viernes, 30 de enero de 2015

DIA 97 BUS QUE TE CAGAS

DIA 97


 23/ENERO/2015 BUS QUE TE CAGAS

A las seis y poco estábamos en la oficina de buses esperando para subirnos. Me he acercado a una panadería y he comprado unos bollitos para desayunar, pero no nos hemos atrevido con el café de dalle. Hemos subido a un autobús medio vaya pero cómodo, con tapicerías divinas de la muerte, en dorado y brocado, cortinas con flecos y esas cosas como colgaduras redondas por encima. No sé cómo se llaman, que en una casa, a lo mejor, pero en un bus dan como la risa tonta. Nos ha tocado una ventanilla perjudicada, así que el,paisaje lo vemos regular, pero hay muchísimos pueblos, arrozales, palmeras en un entorno muy llano, pero salir de Saigón nos ha costado una hora de atasco.

El aire acondicionado del bus es mortal de necesidad. Yo me lo olía y me he llevado un chal. Nada más subir al bus, nos hemos puesto a rellenar papeles como locos para la frontera. El guía del bus se ocupa de darnos papeles y entregarnos en la frontera, además de cobrarnos las tasas de entrada: 35 dólares por barba. Yo ando preguntándome si finalmente nos pedirán fotos, las llevo preparadas, pero no. Hemos tardado un rato en pasar la frontera de Vietnam, pero al llegar a Camboya hemos encontrado nuestros pasaportes con unos visados preciosos, igual que los de Vietnam, pero éstos los habíamos hecho en España, aunque caros. 95 pavos por múltiples entradas, ya que entramos dos veces. Hemos ido a Vietnam por un tema de conexiones, pero ha sido mortal porque, en realidad, era un sitio de paso para ver Angkor. El rollo nos ha costado, aparte de la pasta gansa. un viaje de mil demonios

A eso de las 10 han parado para comer, pero a esa hora no teníamos ganas de meternos un plato de arroz con algo,,así que hemos tomado un panini pequeño que nos dieron en una caja junto con un bollito dulce.

Para llegar a Phnom Pehn hemos cruzado el Mekong en un Ferry en el que se ha metido el bus de cabeza y no hemos tenido que esperar, porque el Ferry ha salido inmediatamente. Phnom Pehn parece bastante grande y vemos muchísimas pagadas con terminaciones puntiagudas y largas en cada piso y mucho dorado en tejados. Hay montones de ellas, Tardamos un ratito en llegar a la terminal de autobuses y, una vez allí, tenemos que esperar un poco en la terminal. Confiábamos en que hubiera algo para comer allí, porque ya es mediodía, pero no hay nada más que bebidas. He comprado una cosa hecha de arroz frito y seco, como un snack, espaciado y picante.

Hemos montado en un bus algo más incómodo que el primero. Nos han dado toallitas heladas y otra cajita de pasteles que ha sido nuestra comida. El camino a Siem Reap es largo, más de trescientos km, y la carretera está en  obras, porque están haciéndola de dos carriles por cada sentido. Este bus va tan decorado como el otro, la televisión tiene un ribete de flores y sobre el conductor hay una romántica imagen de una silueta de hombre y otra de mujer cogiéndose de las manos, con una enorme flor abajo. He visto que el conductor es joven. Apuesto a que el póster se lo ha regalado su enamorada novia.

Sobre las siete paramos para cenar. Esta vez sí hemos pedido un plato de comida, que hemos tomado rápido porque vamos a salir enseguida. Nos ha parecido caro y hemos pagado en dólares. Quizá hubiéramos tenido que cambiar algo en la frontera. Pero aparece que los.dólares es en lo que mejor puedes pagar y los precios vienen en esa moneda, no en Riels.

Llegamos a Siem Reap cansados del viaje, pero allí nos estaba esperando un chico con un tuktuk, que nos ha llevado al hotel. El trayecto no es corto. Cruzamos el río de la ciudad y vamos a la zona del mercado nocturno, donde vemos pasmados que están las calles abarrotadas de gente y en muchos locales están dando masajes de pies, con los clientes en tumbonas bebiendo cocacolas.

En hotel Friendly Boutique es muy nuevo, y el personal anda algo despistado. Pero nos han dado una habitación muy grande, con zapatillas, batas tipo kimono. Está muy limpio. Hay ruido fuera. Música y una señora que no paraba de gritar. Cerramos bien las ventanas para escuchar el menor ruido posible y me puse los cascos, por no oír a la gritona, pero no por esas. Estamos rotos y nos hemos dormido a pesar dl jaleo.


miércoles, 28 de enero de 2015

DIA 96 SAIGÓN (HO-CHI-MING)

DIA 96

22/ENERO/2105 SAIGÓN (HO-CHI-MING)

El hotel en el que estamos es normalito. El desayuno, tipo buffett, es vietnamita, con sopa, arroz, salteados de arroz, verduras y pollo, un pan malo, malo, huevos, etc. Tomamos lo que no nos parece muy extraño y fuimos a la calle a ver qué hay.

Lo que hay es una ciudad bastante moderna, con rascacielos muy altos, calles que no están sucias, muchos parques, pero un tráfico de motos impresionante. Hemos ido a pagar nuestro billete de autobús, que no había podido finalizar de comprarlo por Internet. Nos ha costado mucho dar con la dirección exacta, aunque no estaba lejos del hotel. Y el taxista, ni idea. Ahora que, los más desternilla te ha sido escuchar s Juanjo y al taxista. El taxista hablaba en vietnamita y Juanjo le contestaba en español, mientras a mí se me salían los ojos de las órbitas. Finalmente nos dejó donde le salió der jigo

Después hemos ido paseando a ver el mercado. En él vemos montones de centros de orquídeas, cantidad de puestos de ropa, algunos de jade y perlas y bastantes puestos de pescado. Los cangrejos están puestos en barreños en fila, atestados para que no se muevan. Y las nécoras tienen puesta una cinta azul para que no suelten las pinzas.

