martes, 13 de enero de 2015

DIA 82 DESCONCIERTO ABSOLUTO

DIA 82

8/ENERO/2015 DESCONCIERTO ABSOLUTO

Me he despertado temprano. Hemos salido a las seis y cuarto en un triciclo hacia Donsol, para coger allí el Jeepney que va a Pilar a las 6:30, según nos dicen. Pero, aunque llegamos pronto a la terminal no se ve allí ningún movimiento. El chico del triciclo se ofrece a llevarnos en 20 minutos y aceptamos. Lo cierto es que cobra muy poco por el viaje.

Hay mucho humo junto a las cabañas. La gente está encendiendo unos fuegos junto a las casas que humean muchísimo. Observo el paisaje, igual que el del día anterior: arrozales, cocoteros y cabañas de madera.

Llegamos al puerto de Pilar y enseguida hay gente apremiándonos para que vayamos a los barcos. Compramos un billete para Masbate y nos montan a todo correr en un barco que ya se iba. Es un Padang grande, con filas de asientos de tres o cuatro personas. Nos hemos quedado desconcertados. Pensábamos comprar el billete para el Ferry de las ocho e irnos a desayunar, pero esto no parece un Ferry ni de coña. Como tampoco sabemos a qué se refieren con lo del Ferry, suponemos que sea eso. Le digo a Juanjo que yo no tengo controlado que haya un barco a esa hora. Había a las cinco treinta, a las ocho, a mediodía y por la tarde, pero a las siete menos cuarto, que estamos saliendo, no me suena.

Al rato nos cruzamos con un barco más grande,s tipo Ferry, que va hacia Pilar. Juanjo y yo pensamos que debe ser ese del que nos hablaban, pero ya estamos en alta mar y no hay nada que hacer. Juanjo no cabe en los asientos, no le entran las piernas, y ha salido a pasar el trayecto de pie en una especie de cubierta de tablones de madera al aire que hay a cada lado del barco. Yo me siento al lado de una mujer que lleva un niño como de tres años y se llama Roselind y habla muy poco inglés  Otra mujer más mayor, que se llama Gladys, habla algo mejor, pero con dificultad.

Me preguntan donde voy, les digo que a Cebu, y me hablan de un pueblo a dos horas de Masbate, Cataingan. No sé de qué me están hablando y las miro desconcertada. Me dicen que una o dos horas en bus. Supuestamente, en cuanto lleguemos a Masbate iremos a Trans-Asia a comprar el billete del Ferry de las seis, así que no entiendo de qué me están hablando.

He salido a la cubierta a ver unas islas por las que hemos pasado de roca volcánica, con mucha vegetación,. Parecen deshabitadas en su mayor parte, pero hay mucho islote y veo en el mapa que debe haber una isla algo grande. Hemos visto alguna casa en sitios inverosímiles y gente con canoas. Juanjo anda diciendo que si llegaremos bien, porque el barco parece de lo más frágil, y vamos por alta mar, pero a mi me parece muy estable. Él dice que lo que es imposible es que vuelque o se de la vuelta, con los flotadores. Yo creo que los naufragios de ferrys en estas islas han sido siempre por sobrecarga, pero nos sé si ha pasado en barcos normales de quilla o en estos.

Me entra una sospecha rara y entro a hablar con las mujeres. Les pregunto si el Ferry sale del mismo puerto del que llagamos. En principio insisten en decirme lo del pueblo de antes, pero hablan con un tipo del asiento de delante y finalmente me aseguran que sale de Masbate, del mismo sitio. Gladys me dice que va a acompañarnos a sacar el billete y me dice que me fíe de ella, cosa que le aseguro.

Cuando atracamos, hay una invasión de portadores que entran al barco. Hacemos fila para salir y Gladys me hace gestos de que le sigamos. No vemos Trans-Asia por ninguna parte. Gladys pregunta en una oficina que vende billetes para el Ferry los martes, pero le decimos que no nos vale. En otea venden para el viernes, y tampoco, Pregunto por Trans-Asia, pero no sé qué me dicen.

De repente, Gladys nos monta en un triciclo, dice que vamos a la terminal grande y recorremos la ciudad. Juanjo está con mosqueo, porque todo eso le suena raro, raro. Llegamos a una terminal y nos embuten en una furgoneta, diciendo que vayamos al pueblo del que me están hablando todo el rato las dos mujeres, Cataingan. El conductor nos asegura que vamos al Ferry que va a Cebu. Juanjo le pregunta que si seguro, que si es un barco grande, y el conductor nos asegura que si, y que sale hoy a las siete y media.

