DIA 106
1/FEBRERO/2015 SAIGÓN DE PASEO
La alternativa de hoy es ver un museo de los horrores de la guerra y no estamos por la labor. Hemos visitado un templo hindú, que es algo mucho más pacífico, y el mercado. He tenido la oportunidad de que me claven una pasta en una joyería por unas pulseras que en la calle cuentan muchísimo menos, pero tenía que hacer alguna gansada y en este viaje aún no me había tocado.
Hemos visto de nuevo peces raros en el mercado, vivos en cubos, y buscamos Morning Glory, una espinaca de agua que pedimos de vez en cuando y está buenísima salteada.
Hemos comido en el restaurante checo de la cerveza artesana. Comprobamos que la peña se pone de comer como el quico. No hay gente gorda apenas, pero es inexplicable. Juanjo se ha cortado el pelo en una peluquería con chicas d minifalda y escote. He ido con él para ver como era la cosa, y dice que le he cortado el rollo, porque le ha cortado el,pelo un tipo y no le han cortado los,pelillos de la nariz, ni le han hecho la manicura ni le han dado masaje y dice que es culpa mía que las chicas no le hayan hecho caso.
Como es domingo, pasmos la tarde en "casa" viendo la final de Tenis de Australia. Cuando nos fuimos de allí aún no había empezado y hoy acaba. Estas cosas...
sábado, 14 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
DIA 105 AUTOBÚS AGAIN
DIA 105
31/ENERO/2015 AUTOBÚS AGAIN
Nos vienen a buscar de Mekong Express y nos llevan a coger el bus a un sitio que no tiene ninguna relación con la estación de buses en la que nos dejaron el otro día. No creo que lo hubiéramos encontrado solos. Mejor que te recojan, porque nunca sabes donde tienes que ir, y es gratis.
Nos revisan los pasaportes y comprueban que tenemos los visados okey mackey. Montamos en el bus por la carretera que nos va acuñar un buen puñado de horas, aunque la polvorienta y en obras la hemos dejado atrás. Cruzamos el Mekong en el Ferry, y paramos a comer unos metros antes de la frontera. Nosotros hemos tomado fruta, frutos secos y yo el arroz crujiente que es como un snack.
Pasamos la frontera de Camboya bastante rápido, pero la de Vietnam ha sido una pesadilla. Todos metidos en una sala sin ventiladores, cargados con el equipaje, esperando que nos llamaran. Hemos tardado un montón. La otra vez fue todo más rápido, aunque en aquella invertimos más de una hora, pero ahora hemos tardado más.
Finalmente volvimos a montar en el bus para llegar a Ho Chi Min de nuevo. El paso de las ciudad hasta el centro nos ha llevado otra hora, incluyendo un paso de tren a nivel,,para que no faltara de nada.
Para rematar la faena, cansados de bus, nos hemos metido en un taxi para ir al hotel. El taxista ha liado a Juanjo con los billetes (aquí se manejan millones) y nos ha timado doce dólares por un trayecto de dólar y medio. En fin, cosas que pasan, tampoco se libra nadie de estas cosas.
Llegamos al hotel Hong Hang, donde tenemos el equipaje. Es barato y está céntrico, pero no tiene más gracia. Juanjo dice que lo llevan chinos. Nos hemos dado una ducha y hemos ido a cenar a la esquina, donde hay un sitio que se llama La Menda, que tiene cocina de todo tipo, aunque no es barato. Pero no tenemos ganas de ponernos a buscar otra cosa. Tenian la música a todo trapo, tuve que pedir que la bajaran un poco,,porque no nos entendíamos.
Hemos ido a la habitación pronto. Juanjo ha visto a las 10 el partido del Madrid, y lo ha escuchado por la radio que hemos conectado en uno de los cacharritos. Como en casa.
31/ENERO/2015 AUTOBÚS AGAIN
Nos vienen a buscar de Mekong Express y nos llevan a coger el bus a un sitio que no tiene ninguna relación con la estación de buses en la que nos dejaron el otro día. No creo que lo hubiéramos encontrado solos. Mejor que te recojan, porque nunca sabes donde tienes que ir, y es gratis.
Nos revisan los pasaportes y comprueban que tenemos los visados okey mackey. Montamos en el bus por la carretera que nos va acuñar un buen puñado de horas, aunque la polvorienta y en obras la hemos dejado atrás. Cruzamos el Mekong en el Ferry, y paramos a comer unos metros antes de la frontera. Nosotros hemos tomado fruta, frutos secos y yo el arroz crujiente que es como un snack.
Pasamos la frontera de Camboya bastante rápido, pero la de Vietnam ha sido una pesadilla. Todos metidos en una sala sin ventiladores, cargados con el equipaje, esperando que nos llamaran. Hemos tardado un montón. La otra vez fue todo más rápido, aunque en aquella invertimos más de una hora, pero ahora hemos tardado más.
Finalmente volvimos a montar en el bus para llegar a Ho Chi Min de nuevo. El paso de las ciudad hasta el centro nos ha llevado otra hora, incluyendo un paso de tren a nivel,,para que no faltara de nada.
Para rematar la faena, cansados de bus, nos hemos metido en un taxi para ir al hotel. El taxista ha liado a Juanjo con los billetes (aquí se manejan millones) y nos ha timado doce dólares por un trayecto de dólar y medio. En fin, cosas que pasan, tampoco se libra nadie de estas cosas.
Llegamos al hotel Hong Hang, donde tenemos el equipaje. Es barato y está céntrico, pero no tiene más gracia. Juanjo dice que lo llevan chinos. Nos hemos dado una ducha y hemos ido a cenar a la esquina, donde hay un sitio que se llama La Menda, que tiene cocina de todo tipo, aunque no es barato. Pero no tenemos ganas de ponernos a buscar otra cosa. Tenian la música a todo trapo, tuve que pedir que la bajaran un poco,,porque no nos entendíamos.
Hemos ido a la habitación pronto. Juanjo ha visto a las 10 el partido del Madrid, y lo ha escuchado por la radio que hemos conectado en uno de los cacharritos. Como en casa.
DIA 104 UNA VUELTA POR LA CAPITAL
DIA 104
30/ENERO/2105 UNA VUELTA POR LA CAPITAL
Hemos salido tras el desayuno a recorrer algunas cosas de Phnom Pehn. No hay mucho, y no pensamos ir ni muertes a Killing Fields, donde se empeñan en llevarnos todos los tuktuk. Nos encaminamos hacia el Palacio Real, que nos pilla al lado.