Nos intentan vender de todo, pero salimos ilesos. Hemos ido a pasear a la ribera del río Saigón, con barcos muy grandes, y después hemos recorrido parte de la ciudadanía, pasando por Notre Dame, una catedral recuerdo de los franceses, y la oficina de Correos, un edificio bastante grande, color amarillo, que parece una estación de tren. Recuerdo de los franceses, seguro, así como el Palacio de la Ópera, y un par de hoteles y centros comerciales tipo colonial.


Nos tiene fascinados el tráfico de motos, pero cruzar las calles es bastante complicado, porque hay muy pocos semáforos. A veces juntamos un grupo de gente para protegernos, porque cruzar uno solo es suicida.


Hemos visto la Pagoda del Emperador de Jade. Tiene varias capillas con estatuas doradas y mucho adorno.  Pero hay rincones llamativos. Una capilla escondida tiene una imagen bastante bonita, y una música agradable. No tiene turistas, así que resulta bastante agradable.

A continuación hemos buscado un sitio para tomar una cerveza fresquito y algo de comer. Hemos ido a parar a un bar de un checo que fabrica su cerveza a diario. Tiene unos alambiques en el centro de la barra, y te pone la amarga y rica cerveza  bastante fría. Lo hemos acompañado de una tempura de verduras, pero lo raro ha sido que nos la han puesto con mayonesa -ya ves tú- y me ha costado dios y ayuda que me trajeran salsa de soja. Muy raro.

Hemos descansado un rato en el hotel, estudiando un rato, escribiendo y tal, y luego salimos a cenar. Hay bastante ambiente en nuestra zona, pero nos hemos alejado un poco para ir a un sitio de comida tradicional,  donde hemos tomado uno de esos menús vietnamitas en los que eliges un plato de cada. Hemos elegido distintos cada uno y así hemos probado de todo. Tiene poca proteína y mucha verdura, pero está bueno. Luego a dormirse que mañana toca madrugar.

martes, 27 de enero de 2015

DIA 95 SAYONARA

DIA 95

21/ENERO/2015 SAYONARA

Originalmente, habíamos pensado en pasar la mañana dando una vuelta por la zona de Ueno, porque hay un parque que contiene un montón de templos. Pero cae agua y aguanieve sin tregua, y no tiene sentido ir poniéndonos como chupas. Hemos tardado un poco en salir de la habitación, porque daba una pereza horrorosa salir al frío. Como hay hervidor y té, he preparado uno calentito, para pensar en salir.

Finalmente hemos dejado la llave y nos hemos ido a la estación a desayunar, un poco tarde. Luego decidimos ir al aeropuerto en un tren de ritmo no tan rápido, porque no tenemos prisa. Nos ha costado muy barato. Lo que hemos ahorrado por no comprar el billete del Skyliner es lo que hemos gastado en desayunar abundante.

Pensábamos que en el aeropuerto de Narita habría muchas tiendas, porque queríamos ver alguna cosa pero, para nuestra sorpresa, apenas hay comercio, aunque el aeropuerto está bien y es tranquilo. Hemos aprovechado la conexión a Internet, que va mejor que la del hotel, para reservar un alojamiento en Siem Reap. Luego hemos dado una vuelta, comprado alguna cosita y hemos tomado algo de picar en uno de los restaurantes. Descubrimos que es el único aeropuerto del mundo en el que los oréis son los mismos que en la calle.

En el vuelo hemos ido separados, porque no ha habido posibilidad de cambiar. Yo iba con una vietnamita toda nauseosa que no quiso cenar y sólo dormía, casi hasta el final del vuelo. Hemos llegado a Ho-Chi-min con retraso de casi una hora, a las once y veinte. Pero, para nuestra sorpresa, los trámites han ido disparados y había taxis sin problemas y a menos de una hora del aterrizaje ya estábamos metidos en la cama. No lo podemos creer!


DIA 94 JARDINES DE KYOTO

DIA 94

20/ENERO/2015. JARDINES DE KYOTO

Hoy nos vamos de Kyoto, pero hemos sacado billete para las cinco de la tarde, así que os da por ir po a visitar alguna cosa más. En Kyoto hay 1600 templos hinduístas y 400 budistas. Así que es difícil elegir. Pero vamos a ver unos jardines y un templo que nos recomendó  Joyi.

Juanjo sigue con precauciones para comer. Hemos desayunado en la estación, y luego hemos ido a pillar autobuses. El número cinco, que ya nos lo sabemos,maque va a llevarnos de nuevo al Paseo de la Filosofía, a la zona donde lo dejamos anteayer. Al poco de recorrer el sendero hemos ido a Ginkaku-Ji, el Pabellón Plateado. Este templo es Zen. Su atracción principal es el jardín, aunque los pabellones, que no pueden visitarse, tienen una estructura interesante. El jardín se inicia con una zona de jardín seco.,Los jardines secos están hechos con tierra trillada y piedras. En este caso, un montón de tierra blanca gruesa está colocada en un montón con forma de cono truncado. Frente a ella se encuentra una plataforma de la misma clase de tierra que simula las olas del mar. El como es el Fujiyama. Rodeando el conjunto, hay un estanque y plantas verdes, que contrastan con el jardín seco. Lo divertido de estos jardines es que, a cada paso que das, cambia la perspectiva. Así que no paras de echar fotos. Y eso que es invierno. En primavera o, mejor aún, en otoño, tiene que ser para no irse.

