lunes, 16 de diciembre de 2019

ÚLTIMAS HISTORIAS. EL HORROR

ÚLTIMAS HISTORIAS

Fuimos a SOS Refugiados a hacer unas entrevistas a los voluntarios que allí trabajan. Son chicos que han huido de sus países por salvar su vida. Gente muy joven. También hemos visitado Lavros, los campos de los kurdos. Están cerca del cabo Sounion. Hay fotos de las guerrilleras kurdas  muertas en la lucha contra el ISIS. Pero hay 300 Mil kurdos desplazados por Erdogan con la complicidad de Trump, que pueden ir llegando en otro movimiento de refugiados terrible. Gente que murió para evitar que el ISIS se hiciera con su territorio. Feministas kurdas con un valor tremendo. Mi homenaje a esas mujeres valerosas, algunas de cuyas fotos pongo en este post. 


Pero voy a hablaros de las historias que nos han contado en estos días. Muchas historias terribles, aunque solo voy a contar algunas.

Hablamos con dos afganos. Basmila y Ali. 

Alí tuvo que huir porque su padre, ya muerto, estuvo trabajando con los americanos y ahora en su pueblo, al fallecer el padre, iban a represaliarlos. La madre y hermanas están en Pakistan y él huyó a Grecia. No habla mucho, es un chico encantador.

Basmila nos cuenta que ha huido porque le perseguía la Mafia. Tras la invasión de Afganistán, las mafias se han adueñado de todo. Él no quiere transigir con sus exigencias y se ha marchado. Explica que su hermano va armado constantemente, pero él no quiere vivir así. Sus padres son mayores y las mafias no se meten con ellos, pero sí con los jóvenes. Basmila ha estudiado Administración de Empresas (ADE) en la India e incluso ha dado clase en la Universidad, pero volvió a casa porque en la India, dice, hay demasiada gente buscando trabajo y poco futuro. Pero en su pueblo las cosas seguían igual con las mafias y decidió marcharse a Europa para ponerse a salvo. 

Ha entrado como ilegal, por tierra, caminando 5 días hasta cruzar la frontera turco-griega, guiado por la mafia que cruza a la gente. Les pilló la policía turca un par de veces pero, finalmente, consiguió pasar. No quiere registrarse. Nos dice que no puede estar esperando años, perdiendo el tiempo, para que le den un papel o le deporten. Nos dice con vehemencia que es joven, puede y quiere trabajar, no quiere estar viviendo sin hacer nada, En su país fue un deportista de élite, con medallas de oro, una persona muy activa.

Va a intentar llegar como ilegal a algún país que le conceda asilo. En realidad Leda igual un sitio que otro. Dice que no querría vivir como extranjero en ninguna parte, que preferiría vivir en su propio país, pero la guerra provocada por los americanos y la UE lo ha destruido. Queríamos su petróleo y hemos acabado con ellos. Nos lo dice lleno de rabia. Le dejo hablar. Despotrica contra USA, contra esa maldita guerra que destruyó su país. Y que sigue destruyéndolo. 

  • ¿De dónde si no - dice- iban a sacar las mafias talibán las armas que tienen? Ellos no tienen dinero para comprarlas. Loa americanos se las están dando para que mantengan la tensión y seguir explotando el país.

Luz le comenta que es el día que se conmemoran los Derechos Humanos. Se ríe con desaprecio. 

-¿Qué Derechos Humanos? ¿De qué Derechos habla Occidente? Será para ellos, no para nosotros. Nosotros no tenemos derechos, son fakes News de los americanos y la UE. Nosotros no tenemos derecho a nada. Solo nos matan, destruyen nuestro país y se llevan lo que tenemos. Teníamos una vida normal. ¿A qué vinieron los americanos? A destruirnos y a llevarse todo. Y han matado a miles de personas.

Le dejo que se desahogue sin preguntarle. Le digo que le entiendo perfectamente y que mucha gente como nosotras opina lo mismo. Pero, como todos, nos pide que hablemos con nuestro gobierno y contemos lo que ocurre. Le explicó que estamos intentando propagar a información que nos dan por todos los medios, que lo intentaremos, aunque la verdad, no sé cómo vamos a hacerlo llegar a nuestro Gobierno que aún, ni existe.