El Palacio está compuesto por una serie de pabellones con forma de pagoda y un jardín enorme. Dispuestas en el recinto hay también escupas que deben contener los restos y/o reliquias de los últimos reyes.
Visitamos el salón del trono, donde, entre otras cosas, se corona a los reyes. Tiene un suelo hidráulico bonito, cubierto de alfombras y un trono dorado o de oro, flanqueado por imágenes de dioses en los pasillos laterales. Debajo de la tarima donde está el trono, hay unos sillones dorados. El techo está pintado. Aunque no podemos entrar, vemos el salón desde la puerta y desde todas las ventanas, a las que nos asomamos subiéndonos en tarimas. En el recinto hay vatios templos, un centro de ceremonias y la joya del recinto, la pagoda de plata o del emperador de jade. Esta pagoda tiene el suelo cubierto de baldosas con laminas de plata, aunque en su mayor parte esta también alfombrado. Las paredes tienen vitrinas con Budas de plata, oro, y ambos, en una santidad enorme, de tamaño mesita de té, con variaciones. En el centro hay un Buda de pie de oro, veintitantos kilos de oro, y un gran número de piedras preciosas, que forman un pectoral que le cruza el pecho en forma de aspa. Este está metido en una vitrina.
Un poco más atrás, sobre un trono de oro, se encuentra en otra vitrina otro buda, este de cristal de Baccarat, de color verde. El Dorado trono se encuentra en una posición bastante más elevada que el que está de pie. Otros Budas y pagadas de oro flanquean a los principales. Hay jarrones con capullos de loto de plata.
Detrás de los Budas hay otras cosas, como una silla de coronación, con otros 23 kilos de oro. Hay un derroche de metal impresionante. Cuando me pongo de nuevo los zapatos de comentó a Juanjo que de plata no sé, pero oro hay a espuertas.
Vimos más recintos en el jardín, templos pequeños, una colina con un pequeño jardín lleno de Budas y un templo enmedio, y antes de salir vimos unas exposicioes de sillas de coronación, de trajes de danza, de sillas para elefantes con y sin techo, Y la escalera para subirse al bicho,mambo en adornada de dorados, como las sillas. Son para las cacerías reales.
Vimos fotos del rey anterior, el que tuvo que exiliarse y fue coronado de nuevo, Norodon Shihanouk, y del actual, de 61 años, Norodon Shihamouni, del que hay un enorme retrato con montones de luces en el paseo, junto al río y enfrente del palacio.
Salimos a media mañana y nos encaminamos al Museo Nadional, donde están las piezas originales de las esculturas que hemos visto en Angkor. El museo es interesante, pero es mucho mejor el de Siem Reap. Entre otras cosas, porque el de la capital está si. Reformar, es de los antiguos, con sensación de dejadez. El de Siem Reap es moderno y mucho más interesante por la información. El de la capital tiene muchas piezas, pero resulta más aburrido.
Phnom Pehn resulta bastante más tranquila que Saigón. Es más francesa, y hay bastantes franceses. Se echa de menos que alguno vaya vestido de algodón blando, como en las pelis.
Volvemos a escapar de quienes quieren llevarnos a Killing Fields, y nos vamos mejor a la piscina del hotel. Hace bastante calor y queremos darnos un bañito antes de comer. El agua está fresca, porque a la piscina no de la el sol. Nos traen unas cervezas con tapa de croutons al ajo. Hemos comido en el mismo hotel. Pensábamos que la comida iba a ser un desastre, pero está buena. Yo he probado el pescado Amok, porque ya no tendré otra oportunidad. Se cocina en hoja de plátano y lleva crema de coco y picante. Muy rico.
Hemos echado una siesta y vuelto a la piscina, a buscar un hotel en Nepal y a leer un poco. Luego hemos tomado un cocktail junto a la piscina y hemos salido a cenar. Lo hemos hecho en un restaurante normal. Les había fallado el cocinero y la carta estaba menguada, pero nos ha salido barato y estaba bueno. La cerveza la traían en jarras, pero se calentaba enseguida.
Para compensar, hemos ido a un sitio de vinos a tomarnos uno al fresco, en un jardín mono, con árboles llenos de bombillas en su tronco, como se estila aquí. Me han picado mosquitos, para que no todo fuera perfecto.
He intentado pagar el hotel pero el chico que está hoy en recepción debe ser novato,mes todo agobios y no sabe manejar las tarjetas. Me dice que mañana.
30/ENERO/2105 UNA VUELTA POR LA CAPITAL
Hemos salido tras el desayuno a recorrer algunas cosas de Phnom Pehn. No hay mucho, y no pensamos ir ni muertes a Killing Fields, donde se empeñan en llevarnos todos los tuktuk. Nos encaminamos hacia el Palacio Real, que nos pilla al lado.
El Palacio está compuesto por una serie de pabellones con forma de pagoda y un jardín enorme. Dispuestas en el recinto hay también escupas que deben contener los restos y/o reliquias de los últimos reyes.
Visitamos el salón del trono, donde, entre otras cosas, se corona a los reyes. Tiene un suelo hidráulico bonito, cubierto de alfombras y un trono dorado o de oro, flanqueado por imágenes de dioses en los pasillos laterales. Debajo de la tarima donde está el trono, hay unos sillones dorados. El techo está pintado. Aunque no podemos entrar, vemos el salón desde la puerta y desde todas las ventanas, a las que nos asomamos subiéndonos en tarimas. En el recinto hay vatios templos, un centro de ceremonias y la joya del recinto, la pagoda de plata o del emperador de jade. Esta pagoda tiene el suelo cubierto de baldosas con laminas de plata, aunque en su mayor parte esta también alfombrado. Las paredes tienen vitrinas con Budas de plata, oro, y ambos, en una santidad enorme, de tamaño mesita de té, con variaciones. En el centro hay un Buda de pie de oro, veintitantos kilos de oro, y un gran número de piedras preciosas, que forman un pectoral que le cruza el pecho en forma de aspa. Este está metido en una vitrina.
Un poco más atrás, sobre un trono de oro, se encuentra en otra vitrina otro buda, este de cristal de Baccarat, de color verde. El Dorado trono se encuentra en una posición bastante más elevada que el que está de pie. Otros Budas y pagadas de oro flanquean a los principales. Hay jarrones con capullos de loto de plata.
