jueves, 7 de marzo de 2019

TATE Y WESTMINSTER. MIÉRCOLES

Hoy cambiamos un poco el plan y vamos a hacer visitas tranquilas porque esta noche se va a prolongar.

Hemos desayunado fuera del hotel, en una cafetería pequeñita, un desayuno inglés completo con hueos, salchichas, bacon, judías, tostadasy tomatitos asados y nos hemos ido andando a la Tate Britain.

Dimos una vuelta en general, cuadros, esculturas...Y hemos hecho un "máster" de Turner ya que, según regalan ahora los másteres en España a ciertos políticos, nosotras hemos hecho uno y a ver quién dice lo contrario. Que tengo fotos que lo demuestran.

Una amiga me ha informado esta mañana de que la exposición de Edward Bourne-Jones tenía muy buena crítica y hemos ido a verla. Nos ha encantado. Como dibujante, el color de los cuadros, la preciosa representación de las escenas mitológicas...Muy bonita. La hemos disfrutado mucho.

Es un prerafaelita, lo que nos ha compensado porque Ofelia de Millais, que es el único cuadro que estaba loca por ver, está prestado en Nueva Zelanda y nos pilla lejillos para ir a verlo.

Nos marchamos a Westminster, a ver la Abadía con una audio-guía. Enseguida he visto la lápida debajo de la cual están parte de las cenizas de Stephen Hawking. Una lápida preciosa, con un símbolo astronómico. El resto están vagando por el espacio en busca de un nuevo planeta habitable que nos podamos cargar.

Fuera de la Abadía, frente al Parlamento, hay una concentración anti-Brexit. Estos días el tema está especialmente complicado, dentro del lío que hay.

Nos hemos asomado al Támesis, que casi me quedo sin  echarle un ojo....no es que haya mucho que ver, pero bueno...

Queríamos tomar un té completo antes de ir a hacer la ruta de Jack el Destripador, pero no hemos encontrado ningún sitio en la City próximo a la estación de Liverpool, así que nos hemos tenido que apañar con un chocolate caliente y un sándwich.

Hemos hecho la ruta guiada de Jack por Whitechapel. Como Marta es criminóloga, tenía orbo por hacerla y siempre cuentan versiones diferentes.

Hace mucho frío, pero vamos abrigadas. Hace más frío que ayer.

Acabada la ruta, aunque era tarde, pudimos cenar cerca del hotel, en The Marquis of Westminster, donde trabaja la italiana que habla todos los idiomas.

Parece que mañana va a nevar por la mañana







jueves, 7 de febrero de 2019

V &A Martes

Hoy cambiamos de zona y nos vamos a ver el museo Victoria y Albert, en el que no he estado, que yo recuerde.

Decidimos ir andando, paseo mañanaro, porque solo está a media hora a pata y el metro se peta.

El edificio es bastante chulo, pero un caos para una visita museística coherente. Hay montones de cosas, cantidades ingentes de cuadros, esculturas, vasijas de todos los materiales, tapices, mobiliario, objetos religiosos, incluso reproducciones de esculturas, púlpitos, sarcófagos, etc.

Me asomé a un largo corredor petado de objetos de plata y me dí la vuelta, incapaz de entrar. Al final lo hice, pero sin ver apenas nada de los monttones de chismes. Perto mira tú que descubrí un vaso de cristal en celda hecho por un platero español, Martínez, muy bonito. Le llaman Vaso de Clarendon

Salimos hacia las 2, con la cabeza trastornada y fuimos a comer a Le Pain Cotidien una sopita caliente, porque en el V&A hace un frío que pela, además.

Por la tarde hemos visitado el Museo de Historia Natural, muy completo, pero algo antiguo, me da la impresión. Poco interactivo. El edificio es precioso por fuera y más aún por dentro. Hay una escultura de Darwin.


Pasamos allí la tarde y, cuando salimos, nevaba.

Entramos en Harrods para ver los escaparates de Tiffany´s, que no pueden faltar en una visita urbana y sentirme como Audrey Hepburn. Y, ya de paso, los de las otras joyerías y la zona de la gastronomía, con la esperanza de tomarnos algo tranquilas, una cervecita o así, pero todo era barra y para comer.

Ya tenía yo un dolor de pies terrinle y me caí en la calle, con la lluvia y nieve. No pudimos encontrar nada de camino hasta el Pub George, pasado Victoria. Allí iba a cenar Churchill.