Pasamos una tarde en el Hope Cafe, con Kerrie y sus colaboradores. Algunos vienen en ese local, porque no pueden pagarse un alquiler. Una familia siria con un niño pequeño están en ese caso. Nos cuentan que cruzaron por tierra con las Mafias a Turquía. Ella estaba embarazada de 4 meses tuvieron que caminar durante varios días.. Unos meses después de nacer el niño, cruzaron por el río Evrost a Grecia. Una caminata de 3 días, un peligroso cruce del Río. El nombre de ese río me recuerda que lo he leído esta mañana porque han aparecido cerca de su orilla seis cadáveres helados. Hombres y mujeres africanos. El niño de este chico tiene Tarjeta de Identificación, pero los padres sólo tienen la cartilla azul. Han ido dos veces a entregar las fotos para la ID y se las han rechazado, dándole cita para seis meses más tarde. Así por dos veces, tras hacerse las fotos en un comercio fotográfico. No sabe por qué se las rechazan. Lleva así año y medio. Están esperando los documentos para irse a Suecia donde están la madre y hermanos del chico.

Nos cuentan que en la oficina de solicitud de asilo les tratan muy mal. Tienen que pasar la noche en la calle haciendo fila para poder ser atendidos y, si el funcionario no está de humor para trabajar, les dice que vuelvan al día siguiente. También nos dice que, aunque la tarjeta del cajero para la asignación mensual se la conceden en cuanto se registran, tardan 8 meses en recibirla. El primer año, por tanto, sólo cobran 4 meses. Quién se queda el resto del dinero? El Gobierno, el banco, a medias..? 


Otro chico sirio, que está ilegal y no quiere pasar por el papeleo, se desahoga como el de SOS, diciendo que por qué hemos tenido que llevarles esa maldita guerra. Es diseñador de muebles,  nos enseña fotos de sofás que ha hecho. Muy bonitos, de piel. Habla varios idiomas, puede trabajar donde sea...¿por qué no le dejan? Pero como el iraquí, no quiere esperar. Tiene dinero, me dice, una mujer y dos niños y no piensa pasar años en Grecia rogando un papel que probablemente no le darán. Va a pasar la frontera ilegalmente. Y nos veremos en Holanda, me dice....te lo aseguro. Y le creo. Lo conseguirá. Se lo merece. 

Le he dejado desahogarse, le explico  que la gente de a pie pensamos como él, pero no se lo cree. Habla con rabia, con desesperación. Le comprendo. No sé qué decirle. ¿Hablaremos con nuestro gobierno para que sepan lo que ocurre? Le prometo que lo divulgaremos por todos los medios que nos sean posibles. 


La charla más dura la tuvimos con un hombre de unos 50 años. Vivía en una hermosa ciudad de  siria, cercana a Damasco. Me habla de varias ciudades próximas, con gran cantidad de árboles, un fértil valle visitado por turistas, una gran montaña mil metros más alta que el Valle. Él tenía una gran finca, con setecientos árboles. El asedio de esas ciudades, como Malaya, que fue la suya, supuso la muerte por hambre de 150 niños. Este hombre hizo un vídeos de 16 cadáveres y quiso llevarlo a una cadena de tv pero no se lo admitieron. 

Los ejércitos cortaron 400 de sus árboles e incendiaron todo el valle. Tenía 4 hijos. Y de repente, nos enseña la foto de un chaval guapísimo de 12 años. Era su hijo mayor. Le pegaron un tiro en la cabeza. Y el hombre derramaba gruesas lágrimas de unos ojos totalmente desgarrados por la pena mientras yo le miraba con un nudo en la garganta y no sabía qué decirle. 

Tiene ahora un niño pequeño. también. Viven en una casa de Praksis durante 4 meses. Luego les echarán. Él no puede trabajar. Las bombas le han lesionado cervicales y lumbares. Insiste en que vayamos a su casa, a tomar café, pero no podemos. Le digo que intentaremos el viernes por la mañana, pero llegado ese día confieso mi cobardía. No pude enfrentar un rato de charla con la mujer. ¿Qué se le puede decir a una madre a cuyo hijo le han asesinado de esa forma?. 