Detrás de los Budas hay otras cosas, como una silla de coronación, con otros 23 kilos de oro. Hay un derroche de metal impresionante. Cuando me pongo de nuevo los zapatos de comentó a Juanjo que de plata no sé, pero oro hay a espuertas.
Vimos más recintos en el jardín, templos pequeños, una colina con un pequeño jardín lleno de Budas y un templo enmedio, y antes de salir vimos unas exposicioes de sillas de coronación, de trajes de danza, de sillas para elefantes con y sin techo, Y la escalera para subirse al bicho,mambo en adornada de dorados, como las sillas. Son para las cacerías reales.
Vimos fotos del rey anterior, el que tuvo que exiliarse y fue coronado de nuevo, Norodon Shihanouk, y del actual, de 61 años, Norodon Shihamouni, del que hay un enorme retrato con montones de luces en el paseo, junto al río y enfrente del palacio.
Salimos a media mañana y nos encaminamos al Museo Nadional, donde están las piezas originales de las esculturas que hemos visto en Angkor. El museo es interesante, pero es mucho mejor el de Siem Reap. Entre otras cosas, porque el de la capital está si. Reformar, es de los antiguos, con sensación de dejadez. El de Siem Reap es moderno y mucho más interesante por la información. El de la capital tiene muchas piezas, pero resulta más aburrido.
Phnom Pehn resulta bastante más tranquila que Saigón. Es más francesa, y hay bastantes franceses. Se echa de menos que alguno vaya vestido de algodón blando, como en las pelis.
Volvemos a escapar de quienes quieren llevarnos a Killing Fields, y nos vamos mejor a la piscina del hotel. Hace bastante calor y queremos darnos un bañito antes de comer. El agua está fresca, porque a la piscina no de la el sol. Nos traen unas cervezas con tapa de croutons al ajo. Hemos comido en el mismo hotel. Pensábamos que la comida iba a ser un desastre, pero está buena. Yo he probado el pescado Amok, porque ya no tendré otra oportunidad. Se cocina en hoja de plátano y lleva crema de coco y picante. Muy rico.
Hemos echado una siesta y vuelto a la piscina, a buscar un hotel en Nepal y a leer un poco. Luego hemos tomado un cocktail junto a la piscina y hemos salido a cenar. Lo hemos hecho en un restaurante normal. Les había fallado el cocinero y la carta estaba menguada, pero nos ha salido barato y estaba bueno. La cerveza la traían en jarras, pero se calentaba enseguida.
Para compensar, hemos ido a un sitio de vinos a tomarnos uno al fresco, en un jardín mono, con árboles llenos de bombillas en su tronco, como se estila aquí. Me han picado mosquitos, para que no todo fuera perfecto.
He intentado pagar el hotel pero el chico que está hoy en recepción debe ser novato,mes todo agobios y no sabe manejar las tarjetas. Me dice que mañana.
DIA 103 HACIA PHNOM PEHN
DIA 103
29/ENERO/2015 HACIA PHNOM PEHN
Hoy toca madrugar un poquito. Nos vendrán a recoger los de la compañía de autobuses. Bajamos a desayunar con las maletas en ristre y esperamos en el Friendly charlando con el encargado a que nos vinieran a recoger. El chico es de lo más simpático. El hotel es de un tío suyo y lo llevan entre él y el hermano pequeño. Lo han abierto hace poco más de un mes.
Nos llevan los del bus a un sitio distinto de donde llegamos. Nos metieron maletilla en el compartimento inferior y salimos en hora. Hemos tardado siete horas en llegar a Ho Chi Min. Por el camino pararon para comer en un sitio lleno de puestos de insectos. Nosotros compramos piña y mango. Los saltamontes están gordísimos, y hay unas cosas que parecen abejas.
Llegamos a Phnom Pehn hacia las cuatro. Fuimos en tuktuk al hotel La Librairie, que está junto al palacio y museo, está ahora bien de precio y tiene piscina. Nos han dado una habitación en el primer piso con un balcón grande,maque tiene una mesa de madera con dos sillas, y dos sillones de mimbre, con cojines verdes y persianas fuera del balcón de color rojo. La habitación tiene una dama grande con una moldura de madera tipo dosel y unas líneas rojas y negras en el techo,mpor ando una cenefa. Las lámparas me encantan. Las de techo son redondas, como de papel,,con unas líneas en rojo. Y sobre las mesillas caen otras del mismo tipo pero alargadas. Hay un servicio de té precioso, en cerámica azul y blanca, con una tetera alargada. La ducha es como todas las de aquí, el agua sale al suelo,,pero tiene mampara, que algo quita.
Tras darnos una ducha, hemos salido a dar una vuelta. Hemos ido hacia el río, pasando por el palacio real. El río Mekong se une en la ciudad con el que sale del lago próximo a Siem Reap. ! el Tom Le Sap. Entre los dos forman un cauce muy ancho.
Hay varias capillas en la ribera y vendedoras de flores de loto para las ofrendas. Hemos comprado cacahuetes para no comernos a alguien, esperando a que se haga un poco más tarde para cenar. Hay en el paseo un grupo grande de gente haciendo aerobic.
Hemos buscado un sitio de los que recomienda La Biblia para cenar. Un sitio de tapas, de los que sirven para ayudar a gente desfavorecida. Tomamos un par de cosas que no estaban mal, pero nos ha costado caro. Hay que reseñar un humus de tomate seco que estaba bueno.
29/ENERO/2015 HACIA PHNOM PEHN
Hoy toca madrugar un poquito. Nos vendrán a recoger los de la compañía de autobuses. Bajamos a desayunar con las maletas en ristre y esperamos en el Friendly charlando con el encargado a que nos vinieran a recoger. El chico es de lo más simpático. El hotel es de un tío suyo y lo llevan entre él y el hermano pequeño. Lo han abierto hace poco más de un mes.
Nos llevan los del bus a un sitio distinto de donde llegamos. Nos metieron maletilla en el compartimento inferior y salimos en hora. Hemos tardado siete horas en llegar a Ho Chi Min. Por el camino pararon para comer en un sitio lleno de puestos de insectos. Nosotros compramos piña y mango. Los saltamontes están gordísimos, y hay unas cosas que parecen abejas.