El jardín continúa bordeando el estanque y por un sendero que sube un poco la ladera. Hay un pequeño bosquecillo de bambú que bordeamos. Ha pasado algo curioso. Le dije algo a Juanjo y sonó un eco entre los bambúes. Juanjo también lo escuchó, y volvimos unos pasos atrás a ver si se repetía pero, aunque caminamos paso a paso para localizarlo , no fuimos capaces de hacerlo. Raro, raro.

Juanjo está encantado con el jardín, venga a echarle fotos. Pero finalmente dejamos de maravillarnos y salimos al Paseo de la Filosofía para buscar otros templos cercanos. Llegamos a Honen-Ji, un templo en el que no hay que pagar, y tiene pocos turistas. Nada más entrar hay dos montículos rectangulares trillados. Uno es geométrico y el otro de flores.

El resto del jardín es muy sencillo, pero agradable, y te encuentras a veces de forma sorpresiva con pequeñas grutas con Budas, que tiene e ofrendas de flores y frutas. Al final del jardín hay una pequeña pagoda y una escultura que tiene una columna central azul oscuro hecha de bolas que van disminuyendo de tamaño hasta la cima, y alrededor, una especie de parterre de piedra en el que se encuentran muchos pequeños elementos de cerámica azul, como la columna, con forma de peces que miran hacia ella. En la esquina más cercana a mi, hay una pequeña placa de piedra con una inscripción y su traducción en otro sitio cercano: Escucha, Piensa, Acepta, Practica, Cree, .....decía la placa. Le hice fotos porque me gustó el mensaje.

Después visitamos Shoren-Ji. Este templo tiene delante dos árboles Alcanforeros que son de traca. Muy grandes. Tienen alguna de las ramas sujetas con una especie de muleta, para que no se partan por el peso. Entramos en el templo, descalzándonos, y pagamos la cuota correspondiente. Hemos pasado un frío en los pies que ni te cuento, paseando por los pabellones uno nos han dado pantuflas. Vamos en calcetines, con los dedos helados. Los pabellones se suceden alrededor de un jardín, al que no vemos cómo bajar. La verdad es que tenía unos murales muy chulos, de flores, varias salas de oración, y una sala donde había una silla de manos y varios baúles muy bonitos. Pero estamos con los pies pasmados. Finalmente encontramos el camino al jardín. Recuperamos las botas y lo recorrimos, aunque no es tan bonito, ni de coñá, como el del Pabellón Plateado.


Volvimos a coger el bus para ir a otro templo, que estaba en obras, así que fuimos, atravesando un parque, caminando hasta Gion, donde cogimos un bus hasta Sanjsusangen-Ji.  En este pagamos más que en el resto. Juanjo renegAba porque estaba prohibido hacer fotos, pero a mi me ha gustado, y he aprendido cosas sobre Budismo que no sabia. La verdad es que de Budismo sé bastante poco, pero el tema es que la relación Hinduismo-Budismo es diferente a lo que yo pensaba. Aquí he aprendido que el panteón hindú y el budista son muy parecidos. Pero a los dioses se les otorgan misiones diferentes, y las historias que los avalan son distintas. Yo conozco el Panteón hindú, hasta cierto punto, pero del budista no tenía ni idea. De hecho, pensaba que no había Panteón, sino  la Iluminación y las reencarnaciones, y su sistema filosófico. Pero encontré a muchos de los dioses hindúes, como Shiva, Visnú, Laksmi e incluso Garuda.

Lo más llamativo de este templo es que contiene 1000 estatuas de Boddittsava Kannon, que me estoy enterando que es la Diosa de la Merced. Las estatuas son de de tamaño natural, de pie y de bronce, todas distintas, algo así como los Guerreros de Xian, con algo distinto en cada una. Cada estatua puede converirse en 33, dicen, así que, en realidad,s estamos viendo 33000 estatuas. Cada una tiene 20 brazos, que pueden multiplicarse, así que dada una tendría 1000 brazos. Si echas la cuenta, te sale que estás viendo una cantidad de peña alucinante. Además, en el centro hay una diosa Kannon muy grande, esta sentada. Pero detrás tiene un trono con muchos atributos, sus 20 brazos correspondientes, y puede multiplicarse lo mismo. Delante de las Kannon exentas están los veinte y pico de dioses que las escoltan, que son los del Panteón budista que os comento, delante de casa uno hay una explicación de su equivalencia en el Panteón Hindú y su significado budista. Estas estatuas son de bronce pero en negro. Muchas tienen delante botellas de Sake que les llevan como ofrenda.

Bueno, a mi me ha gustado ir a ese templo, a pesar de que hay polvo para aburrir. No parece que limpien a las Kannon en años. Juanjo anda mosca porque no ha podido hacer sus fotos.

Hemos vuelto a pillar el bus y fuimos hacia la estación, donde comimos unos platos de pasta, que es lo único que le apetece a Juanjo. Luego recuperamos el equipaje en el hotel y volvimos a la estación. Tenemos tiempo, así que hemos cambiado el Billete del Shinkansen para una hora antes, porque íbamos a llegar muy tarde.