Patricia conoce a ese hombre. Nos dice que le da muchísima pena. Es una persona muy prudente que únicamente se lleva lo estrictamente necesario. Ahora le está pidiendo material escolar para los niños, pero ella no tiene.

El sitio de Malaya se hizo famoso porque hicieron fotos de niños desnutridos como en los campos de Hitler. Este hombre nos dice que un gramo de comida costaba un euro entonces y que por su coche le dieron 8 kilos de comida.

He tenido y sigo teniendo la imagen de este hombre grabada en la memoria. Sus enormes lágrimas de desamparo y tristeza. La desesperanza de que no tiene nada y no hay perspectivas de que pueda mantener a su familia.

 ¿Qué va a ser de toda esta gente? ¿ Qué les hemos hecho? Cuánto horror, cuántas vidas hemos destruido para tener un teléfono más, para tener gasolina para nuestros coches, para que las compañías de armamento tengan en qué invertir y ganar dinero. 


La UE no está dando ninguna respuesta. Nuestra España vaciada no quiere que vayan familias a repoblar esos pueblos abandonados. Las escuelas se cierran por falta de niños cuando sólo en Moria hay 1500 que no tienen dónde ir. 

Y los americanos intentan crear otra guerra en Irán, mientras Trump va a Irak cuando le viene en gana sin siquiera avisar al presidente títere. 

Se provoca un golpe de estado en Bolivia porque tienen litio y lo queremos para nuestras baterías, no importa quién muera. Y los niños africanos trabajan en las minas de coltan porque lo queremos bien barato, aunque mueran los niños que, total, cobran poco. 

Qué mierda de mundo hemos creado. Una mierda de mundo que tendrá otro movimiento migratorio brutal por el cambio climático. ¿Cómo vamos a afrontar migraciones que se acumulan y que serán cada vez mayores si hasta ahora no hemos sabido? No hay políticos que valgan la pena. No hay respuestas. No hacemos nada. Y esta gente no tiene vida. No hay derecho a esto.











lunes, 9 de diciembre de 2019

Inundaciones en las islas

Hemos estado unos días visitando algunos sitios, para conocer algo de Grecia y, al volver a Atenas, encontramos la situación muchísimo peor. Han ido a ELNA varias mujeres con niños recién nacidos. Una pedía que, al menos, alojaran al bebé, si no había sitio para ella. Finalmente encontraron un espacio compartido y a otras familias pudieron mandarlas a sitios donde podían recibirlas. Es desgarrador para las voluntarias vivir la situación de tener que decir que no a una familia con niños, haciendo frío y lloviendo. Algunas veces no encuentran alojamiento y la familia se queda en la calle.

He recibido noticias de la mujer siria de Samos. Está enferma, fue al médico del hospital y parece que no la atendieron. Hoy van a intentarlo de nuevo.

Como digo, hace bastante frío ya de noche y muchísima humedad. A veces llueve a cántaros. Nos han mandado de Chíos unas fotos terribles, con el campo de VIAL inundado. No se puede vivir así. Es imposible. Las tiendas están metidas en el agua, el torrente les llega por los tobillos, las tiendas se empapan y se inundan, el viento las levanta. Es el puto infierno, pero plagado de niños inocentes.

Un palestino de Samos manda a Luz mensajes desesperados, pero no hay nada que podamos hacer. La impotencia nos mata y no sabemos ni qué decirle.

Mientras, el gobierno griego prepara y aprueba decretos para ponerles más difíciles las cosas a esta pobre gente.

Julio ha mandado la información. Acaba de estar en Lesvos llevando un contenedor, el gobierno quiere dividir a los refugiados en varios campos. Uno será de Internamiento y Deportación, donde estarán encerrados como en una prisión, unas 5000 personas a las que no van a conceder el asilo, cualquiera que sea su situación o procedencia  Incumpliendo todos los tratados, no se les concede nada más que una entrevista, en lugar de las tres reglamentarías, así que la mayoría irán a esa cárcel.

En Moria van a encerrar a los niños sin familia, con la excusa de protegerles. Pero sabemos cuáles son las condiciones, que los llevan al suicidio en un número de casos cuya cifra es imposible obtener.