Llegamos a Phnom Pehn hacia las cuatro. Fuimos en tuktuk al hotel La Librairie, que está junto al palacio y museo, está ahora bien de precio y tiene piscina. Nos han dado una habitación en el primer piso con un balcón grande,maque tiene una mesa de madera con dos sillas, y dos sillones de mimbre, con cojines verdes y persianas fuera del balcón de color rojo. La habitación tiene una dama grande con una moldura de madera tipo dosel y unas líneas rojas y negras en el techo,mpor ando una cenefa. Las lámparas me encantan. Las de techo son redondas, como de papel,,con unas líneas en rojo. Y sobre las mesillas caen otras del mismo tipo pero alargadas. Hay un servicio de té precioso, en cerámica azul y blanca, con una tetera alargada. La ducha es como todas las de aquí, el agua sale al suelo,,pero tiene mampara, que algo quita.
Tras darnos una ducha, hemos salido a dar una vuelta. Hemos ido hacia el río, pasando por el palacio real. El río Mekong se une en la ciudad con el que sale del lago próximo a Siem Reap. ! el Tom Le Sap. Entre los dos forman un cauce muy ancho.
Hay varias capillas en la ribera y vendedoras de flores de loto para las ofrendas. Hemos comprado cacahuetes para no comernos a alguien, esperando a que se haga un poco más tarde para cenar. Hay en el paseo un grupo grande de gente haciendo aerobic.
Hemos buscado un sitio de los que recomienda La Biblia para cenar. Un sitio de tapas, de los que sirven para ayudar a gente desfavorecida. Tomamos un par de cosas que no estaban mal, pero nos ha costado caro. Hay que reseñar un humus de tomate seco que estaba bueno.
DIA 102 DÍA DE DESCANSO
DIA 102
28/ENERO/2015 DÍA DE DESCANSO
Hoy nos hemos tomado el día libre. Después de tanta profusión de templos y antes de meternos en carretera de nuevo, decidimos dedicar el día hoy a relajarnos un poco y buscar cosas en internet, hoteles e información, y leer un poco. Hemos ido antes a comprar los billetes de autobús y una tarjeta de memoria para la cámara. Y cosas del supermercado,mapas ta de dientes, en fin, reponiendo.
También hemos aprovechado para limpiarnos las botas. Yo llevo tres días con ellas en el hall, donde hay un zapatero, porque están imposibles de polvo rojo para llevarlas a la habitación, Los caminos y los accesos a los templos están cubiertos de polvo rojo. Como si fuera una playa, una tierra muy fina,maque se emte por todas partes. Ayer llegamos sucios a más no poder, además de cansados. He puesto unas varitas de incienso que encontró Juanjo en un templo en uno de los altar tíos, el del jardín, que tienen en el hotel. En todas las casas y hoteles, tanto en Camboya como en Vietnam, hay altares en las entradas, con ofrendas de alimentos, café e incienso y flores, que cambian a diario. En el hotel, además, hay centros de flores con lotos. Los ponen en capullos que se abren al meterlos en agua.
Hemos pasado la mañana en la piscina, hemos comido en el restaurante de al lado, echado siesta, vuelta a la piscina por la tarde y luego hemos vuelto a la zona del mercado nocturno y Pub Street a cenar y a despedirnos de los puestos de insectos.
28/ENERO/2015 DÍA DE DESCANSO
Hoy nos hemos tomado el día libre. Después de tanta profusión de templos y antes de meternos en carretera de nuevo, decidimos dedicar el día hoy a relajarnos un poco y buscar cosas en internet, hoteles e información, y leer un poco. Hemos ido antes a comprar los billetes de autobús y una tarjeta de memoria para la cámara. Y cosas del supermercado,mapas ta de dientes, en fin, reponiendo.
También hemos aprovechado para limpiarnos las botas. Yo llevo tres días con ellas en el hall, donde hay un zapatero, porque están imposibles de polvo rojo para llevarlas a la habitación, Los caminos y los accesos a los templos están cubiertos de polvo rojo. Como si fuera una playa, una tierra muy fina,maque se emte por todas partes. Ayer llegamos sucios a más no poder, además de cansados. He puesto unas varitas de incienso que encontró Juanjo en un templo en uno de los altar tíos, el del jardín, que tienen en el hotel. En todas las casas y hoteles, tanto en Camboya como en Vietnam, hay altares en las entradas, con ofrendas de alimentos, café e incienso y flores, que cambian a diario. En el hotel, además, hay centros de flores con lotos. Los ponen en capullos que se abren al meterlos en agua.
Hemos pasado la mañana en la piscina, hemos comido en el restaurante de al lado, echado siesta, vuelta a la piscina por la tarde y luego hemos vuelto a la zona del mercado nocturno y Pub Street a cenar y a despedirnos de los puestos de insectos.
DIA 101 BANTEAI SREI Y ANGKOR WAT
DIA 101
27/ENERO/2015 BANTEAY SREI Y ANGKOR WAT
Hoy no hemos querido madrugar. Hemos quedado con Bohn para que nos recoja a las 9:30 para ir a Banteay Srei, que está a 36 km pero nos dicen que es un sitio precioso. Le llaman el templo de las mujeres,por su detallado trabajo en piedra.
El camino no se ha hecho largo, y nos valen los pases de Angkor. Llegamos a las 10:30. Para el dolor de la piedra es cierto que es mejor ir más temprano, o a la tarde. Ese templo es una joya. Es del S X, hindú, con escenas del Ramayana y dedicado a Shiva, que se encuentra en muchas formas, como en danza cósmica (Nataraja). Los bajorrelieves son muy detallados, es el primer templo que se restauró, con el método de Anastilosis, utilizando los mismos materiales de origen; su color rojo y su filigrana en piedra son algo espectacular, no te cansas de mirarlo. Esquivamos a los chinos para poder retratarlo a gusto, y lo vimos en detalle, sin cansarnos de mirarlo, aunque ya aprieta el calor.
Salimos por un camino de bosque hacia un pequeño museo, con fotos de cómo lo encontraron originalmente y su restauración. El francés jefe de las excavaciones tiene aspecto de desesperación. Pero ha quedado fantástico.
Fuimos hacia Angkor Wat, parando a comer algo porque luego no encontraremos nada abierto,, nos dice Bohn. Mejor, para ver Angkor Wat en la tarde, con buena luz.
