miércoles, 1 de noviembre de 2017

CATEDRALES GÓTICAS Y CATEDRALES NATURALES


31 de Octubre de 2017 CATEDRALES GÓTICAS Y CATEDRALES NATURALES

Hoy ha sido un día para enmarcar, la verdad. Después de los últimos comentarios de ayer, hoy me he encontrado al despertar que Juanjo estaba leyendo en el sofá del salón y me lee lo que dice Saramago de esta zona. En resumen, debía tener la misma sensación de desasosiego que tiene él, con tanto resort y tanto letrero en inglés y alemán. Además, debió ver el resort en el que estamos, porque menciona su nombre. La verdad es que ese malestar con estos barullos turísticos te hacen sentirte parte afectada, como ser humano, de cualquier país en el que te encuentres. Yo me siento apátrida, como Maruja Torres en un artículo de 2015 (  http://www.eldiario.es/zonacritica/lobotomia-estupidos_6_446265403.html )y, a la vez, parte de cualquier lugar del mundo en el que se haya abusado de esta manera de la construcción aunque, la verdad es que aquí no ha habido tantos desmanes en cuanto a rascacielos como en España.

En fin, desayunamos fruta y té mirando hacia la piscina. Aún no se ve movimiento de gente. El jardín está bonito a la luz de la mañana.

Salimos hacia Armaçao de Pera, un pueblo que aún conserva barcos de pesca y una zona grande en la playa con casetas para guardar redes y demás artes. Huele intensamente a mar.

Hemos dado una vuelta por la zona de los pescadores y luego dimos un paseo largo por la playa, que tiene unos acantilados bien bonitos. Es una playa larga, de arena dorada; detrás de ella se asoman las marismas, con algunos patos y poco más.

Volvimos por el paseo marítimo y alguna calle del pueblo. Hay una pequeña fortaleza que enmarca una ermita.

El coche lo tenemos en un aparcamiento donde puedes quedarte el tiempo que quieras, incluso de noche pernoctando por 1,50€. No es nuestro caso, ya que debemos seguir avanzando.
Antes de seguir viendo playas nos hemos desviado a Silves, no vayan a cerrar la catedral. Al llegar nos dimos cuenta de que no había peligro, porque cobran la entrada y el horario es continuado. La catedral es una absoluta maravilla. Es blanca y roja. Roja la piedra con distintas tonalidades, blancas las paredes. Hay un bosque de columnas muy altas y airosas en piedra roja, con los arcos blancos enmarcados en piedra igual que las nervaduras ojivales. El altar es muy sencillo, con la talla de una virgen de aspecto gótico enmarcada en azulejo y nada más. Hay unas capillas con imágenes doradas y varios sepulcros. Dos de ellos están en una capilla a un nivel inferior, dentro de arcos en la pared.

Aparte del placer visual que produce esta catedral, la sensación de tranquilidad y de paz interior es tremenda. Es uno de esos templos de los que no querrías marcharte, tanta es la buena sensación que produce.

La parte exterior es igualmente bonita. Blanca en su mayor parte, enmarcada en piedra roja. Las portadas y ventana en rojo, igual que el ábside, que es una maravilla.

Enfrente hay una pequeña iglesia que tiene una ventana manuelina divina.

Tras la catedral encontramos el castillo árabes, hecho igualmente en piedra roja. Debía llamarse Alhambra, dice Juanjo, La Roja. Su interior conserva restos de las habitaciones, baños y patios. Hemos paseado por el adarve y por los restos de habitación. Todo el lienzo de la muralla está hecho con la misma piedra roja en distintas tonalidades que la catedral. Es muy agradable, también.

Fuimos a ver la Cruz de Portugal, que es un crucero manuelina de buena talla con un crucificado en un lado y una piedad en otro, ángeles y ornamentos. Está cubierto. Es monumento nacional.