Parece que va a intentar despejar las islas, por la presión internacional, ya que la situación es absolutamente dantesca y llevar al continente a un número elevado de personas, pero siguen llegando sin tregua, en una situación desesperada que Occidente se niega a ver y reconocer.

Las ONG y los voluntarios lo van a tener muy difícil a partir de ahora. Hay un gran desconcierto entre las organizaciones y los voluntarios porque el futuro es pura incertidumbre. No saben si les permitirán seguir ayudando. Si a la gente se la encierra en los campos no podrán salir a las organizaciones que ofrecen ayuda sanitaria, porque no les está permitida la entrada. Poca gente tiene acceso de momento a los campos, pero esa poca gente, como Nikos.y Katerina pueden correr el riego de no poder entrar de nuevo.

A Salvamento Marítimo, en Chíos, les ponían ya todas las dificultades posibles. Si la situación empeora a nivel gubernamental, es posible que no puedan ni atender a la gente que desembarca en tan mala situación.

En Atenas hay gente que vive en tiendas en las colinas. Estamos intentado conseguir que alguien nos lleve. Sabemos que necesitan mantas y comida, pero no tenemos ni idea de donde se encuentran. No están registrados, son “ilegales”.

Luz ha publicado un artículo desgarrador https://elobrero.es/cronicas/38220-testimonio-de-un-fracaso.html

Los griegos no tienen ni idea de todo lo que está pasando. No sale en los medios. Marina, nuestra casera, me pide que la tengamos informada. Le cuento situaciones que no imaginaba que podrían estar pasando. A su vez, me pide que difunda información sobre comportamientos brutales de la policía a chicos adolescentes que se manifestaban por el asesinato hace años de Alexis, el estudiante de la politécnica al que mató la policía.

Las imágenes de la inundación de Chíos no se me van de la cabeza. El invierno aún está por llegar. ¿Qué será de toda esa gente?





martes, 26 de noviembre de 2019

Lavandería y comida para los sin techo

Fuimos al Mercado Central el domingo por la tarde tras haber hecho una visita arqueológica al Ágora de Atenas, donde se encuentra el Hefesteion, un templo imponente.

Hay una ONG que se llama Steps, que van los domingos y miércoles a partir de la s cinco de la tarde hasta las nueve de la noche. En la plaza hay un puesto fijo donde se instalan.

Llegan con una furgoneta que contiene dos lavadoras, secadoras, y recogen los sacos de ropa de la gente que vive en la calle. Los sin techo odian estar sucios. Es uno de los motivos de rechazo de la gente, además. Steps recoge por orden las bolsas de ropa y calculan la cantidad que pueden lavar cada día. Les dan un número y meten la ropa de los sacos en bolsas de red, de forma que en cada lavadora meten dos sacos de ropa. Son lavadoras grandes.

Mientras, otro grupo prepara comida. Llevan unos quemadores y cazuelas grandes, donde preparan un guiso de carne, verduras y arroz. Para la gente que espera, en otro punto hacen té caliente que reparten constantemente.

Un médico recibe en la plaza, con una mesita, un pulsioxímetro y algo más, a la gente que hace fila para ser vistos. Los casos que puede solucionar, ahí mismo, los resuelve con parapetamos, etc, en caso de catarros. Si considera que deben ser estudiados más despacio, los envía dentro del local, donde les ven en consulta interior.

No había visto nunca ese tipo de ayuda. Hemos pasado un rato largo observando, hablando con algunas personas, voluntarios y demandantes de ayuda. Había extranjeros y griegos en ambos casos.

Nos ha parecido un proyecto interesante. Steps cocina también en los campos. Los vimos en. Oorintos. Solo comida, en este caso.

Es una idea fantástica exportable a nuestras ciudades, si algún gobernante pusiera interés.





domingo, 24 de noviembre de 2019

El campo de Corinto

Hemos ido con Patricia, de SOS Refugiados, a llevar ropa al campo de Corintos. Llevados meses funcionando y se encuentra a cierta distancia de la ciudad. Hemos parado a ver el famoso Canal, una obra de ingeniería impresionante del S XIX.