En Angkor Wat siempre hay mucha gente, pero es grande, así que no agobia. Primero hay que pasar el foso-estanque, de 190 m de ancho, por un puente, entrar por la puerta y pararte a ver el templo en todo lo suyo antes de iniciar el camino procesional. Vemos las cinco torres, ahora ya bien, con buena luz, y echamos a andar por el camino. A ambos lados, Devas y Asuras tiran de la serpiente Naga para batir el océano de leche.
La puerta principal está con andamios, así que hay que salir del camino procesional y entrar por una de las laterales. Angkor Wat se construyó a principio s del S XII, dedicado a Visnú, quizá como tumba, porque está orientado al Oeste, a diferencia de los demás, que se orientan al Este, y su recorrido se hace en sentido contrario a las agujas del reloj. Ambos motivos hacen pensar que el rey que lo construyó pensara el él como su rumba, o que fuera el hecho de estar dedicado a Visnú, que es dios del Oeste.
Su corredor inferior es donde está la del creación más interesante. Son bajorrelieves que muestran batallas contra los Cham (vietnamitas), la victoria sobre los de Siam (Tailandia), la escena de la batalla de Shiva y Hanuman con su ejército de monos contra los demonios que raptaron a Sita, entre otras cosas. Hay escenas procesionales, Garudas, Shiva y Visnú, y el batir del océano de leche, mientras aparecían dioses y diosas a partir de esta maniobra, como Parvati. Cada bajorrelieves ocupa la mitad de una de las caras, o sea, que hay ocho. Hay una puerta que sale al exterior sin escalera, donde montaba en elefante el Rey. El esta galería externa los dinteles y las paredes exteriores están llenas de otras tallas, como Apsaras, las ninfas celestiales.
La parte central está menos decorada. Hay un corredor interior que da al patio donde se encuentran las cinco torres, El templo representa el universo en miniatura: la torre central es el Monte Meru, y las demás torres son otras montañas; los patios son los continentes y el estanque exterior,el océano. Hay patios en todo el contorno, con grandes fosos que nos parecen antiguos estanques.
El templo pasó a ser santuario budista y como tal ha permanecido. El corredor contuvo una vez mil Budas, pero la mayor parte han desaparecido o se han trasladado. Hay un Buda bastante grande que es el que recibe las ofrendas.
Tardamos un par de horas en recorrer el templo. Pensábamos que estaríamos más, pero este es más impresionante desde lejos, por su tamaño. Le echamos otro vistazo desde el final del camino procesional. La verdad es que, desde allí, es muy espectacular.
Buscamos a Bihn y marchamos al último sitio, al templo de Phnom Bhakeng, desde donde se ve la puesta del sol. Nos damos cuenta de que vamos a hacer el guiri de nuevo, pero el templo tiene una calificación alta en la guía y es donde va todo el mundo al atardecer, así que nos unimos a la masa. Pero yo esta vez no había traído el chal, y no sabia que aquí ponían problemas por ir sin mangas, así que tuve que bajar a comprarme una camisola de elefantes, para que no falte de nada. Subimos por el camino polvoriento hasta la cima de la colina, y allí esperamos a que nos dejaran subir por la empinada escalera, después de que pasaran los que iban delante. Antes de subir había otro "control de mangas". Arriba vimos que el templo es piramidal, con muchas torres, pero muy hecho polvo. Hay un Buda en el centro. Es de los más antiguos, entre los S. IX,-X.
La vista desde arriba es básicamente vegetación, de la que sobresalen, a lo lejos, las torres de Angkor Wat. Pero el sol no va a ponerse por detrás de él ni de coñá. Hicimos una fotos del sol rojo entre las torres del que estamos y eso es todo. Hemos cumplido con la fase guiri.
Llegamos casi de noche al hotel. Ya no apetece bañarse. Nos dimos una ducha y nos fuimos a cenar un rato más tarde, al mismo sitio, dada la frialdad de su cerveza.
27/ENERO/2015 BANTEAY SREI Y ANGKOR WAT
Hoy no hemos querido madrugar. Hemos quedado con Bohn para que nos recoja a las 9:30 para ir a Banteay Srei, que está a 36 km pero nos dicen que es un sitio precioso. Le llaman el templo de las mujeres,por su detallado trabajo en piedra.
El camino no se ha hecho largo, y nos valen los pases de Angkor. Llegamos a las 10:30. Para el dolor de la piedra es cierto que es mejor ir más temprano, o a la tarde. Ese templo es una joya. Es del S X, hindú, con escenas del Ramayana y dedicado a Shiva, que se encuentra en muchas formas, como en danza cósmica (Nataraja). Los bajorrelieves son muy detallados, es el primer templo que se restauró, con el método de Anastilosis, utilizando los mismos materiales de origen; su color rojo y su filigrana en piedra son algo espectacular, no te cansas de mirarlo. Esquivamos a los chinos para poder retratarlo a gusto, y lo vimos en detalle, sin cansarnos de mirarlo, aunque ya aprieta el calor.
Salimos por un camino de bosque hacia un pequeño museo, con fotos de cómo lo encontraron originalmente y su restauración. El francés jefe de las excavaciones tiene aspecto de desesperación. Pero ha quedado fantástico.
Fuimos hacia Angkor Wat, parando a comer algo porque luego no encontraremos nada abierto,, nos dice Bohn. Mejor, para ver Angkor Wat en la tarde, con buena luz.
En Angkor Wat siempre hay mucha gente, pero es grande, así que no agobia. Primero hay que pasar el foso-estanque, de 190 m de ancho, por un puente, entrar por la puerta y pararte a ver el templo en todo lo suyo antes de iniciar el camino procesional. Vemos las cinco torres, ahora ya bien, con buena luz, y echamos a andar por el camino. A ambos lados, Devas y Asuras tiran de la serpiente Naga para batir el océano de leche.
La puerta principal está con andamios, así que hay que salir del camino procesional y entrar por una de las laterales. Angkor Wat se construyó a principio s del S XII, dedicado a Visnú, quizá como tumba, porque está orientado al Oeste, a diferencia de los demás, que se orientan al Este, y su recorrido se hace en sentido contrario a las agujas del reloj. Ambos motivos hacen pensar que el rey que lo construyó pensara el él como su rumba, o que fuera el hecho de estar dedicado a Visnú, que es dios del Oeste.