Comimos en un parque "de merendas" un pollo y ensalada que compramos en un supermercado, porque hacía buen día y no nos apetecía andar buscando una casa de comidas. Hemos intentado visitar la iglesia de Estombar pero está cerrada excepto en días de culto.

Así que cerramos el capítulo de Iglesias y catedrales y nos entregamos a la visita de las playas, donde vamos a encontrarnos con otro tipo de catedrales, hechas por la naturaleza.

Vamos a la playa de Nossa Senhora de Rocha, con unos acantilados impresionantes. En lo alto hay una ermita visigoda que tiene una imagen rarísima, pero un pórtico precioso con tres columnas en piedra. No hemos bajado a la playa, pero vemos desde arriba todo el esplendor de los acantilados que bordean las playas. En el mar, una enorme piedra parece un velero petrificado.

Seguimos a la playa de Marinha, dicen que la más bonita del mundo. No sé si lo es, pero yo me he vuelto loca al verla. Hay un acceso en sombra con unas escaleras comodísimas y un entorno limpio y cuidado. Un sendero muy bien enlosado recorre la parte superior. Yo he bajado a la playa, a la que se accede por una cala casi totalmente ocupada por un chiringuito.  Grandes murallas de piedra arenisca amarilla en franjas de distintos tonos enmarcan la primera cala pero, la playa principal es un prodigio de grandes piedras, unas en la arena y otras en el mar, arcos, huecos, cuevas....Voy saltando entre las rocas para llegar, con ansiedad, a la última zona transitable a pie. Tengo el sol de frente y no puedo hacer las fotos como me gustaría, pero Juanjo está arriba, con la cámara buena y espero que esté retratando lo que yo no puedo.

De todas formas, siempre pasa igual. Lo que capta el ojo humano es imposible que lo retrate una cámara. Nos empeñamos, pero no puede ser. Aunque Juanjo hace unos encuadres que a veces destacan elementos que te pasarían desapercibidos.

Estoy muy cansada de subir y bajar, pero es tan bonito lo que estamos viendo que no me importa seguir. He caminado por el agua pero me habría dado un baño de buena gana, si hubiera llevado puesto el bañador. A pesar de la fecha, sigue haciendo calor y hay mucha gente en la playa bañándose.


Pasamos por la playa de Benajil y seguimos hacia Faro Carvoeiro, otros acantilados preciosos. Caminamos por un sendero que nos lleva a miradores desde donde observamos los arcos y grutas. Hay unos hervideros. No conseguimos ver el agua saltar, pero sí escuchamos el estruendo. Mientras Juanjo va hacia el faro, yo continúo el sendero en dirección contraria y descubro una gran cueva.

Lo cierto es que esta costa es algo espectacular. Lo suponía, pero me ha sorprendido.

Hemos buscado alojamiento en Lagos. Encontramos un apartamento muy barato. No había nadie en la recepción, pero había reservado un rato antes (hay muchos descuentos de ultima hora y, en esta época, salen muy baratos los alojamientos) y encontramos un documento a mi nombre y una llave. Entramos en la habitación y fuimos a comprar algo de comer.

Cenamos en la terraza, junto a la piscina. Hace buena noche. De repente, ha entrado un tipo que resultó ser el dueño. Eran dos. Estaban muy asombrados de que hubiéramos dado con la forma de entrar. La verdad es que me había llamado alguien preguntando a qué hora llegaba, fuimos lo antes que pudimos pensando que quien fuera tendría prisa por irse pero, además de no esperarnos, no conseguí llamarles por teléfono, no sé por qué. El caso es que aprovechamos para pagar porque me dijeron que habrá alguien "después de las 9" y me sonó a vete a saber a qué hora aparece alguien.

Me han dado un mapa y un montón de indicaciones con las playas de la zona. Estoy muerta de cansancio y estaba deseandito quese largaran de una vez, pero se turnaban para contarme cosas. Me he acostado sin escribir una letra. Estoy rota. Hemos andado, bajado y subido muchísimo.











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