Tomamos una cwerveza y luego cenamos salchichas. Nos hemos acostado enseguida. Tengo un dolor de pies que me va a dar algo

ASSURBANIPAL. LUNES 21

No podíamos esperar ni un minuto más para ver la exposición que ha sido motivo (excusa) del viaje.

Hemos cogido el metro a una "hora de máximo estrés", que dirían los Abelleira -que trabajaban en la Puerta del Sol de Madrid- y hemos llegado antes de que abrieran.

No hay apenas nadie. Son las últimas semanas de la exposición y ya ha debido verla la mayoría de londinenses.

Me cobraban más barato como "senior" si iba después de las 12, pero preferí verla a primera hora, con menos gene.


I AM ASHURBANIPAL, KING OF THE WORLD, KING OF ASSYRIA

La exposición es magnífica, con unos efectos lumínicos para colorear los relieves y darles el aspecto original, relato sobre los relieves con iluminación  de las escenas de guerra relatadas, un friso que mostraba las canalizaciones de agua con un efecto de iluminación que hacía bajar las aguas y florecer los campos y la historia de Assurbanipal y su mundo magníficamente explicadas.

Los frisos y esculturas son magníficas. Y parte de la famosa Biblioteca de Assurbanipal está expuesta como una librería, por temas.


La ciudad más representada es Nínive. Pero al final de la exposición hay un pequeño documental de la Nínive reconstruida hace unos años y de la detrucción por Daesh. Se te cae el alma a los pies.

Da mucha pena oírles hablar a las arqueólogas de cómo conocieron Nínive de pequeñas y cómo está ahora. Es muy emotivo y triste.

Hemos ido a visitar algunas partes más del British: Grecia, Mesopotamia, Egipto, Roma...Pero ya se nos ha hecho tarde. Hemos encontrado el Vaso de Licurgo, hecho con nanopartículas de oro que le hacen cambiar de color según le de la luz, el tesoro de Sutton Hoo, un barco hundido, tumba de algún personbaje sajón importante, con un casco espectacular, vasijas de plata y unos adormos de oro y crristal preciosos.

Hemos observado los ojos de cristal de algunos sarcófagos egipcios, aunque no hemos encontrado el de Semempses, que tienen efecto lupa.

Hemos opdido encontrar la famosa calavera de cristal. Le he mirado a los ojos y no ha ocurrido nada...

Nos falta ver una lente sumeria, pero tenemos que volver otro día de esta semana, porque es imposible acabar de ver todo.

Decido que hay que ir a Irán en algún momento y ver Persépolis como sea.

Cuando nos dimos cuenta de que ya no podíamos seguir, nos fuimos a un pub a tomar una cerveza. Un camarero nos atiende en español.

Luego hemos ido andando por Oxford Street y Regent Street hasta Picadilly Circus. Cada vez estoy más convencida de que, con la globalización, todas las ciudades son muy parecidas...las mismas tiendas, edificios similares...

Dimos una vuelta por Fortnum and Mason, que a Marta le gusta. Hay mucha pijadita muy cara, pero la tienda es bonita.

Volvimos en metro a nuestro barrio y entramos a cenar en el pub más cercano al hotel. La camarera italiana nos atiende en español. Hemos tomado un venado muy rico, postre Marta y yo, Gin Tonic.

Hacemos plan de visitas para el resto de la semana y nos hemos ido a dormir, que la vida del turista es ciertamente agotadora

