemos por nuestra cuenta, no nos lo va a decir nadie. Viendo lo que hay, intento comerle el tarro a Juanjo para que no vayamos a Cebu. La información que conseguimos habla de sitios ideales de la muerte como Palawang, que tiene unas fotos de playas Honeymoon, pero no hay nada que hacer. Por más que le enseño fotos idílicas, le leo cosas fantásticas.....nada. Me dice que no hay tiempo, porque hay que ir a Cebu, porque allí fue Magallanes y que hemos venido a eso. Resignada, consigo al menos que vayamos primero a Donsol, porque a mi ir allí me parece prioritario, y luego ya veremos. En Cebu no parece haber nada, excepto un altar a Magallanes poco interesante y una isla con Resort caros. En fin, una tarde de comernos la cabeza y un lío de muerte.

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