Cogimos el tren a las cuatro. Nos han puesto en las primeras filas del primer vagón - hay 16 vagones, es un tren larguísimo- pero hoy no vemos el Fujiyama porque se ha hecho de noche. Perita.

sábado, 24 de enero de 2015

DIA 93 NARA

DIA 93

19/ENERO/2015 NARA

Parece que Juanjo hoy está algo mejor de sus múltiples males, así que vamos a pasar el día en Nara, donde hay un templo de los más importantes.

Para llegar a Nara hemos comido un tren. En él hemos estado de palique con una pareja de sevillanos de adopción, que se vuelven hoy a España, vía Estambul, como hizo Ana.

No hemos salido muy temprano, pero llegamos a Nara a eso de las once. Pedimos un mapa en Información de la misma estación, donde te dan unas instrucciones casi automatizadas. Veinte minutos entre cada punto de los que hay que visitar.

Nara parece una ciudad más manejable que Kyoto, que es bastante extensa. Aquí se puede ir andando a todos los puntos principales. Fue capital del Imperio antes que Kyoto.

Recorrimos una calle que acaba siendo peatonal, y llegamos al primer templo que hay que visitar, un templo budista que tiene una pagoda de cinco pisos y otra de tres. Me dice Juanjo que ese templo le gusta mucho, por la estructura del edificio principal, más que los otros que hemos visto. Allí empiezan a verse ciervos, que se acercan a pedir comida. Son pequeños, no sé si serán corzos, y tienen la cara redondita, aunque puede que sea de comer las galletas que les dan los visitantes. Se consideran animales sagrados, mensajeros de los dioses.

Nos dirigimos, por el Parque de Nara, donde se encuentran todos los templos, al Daihatsu del Buda grande. Para llegar a él recorremos una amplia avenida plaga da ciervos que se nos arriman en busca de comida. Pasamos una puerta bastante grande, pagamos la entrada y entramos en el recinto del templo en el que, afortunadamente, no hay que descalzarse. El templo principal es enorme, es el edificio de madera más alto del mundo, o uno de los más, pero una vez tuvo un tercio más de altura que ahora. Ha tenido varias reconstrucciones a causa de incendios. Recomiendan no levantar la vista hasta tener delante al Buda y eso hice. De esa forma, la impresión es mayor. El Buda tiene 14 metros de altura, está hecho en bronce, es de color negro y detrás tiene un trono dorado con muchos más Budas sentados que forman una especie de manto detrás del Buda principal. A los lados tiene otras dos divinidades, y dioses protectores detrás de él. El conjunto es bastante impresionante. Como el Buda, además de su altura, está en posición elevada, han puesto a nuestra altura una reproducción de los pétalos del loto que lo sostiene. Cada pétalo puede tener un metro y medio de altura, al menos. En ellos están grabados templos y Budas dorados.

Los dioses que están a los lados del Buda, la diosa Kannon, una de ellas, son de color dorado, algo más pequeños que el Buda, pero muy adornados. Desde los laterales se aprecia mejor el tamaño del Buda, ya que por delante el altar no permite verlo en su totalidad. Vamos dandole la vuelta, viendo a los dioses de piedra que le sirven de protección. Uno de ellos es el de la Visión Ilimitada y pisa al demonio de la ignorancia. Tiene en sus manos un pincel de escritura, como símbolo de sabiduría.

En la parte de atrás, una de las columnas tiene un agujero del tamaño de una fosa nasal del Buda,mporque donde pasan los niños. Si entran, conseguirán la iluminación. Todos los padres están pendientes. Ana me dice que pasó por el agujero, y Juanjo me pregunta cómo es, porque el agujero es bastante chico para una persona. Ella es bastante menuda, pero a mí también me parece imposible que haya podido pasar.

Pasamos parte de la tarde recorriendo templos del parque. Desde uno de ellos se divisa toda la ciudad. En medio de un bosque hay un templo sintoísta. Decido que los templos sintoístas, aunque no tienen esculturas, excepto las de los animales mensajeros de los dioses, están en unos sitios preciosos. Este, en concreto, está rodeado de linternas de piedra de distintas formas, que deben ser donaciones. Las linternas están cubiertas de musgo. Al fondo, se escucha un suave batir de tambores. Da muy buen rollo. En el camino en medio del bosque, hay una puerta Sinto y nada más. Una chica reza delante de ella. Juanjo me pregunta, para fastidiarme, a qué está rezando y le digo que se lo pregunte a ella. Yo creo que está rezando a los espíritus del bosque, de los árboles y animales. Me parece bien. Las religiones que se basan en elementos naturales no le hacen daño a nadie, no como las principales, que solo producen sangre y muerte. El budismo en todas sus ramas, el hinduismo y el sintoísmo son de las religiones inofensivas, salvo muy raras excepciones, pero las raras excepciones, como los problemas con los Sij están producidos por su proximidad o incluso convivencia en el mismo territorio con los musulmanes, aunque los Sij son guerreros. Pero las demás religiones de Asia son totalmente inofensivas, lo cual ya es importante. Me parece que el sitio en el que reza esa chica, donde sopla una brisa que mueve las hojas de los árboles, es mejor que rezarle a un palo de madera vestido de gala. Juanjo dice que no me pase, pero es lo que creo.

Salimos del bosque por uno de los senderos, que sigue lleno de linternas con su musgo. Pienso que ese sitio me produce mucha tranquilidad. Definitivamente, los santuarios sintoístas me gustan, aunque no tengan esculturas chulas.