Había militares en el campo. Íbamos con la furgoneta y un pequeño camión, pero no nos han dejado entrar. Otra gente llegaba con coches llenos de cajas pero nos han echado a todos. Tuvimos que aparcar fuera, un poco desconcertados. Hay como una hora de viaje y no íbamos a darnos la vuelta, lógicamente.

Nos reunimos varias organizaciones decidiendo qué hacer. Steps estaba repartiendo comida dentro. Una polaca, que va todos los días a llevar cosas nos dice que los militares se van a eso de las cinco y que entonces podríamos pasar.

Corintos es un campo de tránsito. En dos meses les trasladarán a otros campos de Grecia. La incertidumbre es total.

Mientras, hemos dado una vuelta por el campo. La gente está alojada en carpas divididas por tabique de madera y cartón. Una mujer árabe iba en chanclas y nos pedía zapatos. Un hombre, que tenía un bebé, nos pide una estufa para que no se enfríe el niño, porque hace mucho frío, pero no tenemos.

Una chica argelina, Tina, que tiene una niña pequeña, abraza a Patricia. Estuvo en un squat en Atenas y Patricia le daba los pañales y todo lo necesario para la niña. Pero un día, a las 4 de la mañana, la policía entró en el squat y se llevó a todos sus habitantes a Corintos. Nos cuenta que la comida es muy escasa y un asco. No la pueden comer porque enferman. Todos los días les dan una manzana, un bote pequeño de leche y un zumo para la niña. Ha prometido enviarnos fotos de la miseria que reparte el ejército. Es una chica espabilada y simpática. Habla francés e inglés, ha estudiado criminología  e intenta aprender palabras en español. Ya no recibe ayuda del gobierno porque le han dado DNI y, supuestamente m tiene que buscarse la vida. Lleva año y medio esperando un pasaporte y viviendo como puede. Nos ha pedido que publiquemos su foto, por eso la he puesto.

Encontramos a unas profesoras griegas que van los fines de semana a jugar con los niños. Vemos que bastante gente va a ayudar. Hoy han llegado 100 personas. Les dan lo básico al llegar, una manta, una colchoneta, algo de aseo y ya no reciben nada más.

Finalmente se marcharon los soldados y el camión pudo dar una vuelta por el campo repartiendo cajas de ropa. No teníamos ningún contacto que se encargará del reparto. Basmilah, uno de los voluntarios afganos que ha venido al reparto, organiza a la gente por nacionalidades y encarga a uno de cada grupo que reparta entre los suyos. No sabemos si es la mejor opción, pero no hay otra.

Debe ser que la situación me ha dejado mal cuerpo. Al volver a casa no tenía ganas de cenar, solo de dormir. Pensamos que ver estas situaciones nos agota mentalmente. Por eso acabamos tan cansadas.


viernes, 22 de noviembre de 2019

UNA ALEGRÍA, POR FIN

Me ha mandado un mensaje la traductora afgana de la que hablé en Lesvos, para decirme que han llegado con su pasaporte a París y que están bien. Ha mandado fotos de su marido e hijo y se les ve bien. Por fin una buena noticia, después de tanto tiempo.

Ahora voy a hablaros de las organizaciones que trabajan en Atenas.

Ya comenté anteriormente que Patricia, de SOS refugiados y Kerrie, del Hope Café, son dos mujeres valientes, que llevan años viviendo en Atenas desde que empezaron a llegar refugiados.

Pero hemos conocido otros proyectos. ELNA es un proyecto precioso, donde acogen a mujeres vulnerables, embarazadas, con niños, incluso que hayan sufrido agresiones. Se la conoce como La Maternidad y es una organización española. Carlos es es director, un tipo de lo más agradable, empático, que lleva dos años viviendo en Atenas. El proyecto es precioso, aunque su capacidad es muy limitada. Debería haber más como ellos, pero es muy difícil .

Nos ha contado historias tremendas de gente que ha pasado por allí, pero ELNA tiene abogados que les ayudan con la solicitud de asilo, se ocupan de escolarizar a los niños y de que los refugiados tengan  un recurso para vivir, les ayudan a ir a clases para encontrar trabajo, por ejemplo, de traductores. Es una organización de ayuda directa que está funcionando muy bien, aunque tuvieron muchos problemas de inicio.