miércoles, 6 de febrero de 2019

St Martin in the Fields y National Gallery




He puesto el despertador, aunque no hay nada que abra antes de las 10.
Nos apañamos para ducharnos en el minibaño y vestirnos en la minihabitación. Como hay tan poco espacio, están las cosas apelotonadas y no encuentro nada.
He hecho un apaño para localizar las cremas, etc. La ropa más o menos la tengo situada.
Desayunamos en el sótano, un desayuno muy corrientito, nada de desayuno inglés. Un día tendremos que tomarlo fuera.
Hemos ido caminando hacia Buckingham. La mañana está fresca, pero el paseo es agradable. Hay gente paseando perrillos en retahíla y me acuerdo de la peli del Pez llamado Wanda y me da la risa.
Llegamos a Trafalgar Square. La National Gallery aún está cerrada, pero suenan campanas en la iglesia que está al lado. San Martin, pone en el friso. Marta me mira con ojos como platos
-St Martin in the Fields
Yo pongo la misma cara y nos vamos disparadas hacia ella. Está cantando el coro. La acústica es increíble. Vemos que es un ensayo y, como la liturgia va a empezar enseguida, decidimos quedarnos un rato.
Pero el coro canta tan bien, el organista toca como un ángel y la iglesia es muy sencilla, muy blanca y muy agradable, nos quedamos todo el oficio, que es exactamente igual que una misa católica, con las mismas palabras del ritual.
Me parece un lujazo poder haber estado y escuchar al coro en vivo.
Entramos en la National Gallery, que es gratis y dimos una vuelta por todas las salas. La Venus del Espejo está bien colocadita allí.
Los letreros que acompañan a los cuadros dan unas explicaciones excelentes. Observo que Turner pone "trampas" en sus cuadros de paisajes, que pasan inadvertidas sin la explicación, como unas ninfas transparentes que tiran del barco de Ulises cuando huye de Polifemo y los caballos de Apolo en el sol del amanecer. Una liebre corriendo al lado de un tren, que hay que fijarse mucho para verla... El futuro que le espera a Hécate con la tormenta que se acerca antes de tirarse al agua y por la cual se ahogará...
Los impresionistas son, como siempre, un lujazo. Y también hay mucho retrato de reyes, nobles (Ingres) mares embravecidos, paisajes ingleses (Reynolds) , un cuadro de Rousseau con su tigre correspondiente, Picasso, Klimt, Rembrandt ... Un poco de todo en un edificio cuya sala central tiene una bóveda majestuosa. 

Hay dos cuadros inacabados de Miguel Ángel. Me llaman la atención. 

Hay mucha gente moviéndose por el museo y, de repente, aparece un chico tocando la guitarra suavemente seguido por un montón de niños, como un "guitarrista de Hamelin". Llegan a una sala donde hay un cuadro delante del cual les hace un cuentacuentos llamado "La Alfombra Mágica", se disfraza de rey, toca instrumentos y nos partimos de risa con la escena. Los niños están alucinando. 

Decidimos que necesitamos descansar y tomar algo y fuimos a una cafetería de una cadena llamada Prêt à Manger. Hemos tomado pitas y Chai latte. 

Enseguida nos marchamos a la Galería de la Reina, donde vemos una exposición sobre Rusia e Inglaterra, con muchas joyas Fabergé y cuadros interesantes. Una guía nos ha dado una explicación muy divertida sobre un pintor, Thomas Lawrence. Lo hacen dos veces al día. 

Nos avisan de que la entrada, si nos la sellan, tiene un año de validez y que en Mayo empezará una sobre dibujos de Leonardo da Vinci. Así que la sellamos por si acaso. He pagado entrada Senior, a mitad de precio. 

Nos dirigimos al museo de la guerra, a las estancias de Churchill, pero decido que es caro y me apetece poco, así que Marta va a verlo y yo me vuelvo a Trafalgar a tomar un tecito caliente y a escuchar el concierto de las 5 en St Martin. Ha sido precioso, con un Magnificat magnífico y el organista echando el resto. Lo he grabado en el móvil para escucharlo de nuevo en otro momento.
Hemos vuelto hacia nuestro barrio y cenado fish and chips con puré de guisantes en otro pub cercano donde también tienen su propia cerveza, menos fría que la de ayer, sólo fresca, pero buena.
Estoy loca por quitarme las botas. Mientras escribo el blog, Marta se ha quedado dormida.

RECIBIMIENTO CAFETERO EN LONDRES, SÁBADO 19/1/19

Llegamos a Londres Marta y yo por separado y nos encontramos en Gatwick a la hora pevista. Resulta que hay dos terminales y me di cuenta en el último momento.

Como llegué un poco antes, fui en lanzadera a la terminal Sur, donde llega Marta y desde donde sale el tren a Victoria.

Lola nos ha prestado sus tarjetas Oyster de transporte. Las recargamos en las máquinas de la terminal y entramos en la estación tan ricamente.

Salen trenes a Victoria a cada momento, así que solo esperamos un par de minutos.

Llegamos al hotel andando desde Victoria. Está a cinco minutos. Dover, se llama, está en Belgrave Road y es una de las muchas casitas victorianas que hay en el barrio.