Su corredor inferior es donde está la del creación más interesante. Son bajorrelieves que muestran batallas contra los Cham (vietnamitas), la victoria sobre los de Siam (Tailandia), la escena de la batalla de Shiva y Hanuman con su ejército de monos contra los demonios que raptaron a Sita, entre otras cosas. Hay escenas procesionales, Garudas, Shiva y Visnú, y el batir del océano de leche, mientras aparecían dioses y diosas a partir de esta maniobra, como Parvati. Cada bajorrelieves ocupa la mitad de una de las caras, o sea, que hay ocho. Hay una puerta que sale al exterior sin escalera, donde montaba en elefante el Rey. El esta galería externa los dinteles y las paredes exteriores están llenas de otras tallas, como Apsaras, las ninfas celestiales.
La parte central está menos decorada. Hay un corredor interior que da al patio donde se encuentran las cinco torres, El templo representa el universo en miniatura: la torre central es el Monte Meru, y las demás torres son otras montañas; los patios son los continentes y el estanque exterior,el océano. Hay patios en todo el contorno, con grandes fosos que nos parecen antiguos estanques.
El templo pasó a ser santuario budista y como tal ha permanecido. El corredor contuvo una vez mil Budas, pero la mayor parte han desaparecido o se han trasladado. Hay un Buda bastante grande que es el que recibe las ofrendas.
Tardamos un par de horas en recorrer el templo. Pensábamos que estaríamos más, pero este es más impresionante desde lejos, por su tamaño. Le echamos otro vistazo desde el final del camino procesional. La verdad es que, desde allí, es muy espectacular.
Buscamos a Bihn y marchamos al último sitio, al templo de Phnom Bhakeng, desde donde se ve la puesta del sol. Nos damos cuenta de que vamos a hacer el guiri de nuevo, pero el templo tiene una calificación alta en la guía y es donde va todo el mundo al atardecer, así que nos unimos a la masa. Pero yo esta vez no había traído el chal, y no sabia que aquí ponían problemas por ir sin mangas, así que tuve que bajar a comprarme una camisola de elefantes, para que no falte de nada. Subimos por el camino polvoriento hasta la cima de la colina, y allí esperamos a que nos dejaran subir por la empinada escalera, después de que pasaran los que iban delante. Antes de subir había otro "control de mangas". Arriba vimos que el templo es piramidal, con muchas torres, pero muy hecho polvo. Hay un Buda en el centro. Es de los más antiguos, entre los S. IX,-X.
La vista desde arriba es básicamente vegetación, de la que sobresalen, a lo lejos, las torres de Angkor Wat. Pero el sol no va a ponerse por detrás de él ni de coñá. Hicimos una fotos del sol rojo entre las torres del que estamos y eso es todo. Hemos cumplido con la fase guiri.
Llegamos casi de noche al hotel. Ya no apetece bañarse. Nos dimos una ducha y nos fuimos a cenar un rato más tarde, al mismo sitio, dada la frialdad de su cerveza.
DIA 100 AMANECER EN ANGKOR WAT
DIA 100
26/ENERO/2015 AMANECER EN ANGKOR WAT
O....Haciendo el Guiri.
Nos hemos levantado a las 4:30 de la mañana. A las cinco estábamos montados en el Tuktuk para ira ver amanecer. El encargado nos ha preparado Pancakes para llevarnos. No somos los únicos gaznápiros. Más tuktuk se dirigen a esa hora a Angkor llevando incautos. El conductor nos suelta en la entrada de Angkor Wat. No hay ninguna luz, sólo las linternas de los que piden los pases y de quienes llevamos alguna. Yo tengo una en el bolso y la llevo siempre encima. O, en su defecto, en el móvil.
Pasamos el enorme estanque-foso por el puente y avanzamos por el camino procesional, sin ver ni torta. Seguimos a la masa que, en un momento dado, se desvía y se pone al borde de un estanque. Hemos hecho fila allí, poniéndonos tras los primeros,que estaban sentados al borde. Detrás de nosotros, va acumulándose gente. Hemos esperado allí una hora hasta que han empezado a aparecer las luces del amanecer y con ellas nuestra primera visión cercana del templo. Poco a poco, la,luz hacia que el templo se reflejará en el estanque. Enseguida ha empezado a quitarse gente de en medio y todo el mundo ha tenido ocasión de hacer las fotos que ha querido. De repente, pasadas las siete, se ha organizado un alboroto porque el sol rojo ha aparecido un poco a la derecha del templo. A partir de ahí, nos hemos movido alrededor del estanque para hacer las fotos con el reflejo del sol en el agua.
Está bonito, pero lo de levantarse a esa hora es una bobada. Si va alguien por allí, con que esté a las seis y media o siete menos cuarto, va de sobra. Así que hemos hecho el guiri tontamente, y hemos dormido mal, con la tontería.
Leo que es el peor momento para ver el templo. Dice la guía que la primera vez que se ve es mejor que sea por la tarde, para que le dé la luz por delante. Después de darle vueltas, hemos empezado la visita, pero decidimos dejarla para la tarde, porque la luz ahora es muy mala para ver los bajorrelieves y las torres.
Buscamos a Bohn y le decimos que nos lleve a Angkor Thom, que es un recinto con mogollón de templos "tres estrellas", pero que tenemos que volver por la tarde a Angkor Wat porque no lo hemos visitado.
Entramos por una gran puerta de piedra a Angkor Thom, que es una ciudad amurallada. A nuestro alrededor hay gente montando elefantes, que maniobran con dificultad.
Empezamos visitando Bayon. Este es un templo de los más conocidos porque tiene grandes caras de Jayavarman VII en las torres, cuatro caras en cada torre, así que siempre te mira alguna. El muy morrazo puso su careto como si fuera Avalokiteshwara. Desde fuera no se aprecia tan bien, se ven las caras en piedra oscura. Es según avanzas por dentro del templo cuando te las vas encontrando hasta que acabas rodeado por ellas. La estructura del templo es bastante liosa. Simétrico, pero con muchos patios por la zona inferior que no se comunican entre si, hay que salir y entrar hacia el recinto inferior, o subir hacia la zona central. Hay muchas montañistas de piedras, que pienso que pone.la gente para dejar su marca. Yo hice una pequeña. Hay bajorrelieves, pero en tanto follón me fue imposible seguirlos por la guía, así que nos limitamos a ir viéndolos según los encontrábamos.
