martes, 6 de enero de 2015

DIA 71 COSTEANDO

DIA 71

28/DICIEMBRE/2014. COSTEANDO

Salimos temprano, pero pudimos desayunar en uno de esos sitios orgánicos, tomando unos platos graciosos. Yo pedí unos pancakes proteicos, con miel y frutas y Juanjo tostada con huecos escalfados. Seguro que llevaba aguacate.

Volvimos costa abajo, pero por la carretera rápida. Con tanto folleto, nos hemos dado cuenta de que había por el camino de ayer bastantes cosas para ver, pero no lo sabíamos, y hemos decidido seguir al sur desde donde lo dejamos, en Wollongong. Hemos ido siguiendo la costa, pasando por el Lago Illamwarra, por Kembla, y retomamos la Grand Pacific Drive. Lo cierto es que la primera parte del recorrido no ha sido demasiado espectacular. Yo iba siguiendo el mapa, buscando paisajes "dramatic", pero no ha sido gran cosa. Esperábamos mucho de Cathedral Rocks que en las fotos parecían algo espectacular, pero son pequeñas. En Kiama también hay un Blowhole que debe ser muy espectacular cuando está el mar bravo, porque las olas producen un surtidor de hasta 20 m, pero hoy está en calma y sale un es soplido corto.

Ha estado mejor una zona rocosa que no estaba muy marcada en el mapa y tiene menos gente, pero he visto una foto y me ha parecido interesante. Es un acantilado compuesto de columnas de roca que forman pasadizos que las olas azotan de forma espectacular. Caminando un poco, llegamos a una planicie en la que las columnas forman un circo. Hay cormoranes posados en la parte superior de las columnas, haciendo que el paisaje sea aún más "dramatic".

Continuamos carretera al sur. Juanjo anda con el culo apretao. Tenemos reservado alojamiento en Batemans Bay, pero no quiere llegar tarde. De camino nos pilla Berry, que nos dijo la chica de información que era bonito, y he leído que es de los sitios Heritage, o sea, que tiene casas antiguas, vamos. Pero hemos pillado un atasco colosal, porque hay mercado en Berry un domingo al mes, y Irene que ser precisamente hoy. Así que echamos gasolina y salimos de allí. Yo quería parar en Jervis Bay, porque me había dicho la chica de turismo que era bonita, que fuéramos, he visto unas fotos preciosas de la bahía y nos pilla de camino, a un corto desvío, pero el conductor ha dicho que nones y nos hemos quedado sin verla, así que estaba mosca perdida. He guardado los mapas y mandado todo al carajo, pero finalmente Juanjo ha tragado con ir a Pebbly Beach, aunque hay que desviarse e ir por un camino sin asfaltar. En el bosque que rodea la playa hay loros de color rojo y azul, y Juanjo se ha hartado de echarles fotos. Pero lo gracioso estaba en la misma playa, donde hay canguros, a los que hemos retratado y filmado. Incluso a una cangura con cangurito en la bolsa.

El albergue de Batesman Bay es de lo más raro. Es un camping, y nos dan para dormir una caravana. Lo han montado con caravanas antiguas, pero bien conservadas y limpias. Nos atiende una señora muy amable con unas orejas enormes y el pelo largo y casi blanco. Con aspecto de bruja buena. Además de atendernos sonriente y darnos una caja con vajilla, ha tenido la amabilidad de, además de reservarnos alojamiento para mañana en Canberra, reservarnos otro para el día 1 en las Blue Mountains, porque ya no los fiamos de encontrar sitio.

Salimos a cenar, después de darnos una ducha. La bahía es preciosa. Juanjo intenta convencerme de que es más bonita que Jervis, pero no cuela. Al final de la bahía hay islotes, y vemos muchos pelicanos subidos a las farolas.

Hemos tomado una cerveza en un hotel que da a la bahía. Ha hecho mucho calor hoy pero, justo cuando hemos salido a la terraza a tomarnos la cerveza ha empezado a refrescar, y yo voy en manga corta. Hemos cenado dentro. Da igual, porque hay ventanales. Toda la gente que estaba en la terraza va metiéndose dentro. En general, el sistema de pedir la comida en las tabernas y restaurantes es que vas a la barra, pides lo que sea y, si es cerveza, pagas y te la dan. Si es comida, pagas y. Te dan un número montado en una barra metálica que pones sobre la mesa, y te llevan la comida. En este sitio es distinto. Te dan un avisador. Un aparato que suena, se ilumina y vibra cuando la comida está preparada, y vas a recogerla a la ventana de la cocina.

Hemos comprado un acceso a Internet, porque llevamos días sin conectarnos y necesitamos mandar un mensaje a la gente de Sydney, pero aparte de eso, hemos hecho poco más, aparte de irnos a dormir. 


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