Estuvimos en el squat que sigue ocupado, pero no quisieron hablar. Se les nota el miedo en la cara. Estamos seguras de que en pocos días van a desalojarles.

Hemos visitado el Greek Forum for Refugees, una organización que ayuda a los refugiados dándoles clases para prepararlos como traductores, hay un pequeño proyecto de artesanía, otro de fútbol...y ayudan a quienes llegan para derivarlos a otras organizaciones, alquiler de pisos, etc. Estuvimos hablando con Silvia, una española que lleva 9 años viviendo en Grecia. Es psicóloga, estuvo en las islas y ahora trabaja en esta organización definitivamente. Habla griego, tiene consulta de psicología en la organización y no piensa moverse de aquí.

Nos ha dado información sobre otras organizaciones. Elena, una de las voluntarias de ELNA ha estado recabando datos sobre lugares donde poder derivar a familias que les llegan y no caben ya en la casa. Pero es complicado. Hay pocos lugares de acogida y todos están saturados.

Le preguntamos por datos sobre menores, etc., pero todo lo que se sabe es la información oficial, poco fiable.

Lo que está claro es que hay muchísima gente atrapada en Grecia, sin salida y sin recursos. Y que la comunidad internacional y, especialmente, la UE no tiene interés alguno en resolverlo.

Nos han llegado noticias del gobierno griego y todas malas. Quieren acelerar las deportaciones, sacar a la gente de las islas y convertirlas en prisiones, si ya no lo eran bastante. No quieren que esta gente salga de los campos, que se convertirán en campos de concentración de facto y por ley. Devolverán a su origen a toda esa gente amenazada de muerte. Todo es ilegal, pero sabemos que la UE no va a hacer nada.

En la primera entrevista, las familias están siendo deportadas, da igual la vulnerabilidad, guerra o amenaza. Aunque recurran y aún en el caso de que ganen el recurso, ya estarán deportados y será imposible localizarles. Eso ya está pasando. Si empeora, que empeorará, imaginaos lo que va a ser de esta gente.



martes, 19 de noviembre de 2019

Niños que viajan solos

He preguntado varías cosas a Giuglia, la mujer que nos enseñó Still I Rise en Samos sobre los niños que están solos y me ha contestado lo siguiente:

1. Por el momento, únicamente a los niños que viven en casas se les permite ir a escuelas griegas, donde tienen clases especiales por las mañanas. Los requisitos para entrar en una escuela griega son: el certificado de vacunación, el certificado de un pediatra y una dirección permanente.

          Esto significa que la mayoría de los niños no tienen acceso a la escuela. Solo unos pocos y apartados del resto.

2. Los niños no acompañados pasan por un sistema de acogida diferente a los adultos, pero pasan mucho tiempo en el campo y no hay sitio suficiente para todos.

          Es decir, hay muchísimos niños viviendo solos en The Jungle, un lugar muy peligroso, donde probablemente serán violados o secuestrados.

3. Los menores no acompañados no reciben ningún dinero de ACNUR. Los adultos reciben 90 € él cabeza de familia, y hasta 50 euros por cada miembro de la familia hasta un máximo de 5 personas.

           Los niños solos no tienen recursos. Probablemente se dedicaran al tráfico de drogas o prostituirse por comida, si no los secuestran. Muchos llegan a Still I Rise con ataques de pánico. Deben pasar muchísimo miedo por la noche en un sitio tan peligroso.



No se me van de la cabeza tampoco los chicos jóvenes y hombres solos atrapados en las islas. No tienen ninguna probabilidad de salir porque no se les considera vulnerables. Es terrible. No se me va de la cabeza la imagen de aquellos chicos del puerto que iban a mirar como se marchaba el ferry que nunca les trasladará a un lugar seguro. Y a muchos los mataran si vuelven a su casa.

El horror




Refugiados que viven en la calle

Se han desalojado todos los squats. Solo queda uno, Notara, que sospechan que será desalojado en breve. Hay cientos de edificios vacíos, pero al Gobierno le molesta que los refugiados tengan techo, por lo visto. Más ahora, que llega el invierno.