Como este templo es uno de los importantes del circuito pequeño, está lleno de gente, de chinos y japoneses, los chinos escupiendo, a pesar de que es un templo y hay Budas dentro con ofrendas. Es un poco agobiante, porque en la zona central se acumula mucha gente. Hay unas cuantas personas disfrazadas con trajes camboyanos de baile para que les hagan fotos. La gente se subes todas partes, aunque no se pueda. Muy plastas. Los chinos y los japoneses se hacen fotos ellos haciendo el chorra y pienso que el templo les importa un rábano.
Salimos de allí un poco hartos de chinos y nos fuimos en el tuktuk a Baphuon, que no está muy lejos. Este es un templo piramidal, impresionante, del S XI. Su forma representa el Monte Meru, morada de los dioses. A él se llega por un camino procesional. Yo llevo camiseta de tirantes y un chal que cogi para el fresco del amanecer, pero están diciendo a la gente que se cubra los hombros.
Subimos por unas escaleras muy empinadas. Alcanzamos el primer nivel, que recorrimos en su perímetro, casi todo el tiempo por corredores cubiertos. Los corredores y puertas son estrechos, porque los angkorianos no dominaban la técnica del arco, y se limitaban a ir colocando las grandes piedras una sobre otra, formando una cavidad para permitir el paso, pero no podían soportar mucha obra por encima. Así que estos corredores son uno de los pisos de la pirámide, seguimos subiendo a los pisos superiores, hay algunos bajorrelieves y dinteles tallados. Bajo nosotros, vemos la entrada principal y el paseo procesional. Hay un grupo grande de indios, algo escándaleras, todo tíos.
Llega el momento de bajar por la escalera de madera. Cada uno baja como puede. El indio que va delante de mi me dice que me de la vuelta y baje la escalera de espaldas, igual que él. Eso hago, y la bajo sin problemas. Muy cómodo.
El camino nos lleva por el recinto real, que antes era palacio, hasta un templo llamado Phimenakas, también piramidal, y bastante dañado. Se puede subir, pero no lo hicimos porque no hay nada que ver. . Lo que nos ha parecido más bonito es el color rojo de la piedra Los bajorrelieves no se conservan El siguiente templo es Preah Pallilay, mucho más chico, piramidal también.
Pasamos hacia las terrazas, viendo los muros del recinto a nuestro alrededor. Hay dos terrazas que se continúan. Son escaleras de acceso al recinto. Una parte se llama del Rey Leproso y la otra de los Elefantes. Por todo el contorno hay bajorrelieves con elefantes, danzantes, y esculturas de elefantes y las del rey leproso. Es una construcción no muy elevada, unos 7 m, pero bastante larga. Se utilizaba para ver desfiles, para las apariciones del rey, etc.
Buscamos a Bohn, para irnos a comer algo antes de seguir, pero nos costó un poco dar con él y es que habíamos salido por una escalera diferente a donde estaba él. Nos lleva a comer fuera del recinto, saliendo por la Puerta de la Victoria, cerca de Ta Phrom, pero antes Pasamos por varios templos. Uno es Thommanon, un templo pequeño, pero precioso, con un camino procesional, y preciosos pabellones, muy labrados y bien restaurado. El otro está enfrente, se llama Chay Say y es casi tan bonito como el anterior. También pequeño, quizá no tan trabajado pero adorable. Pasamos por Ta Keo, que está muy roto, y fuimos a comer.
Con el madrugón estamos bastante cansados. Nos planteamos si seguir o dejarlo, porque nos queda un montón que ver hoy. Finalmente, tras comentar la jugada con Bohn, decidimos ver Ta Prohm después de comer y dejar para mañana Angkor Wat, visitando otro templo más alejado.
Ta Phrom es el templo típico de película, con montones de árboles devoradores donde los chinos hacen fila para hacerse la foto. Pero el templo es muy bonito. Es del estilo de Preah Khan, de la misma época, pero Ta Phrom lo dedico Jayavarman VII a su padre. Tiene también corredores, patios y capillas, está en restauración y, como he comentado, está metido en la selva, aunque han cortado muchos árboles. Aún así tiene el aspecto surrealista de estar devorado por las raíces. Además es agradable visitarlo porque está en sombre, lo cual se agradece que no veas...
Nos marchamos al hotel a darnos un baño para descansar. Como hoy hemos comido, no tenemos prisa por salir a cenar y un baño nos viene de perlas. Más tarde hemos salido a dar una vuelta y buscar donde tomar algo. No nos apetecen mucho los insectos: cucarachas, saltamontes y culebras que venden por la calle y yo tengo las tripas algo revueltas, así que hemos ido a un restaurante de todo tipo de cosas, The Red Piano, para no andar haciendo experimentos, y he pedido pasta. Nos han puesto la cerveza fría, con lo que han ganado muchos puntos, aunque la comida es normalita.
26/ENERO/2015 AMANECER EN ANGKOR WAT
O....Haciendo el Guiri.
Nos hemos levantado a las 4:30 de la mañana. A las cinco estábamos montados en el Tuktuk para ira ver amanecer. El encargado nos ha preparado Pancakes para llevarnos. No somos los únicos gaznápiros. Más tuktuk se dirigen a esa hora a Angkor llevando incautos. El conductor nos suelta en la entrada de Angkor Wat. No hay ninguna luz, sólo las linternas de los que piden los pases y de quienes llevamos alguna. Yo tengo una en el bolso y la llevo siempre encima. O, en su defecto, en el móvil.
Pasamos el enorme estanque-foso por el puente y avanzamos por el camino procesional, sin ver ni torta. Seguimos a la masa que, en un momento dado, se desvía y se pone al borde de un estanque. Hemos hecho fila allí, poniéndonos tras los primeros,que estaban sentados al borde. Detrás de nosotros, va acumulándose gente. Hemos esperado allí una hora hasta que han empezado a aparecer las luces del amanecer y con ellas nuestra primera visión cercana del templo. Poco a poco, la,luz hacia que el templo se reflejará en el estanque. Enseguida ha empezado a quitarse gente de en medio y todo el mundo ha tenido ocasión de hacer las fotos que ha querido. De repente, pasadas las siete, se ha organizado un alboroto porque el sol rojo ha aparecido un poco a la derecha del templo. A partir de ahí, nos hemos movido alrededor del estanque para hacer las fotos con el reflejo del sol en el agua.
Está bonito, pero lo de levantarse a esa hora es una bobada. Si va alguien por allí, con que esté a las seis y media o siete menos cuarto, va de sobra. Así que hemos hecho el guiri tontamente, y hemos dormido mal, con la tontería.