Hemos vuelto al centro y me he comprado una galleta de arroz espaciada, porque, según tiene Juanjo el estómago, no sé cuándo vamos a comer algo. Y le da asco el,olor a sopa. Ha comprado unas manzanas, pero yo quiero algo caliente. Finalmente, decide que quizá pueda comer un poco de pasta, que es lo que yo supongo. Cuando tienes el estomago mal, es mejor dejarte de líquidos y comer cosas secas. Esa idea tengo yo para los que no toleran y la misma idea tenían en el barco de Chile para los mareos, diga Izagoñola lo que quiera, que se ríe de mi porque a la gente que vomita le doy tolerancia con galletas. Pero funciona.

Total, que Juanjo se ha comido un plato de spaghetti y yo he tomado una hamburguesa de carne australiana. Ignoro por qué es lo de la carne australiana, con las carnes alucinantes que tienen en Japón, como el Kobe y el Waiyu (no sé si se escribe así)

Algo más repuestos, hemos ido al tren. Los sevillanos iban a ver un templo que estaba en una ciudad intermedia, en Iju, pero se está haciendo de noche y Juanjo está adormilado, así que vamos a Kyoto. Hemos comprado en Nara, ene le supermercado de la estación algo para cenar. Como hay microondas, yo he pillado tempura y rollitos. Y unos dulces de arroz.




En el hotel he vuelto a ir al Onsen. Juanjo no quiere probarlo, aunque pienso que le sentaría bien, porque tiene mucho frío. Pero no se deja convencer. Yo voy allí a calentarme. Te deja el cuerpo fenomenal para dormir. Y un calor que tarda mucho en quitarse. En la recepción, cuando he ido tiritando a pedir la clave de hoy, se reían al verme helada, y me la han dado casi si. Darme tiempo a pedirla.

DIA 92 LOS AUTOBUSEROS CANTANTES

DIA 92


18/ENERO/2105 LOS AUTOBUSEROS CANTANTES

El empacho de Juanjo ha acabado en gastroenteritis, que empezó ayer y no dijo ni pío. Íbamos a ir a Nara hoy y mañana con Joyi, pero ha mandado un correo diciendo que se le ha muerto un cuñado y que tenía que irse a Tokyo.

Juanjo ha pensado que mejor nos quedamos por aquí. No quiere tomar té ni nada. He comprado unos sándwiches y una ensaimada de Matcha en la estación para tomarlos por el camino. Hemos buscado un autobús que nos lleva a Arashiyama, que está bastante lejos, al noroeste de Kyoto. Tardamos como una hora en llegar. El templo se compone de varios recintos por los que se pasea descalzo, con zapatillas que coges dentro, Para entrar dentro de las salas de oración, en los tatamis, hay que quitarse también las zapatillas. Desde los templos se va viendo el jardín, que tiene un estanque y se prolonga por la ladera. Luego te pones los zapatos y recorres el jardín. Hay varios senderos que llevan a bordear el estanque y a la ladera. El jardín es muy bonito. El estanque está lleno de carpas que se acercan a un chorro de agua, una pequeña cascada, con ganas de saltarla para convertirse en dragones.

Después de pasear un rato por el jardín, salimos por la puerta Norte para llegar al Bosque de Bambúes. Es un paseo por la ladera entre el bosquecillo, parte del cual está dentro del jardín que acabamos de dejar, pero el paseo bonito está por fuera y tiene más gente que el mismo templo. La luz se filtra entre los troncos de los bambúes. Es un espectáculo precioso.

Hemos salido luego paseando tranquilamente hacia la zona donde nos dejó el autobús. Para llegar a ella, hay que cruzar un puente de madera sobre el río. Hace mucho viento sobre el puente.

Volvimos a la estación. Hemos leído que el autobús numero 5 te lleva a Higashiyama y, nada mas bajar del otro, hemos visto un 5 llegando. Nos hemos tirado en plancha a cogerlo porque hoy, al ser domingo, hay menos autobuses. Nos hemos montado en el autobús y, al rato, dice Juanjo que cree que nos hemos equivocado, porque tenemos que ir hacia el norte. Le preguntamos al conductor en una parada y nos dice que tenemos que volver a la estación, pero que nos lleva él, porque ya va a dar la vuelta. Entonces nos enteramos de que hay varios 5, depende de la dársena de donde lo cojas. Nosotros lo hemos cogido en D3 y tenía que ser en A1. Así que hemos vuelto y esperado un ratito. El bus que ha venido se ha metido en un atasco de mil, demonios, porque por el centro hay una calle semicortada por obras y hay un tráfico tremebundo, para ser domingo. Pensamos que vamos a tener que darnos la vuelta nada más llegar pero, al menos, de autobús en autobús, vamos viendo la ciudad y los autobuseros a veces son muy graciosos. El City Bus tiene un mensaje continuo grabado con las paradas y los templos cercanos, en japonés y a ratitos también en inglés. Mientras, los conductores, que llevan un micrófono, van diciendo también cosas y dando las gracias a los que se bajan del autobús pagando o enseñando tarjetas. Algunos hablan con voz susurrante, como sensual. El que nos ha tocado esta tarde para el atasco, va radiando todo lo que ocurre pero como cantando, y nos vamos muriendo de risa.

Llegamos, finalmente a nuestro destino tras llevar calentitos desde la una en que salimos de Arashiyama. Caminamos un rato para llegar a Nanzen-Ji, un recinto de templos que contiene una escuela de una de las ramas budistas. Hay un acueducto de color rojo en el que las chicas en kimono se hacen fotos porque quedan resultonas. 