Le damos las gracias a a Gladys, que no quería cobrar el precio del triciclo, que ha pagado ella, pero Juanjo le ha dado el dinero en cuanto ha podido cambiar con el conductor.

Pasamos dos horas en aquella furgoneta, apretados y desconcertados, sin saber donde vamos. Juanjo tiene mala cara y dice que tenemos que estar preparados para darnos la vuelta. Sin saber qué estanos haciendo allí con claridad, aunque yo supongo que es lo que las mujeres han estado intentando decirme todo el tiempo.

Juanjo cree que nos hemos equivocado en algo, quizá en coger el primer barco, quizá el Ferry de Pilar llegue a otro puerto, pero está seguro de que algo hemos hecho mal. Tas recorres montones de pueblos, zonas de Costa, zonas de bosque, finalmente nos bajan en un pueblo donde hay una oficina de una compañía que se llama Lapu-Lapu, nombre infausto para nosotros. Vemos un Ferry en el puerto. Juanjo va a verlo y me pregunta si nos damos la vuelta. Le digo que no hablar, que después de llegar hasta aquí, supongo que el barco, si es verdad que sale a Cebu esta noche, llegará sin problemas. Desde luego, ni es el barco de Transporte-Asia, ni Cristo que lo fundó.

La oficina está cerrada hasta la una y media. He ido a comprar plátanos, porque no hemos desayunado ni nada. Mientras esperamos, aparecen la Americana, Amy y el irlandés John
saliendo de una furgoneta. Nos saludamos muertos de risa. Le pregunto a la Americana qué ha pasado con Trans-Asia. Me dice que la compañía dejó de operar hace un mes y que me había puesto un correo, pero yo no tenía Internet en el hotel.

La compra de los billetes fue una cosa como de locos, con la gente asaltando materialmente la ventanilla. Finalmente conseguimos unos billetes para unas cosas que ni sabemos qué son, que se llaman Single Bucks. La Americana ha hablado con una chica que ha viajado en ese barco y le ha recomendado la tercera cubierta, así que es lo que sacamos todos, donde están los Single Bucks. Le digo a ella que, sea lo que sean,son Single, así que será algo, al menos, individual, aunque sea un asiento.

Hemos ido a comer y a tomar unas cervezas frías a un hotel de la parte alta. Nos hemos reído finalmente con todo esto, y con el briefing que nos dieron pre-tiburones, como si fuera posible guardar distancias o algo. Con verlos, va que se mata.

Hemos ido luego a comer algo para cenar. Yo he comprado fruta y unos bollos, porque no tenemos abrelatas para pillar una lata de corned beef o atún y hacernos bocatas.

Hay triciclos cargados de cerdos para embarcar. Están desembarcando sacos de pienso para cerdos pequeños, para crecimiento y para remate.

Entramos en el barco. La cubierta de abajo son literas y la de arriba, camas de plástico con forma en el sitio que correspondería a la almohada, pegadas unas a otras. Nos hacemos cargo cada uno de la nuestra y la limpiamos con toallitas anti bacterias. Nos acordamos de los sacos de dormir, que están en Manila, tan ricamente. Una señora viene a ofrecernos masaje, pedicura y manicura, pero como que no parece el sitio adecuado y Amy y yo nos tronchamos.

Cuando ya estábamos instalados, han aparecido los ingleses, Darren y su mujer. Toda la "familia" reunida, al fin. Supongo que todos hemos pasado por el mismo desconcierto en el trayecto. Pero aquí estamos, bajo unos focos fluorescentes que no apagan en toda la noche.

Juanjo ha consultado la Biblia, la Lonely Planet del irlandés, para pillar algún hotel en Cebu para mañana, al menos, y ya veremos qué hacemos..

Yo me he puesto el antifaz, los cascos, un pareo como sabana bajera y la toalla para taparme, que había dejado a mano, por si acaso, porque me temía algo parecido. Tenemos de banda sonora los gritos de los cerdos y el cacareo de unos cuantos gallos de pelea que llevamos con nosotros. El sitio romántico por antonomasia, la madre que los parió.

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