Leo que es el peor momento para ver el templo. Dice la guía que la primera vez que se ve es mejor que sea por la tarde, para que le dé la luz por delante. Después de darle vueltas, hemos empezado la visita, pero decidimos dejarla para la tarde, porque la luz ahora es muy mala para ver los bajorrelieves y las torres.
Buscamos a Bohn y le decimos que nos lleve a Angkor Thom, que es un recinto con mogollón de templos "tres estrellas", pero que tenemos que volver por la tarde a Angkor Wat porque no lo hemos visitado.
Entramos por una gran puerta de piedra a Angkor Thom, que es una ciudad amurallada. A nuestro alrededor hay gente montando elefantes, que maniobran con dificultad.
Empezamos visitando Bayon. Este es un templo de los más conocidos porque tiene grandes caras de Jayavarman VII en las torres, cuatro caras en cada torre, así que siempre te mira alguna. El muy morrazo puso su careto como si fuera Avalokiteshwara. Desde fuera no se aprecia tan bien, se ven las caras en piedra oscura. Es según avanzas por dentro del templo cuando te las vas encontrando hasta que acabas rodeado por ellas. La estructura del templo es bastante liosa. Simétrico, pero con muchos patios por la zona inferior que no se comunican entre si, hay que salir y entrar hacia el recinto inferior, o subir hacia la zona central. Hay muchas montañistas de piedras, que pienso que pone.la gente para dejar su marca. Yo hice una pequeña. Hay bajorrelieves, pero en tanto follón me fue imposible seguirlos por la guía, así que nos limitamos a ir viéndolos según los encontrábamos.
Como este templo es uno de los importantes del circuito pequeño, está lleno de gente, de chinos y japoneses, los chinos escupiendo, a pesar de que es un templo y hay Budas dentro con ofrendas. Es un poco agobiante, porque en la zona central se acumula mucha gente. Hay unas cuantas personas disfrazadas con trajes camboyanos de baile para que les hagan fotos. La gente se subes todas partes, aunque no se pueda. Muy plastas. Los chinos y los japoneses se hacen fotos ellos haciendo el chorra y pienso que el templo les importa un rábano.
Salimos de allí un poco hartos de chinos y nos fuimos en el tuktuk a Baphuon, que no está muy lejos. Este es un templo piramidal, impresionante, del S XI. Su forma representa el Monte Meru, morada de los dioses. A él se llega por un camino procesional. Yo llevo camiseta de tirantes y un chal que cogi para el fresco del amanecer, pero están diciendo a la gente que se cubra los hombros.
Subimos por unas escaleras muy empinadas. Alcanzamos el primer nivel, que recorrimos en su perímetro, casi todo el tiempo por corredores cubiertos. Los corredores y puertas son estrechos, porque los angkorianos no dominaban la técnica del arco, y se limitaban a ir colocando las grandes piedras una sobre otra, formando una cavidad para permitir el paso, pero no podían soportar mucha obra por encima. Así que estos corredores son uno de los pisos de la pirámide, seguimos subiendo a los pisos superiores, hay algunos bajorrelieves y dinteles tallados. Bajo nosotros, vemos la entrada principal y el paseo procesional. Hay un grupo grande de indios, algo escándaleras, todo tíos.
Llega el momento de bajar por la escalera de madera. Cada uno baja como puede. El indio que va delante de mi me dice que me de la vuelta y baje la escalera de espaldas, igual que él. Eso hago, y la bajo sin problemas. Muy cómodo.
El camino nos lleva por el recinto real, que antes era palacio, hasta un templo llamado Phimenakas, también piramidal, y bastante dañado. Se puede subir, pero no lo hicimos porque no hay nada que ver. . Lo que nos ha parecido más bonito es el color rojo de la piedra Los bajorrelieves no se conservan El siguiente templo es Preah Pallilay, mucho más chico, piramidal también.
Pasamos hacia las terrazas, viendo los muros del recinto a nuestro alrededor. Hay dos terrazas que se continúan. Son escaleras de acceso al recinto. Una parte se llama del Rey Leproso y la otra de los Elefantes. Por todo el contorno hay bajorrelieves con elefantes, danzantes, y esculturas de elefantes y las del rey leproso. Es una construcción no muy elevada, unos 7 m, pero bastante larga. Se utilizaba para ver desfiles, para las apariciones del rey, etc.
Buscamos a Bohn, para irnos a comer algo antes de seguir, pero nos costó un poco dar con él y es que habíamos salido por una escalera diferente a donde estaba él. Nos lleva a comer fuera del recinto, saliendo por la Puerta de la Victoria, cerca de Ta Phrom, pero antes Pasamos por varios templos. Uno es Thommanon, un templo pequeño, pero precioso, con un camino procesional, y preciosos pabellones, muy labrados y bien restaurado. El otro está enfrente, se llama Chay Say y es casi tan bonito como el anterior. También pequeño, quizá no tan trabajado pero adorable. Pasamos por Ta Keo, que está muy roto, y fuimos a comer.
Con el madrugón estamos bastante cansados. Nos planteamos si seguir o dejarlo, porque nos queda un montón que ver hoy. Finalmente, tras comentar la jugada con Bohn, decidimos ver Ta Prohm después de comer y dejar para mañana Angkor Wat, visitando otro templo más alejado.
Ta Phrom es el templo típico de película, con montones de árboles devoradores donde los chinos hacen fila para hacerse la foto. Pero el templo es muy bonito. Es del estilo de Preah Khan, de la misma época, pero Ta Phrom lo dedico Jayavarman VII a su padre. Tiene también corredores, patios y capillas, está en restauración y, como he comentado, está metido en la selva, aunque han cortado muchos árboles. Aún así tiene el aspecto surrealista de estar devorado por las raíces. Además es agradable visitarlo porque está en sombre, lo cual se agradece que no veas...
Nos marchamos al hotel a darnos un baño para descansar. Como hoy hemos comido, no tenemos prisa por salir a cenar y un baño nos viene de perlas. Más tarde hemos salido a dar una vuelta y buscar donde tomar algo. No nos apetecen mucho los insectos: cucarachas, saltamontes y culebras que venden por la calle y yo tengo las tripas algo revueltas, así que hemos ido a un restaurante de todo tipo de cosas, The Red Piano, para no andar haciendo experimentos, y he pedido pasta. Nos han puesto la cerveza fría, con lo que han ganado muchos puntos, aunque la comida es normalita.
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