Juanjo está verdecillo y con mala cara y sin ganas de nada,mini ganas de ver el templo por dentro ni un jardín porque hay que pagar y dice que pasa...damos una vuelta por el recinto y nos dirigimos al Paseo de la Filosofía  -Tetsugako-no-michi- que era lo que a él le tenía ganas. Es un camino enlosado que cursa junto a un canal. Toda la zona está abarrotada de templos y jardines. Hemos dado un paseo durante media hora o así y luego hemos dado la vuelta, porque Juanjo solo quiere meterse en la cama.
Total, que hemos vuelto a coger el bus y al hotel, pasando por el supermercado a comprar algo para cenar. Yo he vuelto al Onsen a calentarme antes de cenar. Había comprado una tortilla de verdura que finalmente ha resultado ser de patata y cebolleta y he visto que en las zonas de máquinas de bebidas del hotel, hay microondas. Así que me la he podido calentar. Estaba buena. Juanjo ha tomado una cerveza y sándwiches. No ha comido en todo el día y me parece de locos empezar con cerveza, pero no le ha sentado mal.



DIA 91 NEVADA EN KYOTO

DIA 91

17/ENERO/2015 NEVADA EN KYOTO

Hemos desayunado en la habitación, porque hay hervidor de agua y té. Ayer compramos algo para acompañarlo, porque hoy vamos a comer a hora japonesa, a las 12:30 o 13, seguramente, y no es cosa de ponerse morado, aunque hay Buffett de desayuno japo y occidental, si quieres.

Hoy viene a buscarnos un guía gratuito que hemos pedido por Internet, gracias a Ana, que me dio el "soplo".   El que ha venido es el mismo que estuvo con ella, un señor jubilado, que se llama Joyi y que es el único guía gratuito en español de Kyoto. Pasó algún tiempo en Argentina y habla español porque lo ha aprendido desde que estuvo y lo está estudiando con un cura español que vive aquí. De paso, practica con los turistas, como nosotros. Nos dice que en temporada, sale casi todos los días con turistas.

Un poco antes de las 9 bajo al hall a esperarle y apareció puntual. Hoy hace mucho frío y él ha venido con paraguas. Nos dice que nos tuteemos. Como los japoneses son tan ceremoniosos, no sabía qué hacer. Vamos a la estación de tren, pero al lado de donde salen los autobuses y fuimos a coger el primero del día para ir a Ninjo-jo, el castillo que ocuparon los Shogun entre 1603 y 18... El Shogun no vivía aquí, pero lo utilizaba para las ceremonias. El,recinto es bastante grande y está rodeado de un foso. Hemos tenido que descalzarnos para entrar al recinto interior, pero nos hemos puesto unas pantuflas de una caja. Las salas están pintadas con dibujos de la naturaleza, con un fondo dorado. Jogy nos describe al pintor que las hizo, bastante famoso. Una particularidad de este recinto es que, cuando caminas, se escucha un sonido como el trinar de un pájaro. El sistema se llama Ruiseñor y es un medio de defensa ya que, al pisar, suena inevitablemente. Si entrara un grupo de gente con aviesas intenciones, el piso trinaría por más cuidado que pusieran. El sistema está compuesto de tirantes de hierro bajo los tablones del pasillo exterior a las salas, que chirrían al pisarlos.

El Shogunato, que había adquirido mucho poder en ese tiempo, decidió, a finales del S XIX,  decolore el poder al emperador quien, al no poseer ejército propio, dependía enteramente de los Shogun, los señores feudales. Vimos la sala donde se reunió el Shogun con los señores feudales para proponerles la cesión de poder en presencia del mensajero del emperador. Por si acaso, en una sala adyacente, se encontraban Samurais armados. Pero los señores feudales accedieron y el Emperador volvió a tener las riendas del Imperio del Sol Naciente, el Imperio más al Este de la Tierra. De ahí viene el sol rojo de la bandera, el sol de amanecer.

Kyoto fue la capital del imperio hasta hace no muchos años, en que pasó a Tokyo. Nara fue capital antes que Kyoto. 
 
Hemos visto las dependencias privadas del Shogun. En ellas hay figuras del Shocgun y sus sirvientas, mujeres de alto rango que llevaban unos grandes cuchillos enganchados a la cintura para defender en último caso al Shogun si los sistemas defensivos primarios fallaban.

Hay varias salas de recepción, dependiendo de la categoría de los visitantes. La de los próximos, la de la gente de rango, la de los mensajeros...en todas ellas la tarima del Shogun está en un nivel superior, excepto en el caso de la sala donde recibía al mensajero del Emperador. En ese caso,el mensajero se colocaba en el tatami superior, quedando el Shogun por debajo, en señal de respeto.

Hemos paseado por el parque. Ahora en invierno están muchos àrboles pelados, los cerezos y arces, pero entendemos la diferencia entre pino macho y pino hembra. Todos los tienen recortados por las ramas en redondo, pero los machos tienen el tronco negro y las agujas duras. Las hembras tienen el tronco rojo y las agujas suaves.

Está empezando a llover. Hace un día de perros, mucho frío y muy nublado. Joyi nos informa de que ya no nos va a llover más días, pero que hoy nevará.

En otro autobús fuimos al primero de los templos de hoy, el Pabellón Dorado, Kinkaku-Ji. Es una pagoda de tres pisos cubierta de pan de oro, hasta un total de 20 kg. La pena es que no se puede ver por dentro, debe ser preciosa, pero la vista de la pagoda desde el otro lado del estanque hacia el que mira, es una chulada. El estanque también es precioso. De vez en cuando suena una campaña grande que hay a la entrada del recinto. Cobran 200¥ por tocarla. Joyi se ríe de eso. Cada es que toca alguien, dice: " Doscientos" y se ríe.