Esramos en un "segundo" piso que parece un cuarto, con una escalera estrecha y enmoquetada y una habitación diminuta, como para Hobbits.

Nos espera en un pub la gente de Londres de La Resistencia Cafetera. Yo conozco a Almudena y a Sergio, porque nos reunimos en Madrid en Navidad.

Han quedado con otros tres chicos, dos de ellos Cafeteros y todos de Marea Granate, que no entiendo poor qué puñetas siguen con el voto rogado, que ya es una tomadura de pelo.

El pub donde nos esperan está muy cerca del hotel. Es precioso. Me explica Almudena que es un antiguo Banco. Ahora se llama The Jugged Hare y elaboran su propia cerveza, que sirven fría, ya ves...También tienen grifo de San Miguel, para que veas...

Hemos pasado una velada estupenda, buena gente, buen rollo...Cenamos unos Pies, que dice Sergio que es lo único bueno que hacen en Inglaterra. Él y Almudena ya llevan 11 años viviendo aquí.

Los tres chicos nuevos se llaman Carlos, dos de ellos y uno Miguel Ángel, que es granaíno, su mujer tranbaja en la Universidad de Granada y está loco por volver.

Uno de los Caelos pide un "fish and chips" y me dice que está preocupado porque está empezando a gustarle.

Los Pies estaban buenos y todos teníamos hambre y un poco de colocón cervecero.

A las 11 o así nos hemos ido a dormir. Uno de los Carlos se ha ido un poco antes porque trabaja mañana domingo en el metro de la City.

Nootras también tenemos ganas de dormir después del viaje, que siempre es cansino.

Hace frío, pero es bastante soportable. H etraído un par de jerseys gordos que no sé si me los voy a poner


domingo, 30 de diciembre de 2018

SE VA EL TRÁGICO 2018

Pensaba que, al estar acabado en 8, sería un buen año, pero ha resultado ser el peor que recuerdo.

Tras una serie desgraciada de sucesos, falleció mi padre, el referente de la familia cercana y extensa y cuyos restos ahora comparten espacio con mi madre y mi abuelo. Nos has dejado solos, papi...

Y tras su muerto he revivido la de mi madre y siento que los echo tanto de menos!

Con mi padre se ha ido Forges, que nos hacía su editorial diario y cuyas viñetas intemporales compartimos y seguiremos compartiendo.

Stephen Hawking, el Grande de la Ciencia, parte de cuyas cenizas navegan por el espacio.

Montserrat Caballé, la voz inmensa, como inmensa era la voz de José María Íñigo, que también se ha ido.

Maria Dolores Pradera se fue llevándose su voz que cantaba esas canciones que encantaron a mis padres.

Padres y madres de amigas se han marchado también. María, la madre de Beatriz, a quien conocía desde que yo era pequeña, la madre de Carmen, el padre de Flavia, la madre de Loli Durán...

Y muertres que nos sobrecogieron, como la de nuestra amiga Emi, tan joven.

Yo he estado meses de baja por estrés y ansiedad tras este terrible año, en el que el trabajo fue asfixiante.

La madre de Juanjo estuvo ingresada y ha entrado en ese declive imparable que traen los años, en la espiral que hunde a la persona y su vida siendo consciente de sus actuales y cada vez mayores limitaciones. Juanjo tiene una presión terrible y no sé cómo ayudarle.

Intento rehacerme. No podré olvidar. Este año no lo olvidaré, pero debo aprovechar la vida. Quiero viajar todo lo que pueda, reunirme con toda la gente que siga siendo amiga, cada vez que sea posible y mirar el futuro, que ya será más corto que mi pasado y no acabar siendo una carga para nadie.

Mi homenaje a todos los que se han ido. No os olvidaré

lunes, 19 de noviembre de 2018

Los Palacios 9/11/2018 Viernes

Hoy teníamos aún Big Bus y podemos usar la Línea Roja durante la mañana. Ésta pasa sobre el Bósforo y va a la orilla asiática. Quiero ver un palacio de esa parte del que habla bien la Lonely Planet y que no conozco, así que cogimos el primer bus para verlo.