A muchos los han llevado a otros campos, Corintos, por ejemplo. Pero muchos no han querido irse y se han quedado en Atenas buscándose la vida, pero muchos están en la calle.

Hemos ido el lunes con Arthur, un albanés que se ha venido a vivir a Grecia tras ver cómo estaba la situación. Aquí trabaja en lo que salga y, tres veces por semana, va a repartir bocadillos y té a la gente de la calle. Goyo, un voluntario de ELNA, estuvo con él hace un tiempo y nos ha llevado a nosotras y a dos voluntarias más de ELNA, Elena y Silvia, junto con una francesa y algunos refugiados para repartir la comida.

Hemos quedado a las 5 y empezamos a preparar bocadillos de jamón, queso, lechuga y tomate. Se les da lo que hay. Y se preparan 3 grandes termos de té para darles algo caliente.

Como íbamos varios, han aprovechado para coger bolsas con mantas y ropa de abrigo. Así hemos salido del local que le prest a Arthur el Ejército de Salvación para preparar el material.

Antes de salir, nos hace unas fotos y nos da instrucciones:
1. Estar sonrientes. La gente que vive en la calle son personas tristes y necesitan una sonrisa
2. Tratarles con mucho respeto.

Por el camino he ido preguntando a Arthur por él mismo ( tiene 2 hijos) y por la situación. No tiene la menor idea de la cantidad de gente que hay en la calle, pero tiene unas cuantas personas controladas a quienes lleva los bocadillos, estén o no, porque irán a recogerlos y nadie se los va a quitar. Los refugiados se ayudan entre sí. Un señor mayor no quiso el bocadillo porque nos dijo que había podido comer hoy. Para que se lo diéramos a otro. Si un refugiado te pide bocadillos para otros es porque no están en ese momento. Arthur lo sabe y nos lo confirma.

Parece ser que hay algún programa de alimentación por parte del gobierno, municipalidad y algunas iglesias. El ayuntamiento y las iglesias católicas reparten una comida a diario. El gobierno y la iglesia ortodoxa solo da a los griegos sin techo.

Arthur nos muestra los lugares donde suele haber reparto, pero cambian de sitio  cada dos días, a veces.

En Navidad no habrá programa de alimentación y Arthur saldrá todos los días a repartir. Nos escandaliza que, justamente en Navidad, no haya comida para ellos.

Arthur trabaja de forma individual. Utiliza los donativos personales de la gente que le ayuda. Y esa es toda la ayuda que tiene. Pero dice que es muy gratificante y que la gente vuelve. Y, si no, utiliza sus propios recursos. Me cuenta que un Agosto se fue a dormir a la calle durante varios días, para comprobar lo que era aquello y que pasó mucho frío.

En un portal hay un hombre durmiendo. Arthur le deja el bocadillo y el té con cuidado de no despertarle. Me dice que aprovechan las primeras horas de oscuridad para dormir porque hacia medianoche viene gente a atacarles y robarles si están dormidos. Arthur me dice que la gente que vive en la calle es gente buena. Que las personas malas están escondidas y que han aumentando mucho el número de policías últimamente, desde el nuevo gobierno.

Hemos llegado a un parque bajo la Acrópolis, cuyo nombre significa Sacrificio. Allí se sacrificaban los animales que iban a ser ofrendados.. Es irónico que allí vivan refugiados que estén en trance de ser sacrificados por la burocracia. Pero Goyo se queda pasmado porque allí antes había muchísima gente. Solo queda una mujer anciana griega y poco más. Arthur no sabe qué ha sido de ellos. Se los han llevado. Pueden estar detenidos, llevados a algún campo, sentirse perseguidos y haber cambiado de área...

Cuando estábamos acabando recibimos un whats app que dice que se sospecha que el domingo por la noche detuvieron a 90 personas. Serían refugiados. A los griegos les dejan en paz.

Hay muchos chicos jóvenes. Vuelvo a pensar en el problema de estos chavales, que no tienen donde ir, no tienen recursos para marcharse....

Le he dicho a Arthur que volveremos a acompañarle mientras estemos aquí. Y me lo agradece mucho. Es uno de los héroes anónimos cuyo trabajo sólo será reconocido por la gente a la que atiende.