Hemos subido a otro bus para ir a comer a un sitio de comida tradicional. Joyi mide las paradas por tiempo. Es inútil que preguntes el nombre de una parada, no sabe; lo que te dice es el tiempo al que está. El restaurante está a 30 minutos del pabellón dorado. Es el típico restaurante japonés al que no entraríamos ni locos, pensando que nos iban a clavar. Tiene una entrada ajardinada, con plantas, piedras y agua, paredes acristaladas si dan al jardín o empapeladas de blanco si dan dentro, cubierto de tatami  -o sea, que hay que descalzarse para entrar, como en todas las casas- y un jardín interior de película, diseñado hace muchísimos años, y perfectamente conservado. Hemos pedido la comida y, mientras la preparaban, hemos ido a pasear por el jardín, calzándonos con pantuflas. Juanjo se ha puesto moraditos a hacer fotos al riachuelo, las cascadas, los paseos...es un jardín pequeño, junto al río, pero el diseño es precioso.

A la entrada nos habían dado un vasito de Sake dulce caliente. Al entrar desde el jardín, Joyi ha pedido que nos dieran otro. Estaba buenísimo, algo denso, parecía arroz con leche licuado. Hemos comido sushi. Tempura, huevo en caldo y Ramen. Hemos pedido sake, porque a Joyi le gusta. Nos lo sirven caliente. También nos han puesto té calentito. Y las toallas calientes y húmedas con las que se inician todas las comidas en cualquier sitio.

En el restaurante hay una sala con una celebración en la que hay música de Geiko. Al ir a pagar, había una Maiko, que nos ha permitido hacerle fotos. Luego hablo de estas mujeres. Era alucinante ver el maquillaje de la parte de atrás del cuello de la Maiko. En forma de M, muy perfilado, para resaltar el cuello. No podías apartar la mirada. La cara blanca, nos ha explicado Joyi que se la maquillaban así para que se las pudiera ver bien en habitaciones mal iluminadas con velas.

Después de la comida hemos ido a visitar otro templo, el del Agua Pura, Kiyomizu-Dera que está bastante concurrido. Para empezar, visitamos la zona del Dios del Amor, cuyo mensajero es un Conejo, ahí donde lo ves. Hay dos piedras en el suelo a una cierta distancia. Para conseguir el amor verdadero, hay que tocar una e ir con los ojos cerrados a tocar la otra. No es fácil. Hemos visto a una chica intentarlo partida de risa. Alguien tiene que "soplarte" por donde está la piedra.

Subimos al templo principal. Ahí Joyi nos manda quitarnos los zapatos y leernos unas instrucciones. Nos dice que él no es espera arriba. Estamos en manos de la Diosa de la Merced y hay que pedirle un deseo, pero sólo uno, o te deja sin nada por ansioso. Para ello, hay que bajar unas escaleras empinadas agarrando un pasamanos que está a la izquierda. Al llegar abajo no ves nada. Y cuando digo nada, es nada en absoluto. Tienes que moverte agarrando el pasamanos. Yo no me fiaba de que no hubiera escalones e iba arrastrando primero un pie para asegurarme. De esa forma estás dando vuelta a un recinto hasta que aparece, tenuemente iluminada, la piedra ovalada que representa un útero. Lo que estamos haciendo es una especie de renacimiento, saliendo del útero de la Diosa. A partir de ahí se empieza a ver de nuevo algo de luz y subes la escalera al exterior.  

Entonces nos hemos asomado a la terraza del templo, que da a una zona profunda donde se encuentra el Manantial del Agua Pura, que tenemos que tomar para pedir salud, o lo que sea. Antes de bajar nos hemos acercado. Una pagoda  ron desde la que se divisa el templo. Joyi dice que es la Alhambra de Japón, y estamos ahora en el Albaicín. Nos está haciendo fotos todo el rato. Van a ser casi las únicas que tengamos juntos.

 Bajamos al manantial. Hay que subir a un altar desde el que se coge el agua que cae en cascada con unos tazones de palo largo, más largo que el de los otros templos, y bebes algo de agua después de purificarte las manos. Una vez utilizados, los tazones se meten en un artefacto esterilizador de luz ultravioleta.

Salimos de allí por el barrio tradicional. Para llegar, habíamos subido por una calle cuesta arriba donde hay muchas tiendecitas. Joyi nos lleva a ver a un chileno que lleva veinte años en Japón haciendo bicicletas de alambre. Joyi dice que sale mucho en televisión y no me explico por qué, ya que a las bicis no les encuentro ningún chiste.

Habíamos comentado con Joyi que nos parecía chocante que hubiera tantas chicas con kimonos. Nos dice que los usan como traje de gala, pero que muchos son alquilados y, que de las que los llevan, muchas no son japonesas. Dice que nos fijemos como andan: sin andan como pingüino, son japonesas. si andan como un pato, chinas. Cada vez que nos cruzamos con alguna dice::

- Pato o pingüino?

Y nosotros tratamos de adivinarlo, así que ahora casi solo nos fijamos en sus pies.

La calle donde se encuentra es peligrosisima. Si re caes en ella, morirás en tres años. Tenemos mucho cuidado al subir. al salir del templo, vamos por otra, más peligrosa aún.


Esta es de dos años- nos advierte Joyi

Vosotros, los japoneses, sois unos cachondos - le digo, convencida.