El palacio de Beylerveyi no es muy grande pero espectacular. Tiene un jardín que da al Bósforo con un pequeño pabelloncito. La escalera de entrada es preciosa. Nos hacen ponernos unas calzas en los zapatos porque vamos pisando una alfombra que han colocado sobre los suelos, de madera en gran parte. Vamos viendo pequeños salón cotos exquisitamente decorados en la planta baja. La planta siguiente nos deja sin habla. Para empezar hay una escalera interior preciosa, de mármol y madera, con pasamanos de marquetería. Pero lo más impresionante es un salón enorme con grandes ventanales, columnas azules y un estanque central. La decoración, con unas tapicerías preciosas, jarrones maravillosos, alfombras turcas fantásticas y unas lámparas de techo de Baccarat que son absolutas joyas.

El resto del palacio nos pareció absolutamente espectacular. Toda la decoración, lujosísima pero a la vez de un gusto exquisito nos hizo ver que los sultanes otomanos invertían muy bien su caudal. Lujo a raudales pero no estridencias. Grandes salones pero también saloncitos acogedores.

Realmente es un palacio recomendable. Una visita de una hora, pero muy gratificante.

Esperamos al siguiente autobús que llegó justo cuando se puso a llover y ya estábamos a punto de coger un taxi. Volvimos a cruzar el Bósforo hacia Europa y paramos en Dolmabaçek, para visitar el palacio moderno "oficial". Después de ver el otro, el inicio de la visita no me pareció muy interesante, hasta que subimos por la Escalera de Cristal, que te deja sin habla. Nos costaba trabajo movernos para subirla porque la mirábamos anonadadas. No permiten hacer fotografías, pero es para no perdérsela. El siguiente salón grande, sin tener la exquisitez del otro palacio tenía también una decoración muy elegante.

Hay muchísima gente, muy incómodo de visitar a veces. La visita termina en un salón de 2000 metros con una cúpula alucinante. Es el salón de recepción y da directamente a un embarcadero en el Bósforo. Es lo más espectacular de ese palacio. Pero a mi me ha gustado mucho el baño del sultán, tres salas recubiertas de mármol egipcio que parece alabastro.

Continuamos la visita por la parte trasera del palacio para visitar el Harén. En él hay salones de preferencia para la reina madre y las esposas principales y muchos saloncitos, salas de juego para niños, salones de recepción decorados en distintos tonos...

Me doy cuenta de que la alfombra por la que hemos caminado por la zona "oficial" es de color rojo y la que recorre el harén es azul.

Esta parte del palacio, muy bien decorada, es muy agradable, acogedora.

Los jardines, con una gran fuente y esculturas de animales, son grandes, dan al Bósforo y tienen unas puertas de entrada muy lujosas. Además del embarcadero que da al gran salón de recepción, hay al menos otros dos.

Hemos parado a tomar algo en un restaurante del recinto de palacio porque estamos agotadas. Visitar los dos Palacios ha sido cansado de verdad.

Cogimos un taxi para ir a la plaza Taksim, donde se montan todos los mogollones. Es muy grande, un poco desangelada. En un lateral superior  hay un parque agradable que da al Bósforo, pero hace mucho viento allí para pararse.

Recorremos la plaza. La anima un mercadillo, en el que paramos un momento para seguir por Istikal Cades si, que es la famosa calle peatonal. Como todas las calles peatonales, hay mucho comercio y restaurantes, pero más bien de tipo occidental, con hamburguesas, pasta y pizza. Hay algunas galerías, una de ellas con muchos restaurantes que nos pareció graciosa para cenar más tarde.

Vimos algunos edificios chulos, alguno modernista. En la zona del consulado de Suecia hay bonitas fachadas. Visitamos la iglesia de San Antonio y, como no había mucho más que hacer, nos fuimos a visitar la Torre Galata, a la que alcanzamos a visitar para la puesta de sol y tuvimos bonitas vistas de Sultanhatmet, Cuerno de Oro y Bósforo. Fuimos a un simulacro de vuelo en helicoptero en la misma torre. Yo salí algo mareada. A Chus le gustó mucho.

Como queríamos quedarnos a cenar en esa zona, para hacer tiempo fuimos a un café muy mono a tomar unos vinos. Pasamos allí un rato agradable y luego fuimos a la galería de restaurantes que habíamos visto. Pero lo cierto es que la comida no era muy allá, había un jaleo terrible, muchísimo turista y de todo y salimos de allí un poco decepcionadas. Continuamos la calle hacia Tünel y allí vimos un sitio divertido para tomar una copa, aunque había también bastante barullo. Well-done se llama.

Cogimos un taxi para volver al hotel porque ya era tarde