Además nos ha caído una nevada de verdad,mientras enfilábamos de bajada la calle de los tres años. Pisamos con muchísimo cuidado, no vaya a ser....pasamos por el templo de Gion en el que muchas Geiko han dejado linternas como ofrenda. En las linternas pone sus nombres.

El barrio por el que pasamos es una maravilla. Joyi nos mete por callejuelas de casitas de madera. Nos dice que muchas son Ryokan (posadas carísimas) o restaurantes de lujo. Desde allí bajamos al barrio de Gion y al Ponto-Chô, la zona del Puente (la palabra viene de la época de los portugueses). En esas zonas hay muchos restaurantes. El barrio de Gion es la zona donde, tradicionalmente, se encuentran las casas dd Maiko y Geiko.

Nos ha acompañado Joyi, antes de irse, a una Farmacia para intentar comprar unas gotas para el oído de Juanjo, pero tenemos el problema de siempre: nos dicen que hay que ir al médico a por una receta.

Nos despedimos de Joyi, nos ha regalado un librito de Kyoto hecho por él, con fotos, y le hemos regalado una caja de bombones. Ha quedado en recogernos de nuevo el lunes, porque no tiene más gente. Estamos encantados con su oferta.

Paseamos por las calles del barrio de Gion, que está cubierto de soportales con farolillos blancos. Muy bonito, especialmente porque ya se está haciendo de noche y los farolillos están iluminados. En una de las callejuelas estrechas que nos ha indicado Joyi que podíamos ver Geiko, me he dado casi de bruces con una. Joyi nos había dicho que lleváramos la cámara preparada, porque andan muy deprisa.

Las Geiko son de más de veinte años, las Maiko son las aprendizas, de menos de veinte. Se dedican a bailar y servir la comida en las fiestas. Nos dice que la denominación y la característica es propia de Kyoto. Ciertamente, no tienen nada que ver el porte, el maquillaje y el vestido con las chicas que intentan imitarlas. En la calle de las Geiko hemos visto a una Geiko y una Mayko, que llevan una bandejita, que no sé para qué es, tengo que preguntarle a Joyi, Han entrado en una casa. Para entrar, un señor ha levantado una cortina para dejarles paso y hemos podido ver algo. En el patio había mucho señor trajeado, y una señora esperaba a las Geiko de pie en una tarima. A mi me ha dejado sin respiración el porte de la señora, que llevaba un kimono sencillo. A Juanjo no le ha impresionado, pero a mi se me ha quedado clavada en la retina.

A las Geiko todo el mundo intenta hacerles fotos en cuanto aparecen, pero es verdad que se mueven rápido. Hemos seguido cotilleando, sobre todo, las entradas a los restaurantes, que son una joya en su sencillez, con ikebana, agua, piedras y tenues luces de farolillos blancos. En la tiendas, también, los efectos decorativos son de lo más especial. He visto una en que han dejado varias cosas a la venta en bandejas o cuencos sobre un tatami y nada más y el efecto es espectacular.

Paseando por la calle principal, vimos a unas chicas haciendo fotos a un pequeño callejón. Juanjo metió la cabeza, a ver qué veía y las chicas dijeron que era un restaurante Tres Estrellas Michelín. En el callejón solo había un farol rojo que indicaba restaurante y nada más. Yo me metí un poco hacia dentro y solo vi una especie de patio trasero. No sé si será esa la entrada, para despistar, o si habrá otra.

Después de pasear un rato, cumplida la misión que nos había encargado Joyi de ver a las Maiko, volvimos en autobús a la estación. Juanjo no quiere tomar nada esta noche, porque se pidió un plato bastante grande y se encuentra empachado. Yo he comprado algo para picar. Ayer no fui al Onsen porque tenía mucho frío y estaba muy cansada y no me apetecía investigar, pero hoy, con el frío que he pasado, me meto en el baño caliente como sea.

He bajado vestida con el traje japonés de casaca y pantalón que me han dejado en la habitación junto con zapatillas y una bolsa para la toalla y demás. El baño de las chicas tiene una contraseña que se cambia a diario. En el Onsen te bañas sin ropa, ni bañador. Primero hay que lavarse con jabón. Para ello hay unos cubículos en los que te sientas en un taburete y tienes una pequeña palangana y una ducha, con todos los artilugios: gel, champú, acondicionador. Una vez bien limpia, te metes en el baño, que es una piscina que cubre hasta mitad de muslo. Te sientas o te tumbas y te calientas bien en el agua humeante. Normalmente, la gente se sale a los pocos minutos, se ducha de nuevo y se viste. Yo he hecho como en los hammam y he alternado el baño caliente con duchas heladas. Al salir, en la zona de vestuarios, has dejado la ropa en taquillas y las zapatillas en zapateros en la entrada. Hay lavabos con cremas limpiadoras e hidratantes, tónico, etc, secador de pelo, una báscula y una fuente de agua helada para beber. En la misma zona hay lavadoras y secadoras de ropa de monedas.

Al salir del baño, he encontrado a un empleado del hotel y le he saludado. Él se ha inclinado, como todos pero, cuando me he metido en el ascensor, he visto que el tipo seguía inclinado en la misma postura mientras se cerraban las puertas.


He subido a la habitación bien caliente, como estaba puesta la calefacción y yo estaba tan calentita, he tenido que apagarla. Subía con una sed tremenda, así que me he tomado una cerveza que hemos comprado y guardado en la nevera y algo que he comprado para picar.

Después me ha dado un sueño que no veas. Imposible leer ni escribir. Me he metido en la cama a dormir.