miércoles, 25 de octubre de 2017

SIERRA NORTE DE SEVILLA, HORNACHUELOS Y ARACENA

24 de Octubre 2017.  Sierra Norte de Sevilla, Sierra de Hornachuelos, Sierra de Aracena

Hoy hemos pasado la mañana en coche, recorriendo los montes. Hemos ido desde Cazalla haciendo un bucle por San Nicolás del Puerto, Navas de la Concepción, Constantina y regreso a Cazalla. Desde allí hemos ido por una carretera secundaria al Real de la Jara para ir a Aracena, donde hemos quedado con los jerezanos, Fernando y Cari que van a venir a cenar.

Pasamos por valles y Montes, unos predominando los encinares, otros los olivares y mucha dehesa, pero con perspectiva de montañas infinitas. Es alucinante en estos días de viaje la cantidad de territorio de bosque y dehesa totalmente despoblado que hemos recorrido. Y la mirada lejana observa más extensiones similares, con algún que otro cortijo absolutamente solitario en un mar de árboles.

El calor sigue siendo agobiante, la sequedad de los arbustos, de las hojas de los árboles, los pantanos casi vacíos y los cauces secos, únicamente llenos de piedra, que dejan ver la marca por donde debía pasar un río caudaloso, o llenarse un pantano habitualmente extenso, producen más sensación de calor y de agobio. Los cuerpos están abrasados de un verano tan largo. Necesitamos el respiro de un frescor y una humedad que no llegan.

Por carreteras secundarias llegamos a Aracena, un pueblo al que vamos muchas veces. Quizá el que más visitemos en Andalucía, a pesar de la distancia desde casa. Llegamos a una hora en la que pudimos acercarnos a Sirlache, el motivo por el que venimos tanto a este pueblo. Es un bar especializado en setas: las exportan, o las exportaban a Italia y las envasan en distintas preparaciones, también deshidratadas y frescas y en temporada.

El dueño nos conoce de tantas veces como venimos. Es un experto y un enamorado del misterioso mundo de las setas. Siempre nos ofrece una forma distinta de prepararlas. Los mejores Boletus se comen aquí. En ninguna otra parte los hacen tan bien. Pero también tiene habitualmente Gurumelos (Amanita Ponderosa), una seta exquisita que sólo se da en esta sierra. También tiene muchos otros tipos de setas, que vamos degustando cuando venimos. Esta vez está preparando Chantarella. En esta sierra se les dan denominaciones curiosas a las setas. Al Boletus Edulis le llaman Tentullo y, a la Amanita Cesárea, Tana. Gurumelo, como ya he dicho, es la Amanita Ponderosa.

Le pregunto cómo las tiene, con tanta sequía. Y me dice que las está trayendo del norte de Portugal porque ni este año ha llovido, ni el pasado apenas lo hizo. Este año ya se ha perdido la otoñada. Nos dice, sin cambiar la expresión, que como pasen 5 años sin llover, desaparecerán. Le miramos compungidos. Lleva poco tiempo con la empresa envasadora, unos pocos años. Cuando la abrió le deseamos suerte porque nos pareció arriesgado. Como siga así la cosa, puede irse todo a la porra.

Hemos tomado un guiso de carne y setas, Boletus y Chantarella. Y un tomate picado.

Hemos ido al hotel Los Castaños, en el centro. Nos hemos tumbado un poco. Yo estoy triturada de  tanta carretera y tanto calor. Juanjo ha ido a cortarse el pelo y le han informado que los Yuyu de La Cámara de los Balones hacen hoy el programa de radio desde el teatro, que está junto al hotel, así que hemos ido para allá mientras llegan de Sevilla los jerezanos.

Nos hemos reído un montón, Están como una jaca.

Han llegado Fernando y Cari y hemos vuelto a Sirlache a cenar, setas y jamón. El jamón estaba de muerte. Estos fines de semana son de Feria del Jamón, y debe venir mucha gente de los alrededores.

Hemos cenado y luego dado una vuelta, para hacer un poco de tiempo, porque esta gente vuelve a Sevilla en coche.

martes, 24 de octubre de 2017

SIERRA NORTE DE SEVILLA

23 de Octubre de 2017. Sierra Norte de Sevilla

Nos hemos levantado con ánimo de ir a tomar churros. En Pozoblanco olimos a churrería y estamos con ganitas. Pero pena....el mercado y la churrería están cerrados. Una señora que barría la calle nos ha preguntado qué buscábamos y nos ha indicado todos los bares del pueblo que podrían estar abiertos en lunes.

Hay uno cerca. Nos han dado una botellita de agua mineral con el desayuno, que nos ha servido para hidratarnos en la subida al castillo. Está bien recogida la piedra y la pendiente es tendida, pero está muy alto (pff)

El castillo está datado como de origen árabe, pero pudo ser anterior. Y fue adscrito a la Orden de Calatrava, haciendo reformas. Luego se abandonó, se reutilizó, etc.

La atalaya es espectacular. Debatimos sobre un posible asedio. No entraría ni dios, pero no bajaría ni el tato. Yo abogo por aljibe y huerto urbano. Juanjo se cachondea. Pero aljibe sí que había y almacenes también. Así que resistencia posible, sí, aunque no hay constancia de que fuera asediado. Pero me pregunto por los vegetales...si no, podría haber escorbuto. Sigo con la idea del huerto urbano.

Bajamos despacio, recogimos el equipaje y nos fuimos con viento fresco hacia Alanis. Hay 68 km. Juanjo ha decidido no irse a pelar a Peñarroya, porque quiere ducharse a continuación, así que lo dejará para mejor ocasión.


Fuimos a Fuente Obejuna. A ver, la grafía con V, Ovejuna, es de Lope de Vega. Obejuna es el nombre del pueblo y deriva de Abejas, no Ovejas.

Aparte de la obra de Lope, los hechos reales acaecieron en 1476 y es una historia con base verídica. Se está representando bianualmente, por las gentes del pueblo. La representación dura 5 días, con más de mil asientos diarios, en la plaza, que se llenan.

Hemos recorrido el pueblo, del que no esperábamos gran cosa, bastante impresionados. Es un pueblo potente, con casas señoriales, una de ellas con balcón de piedra y gárgolas en forma de cabeza de león, en piedra también. Muy divertido es que vemos repetido el apellido "Pulgarín", en comercios, despachos de abogados...curioso!

Hay rejería muy trabajada y casas modernistas, cuyo colofón es el palacete en el que se encuentra la oficina de turismo. Construido por un ricachón para su esposa, una casa de enamorado. Pero ella murió y el palacete quedó sin acabar. Aún así, es impresionante. Hemos entrado al hall y tres salas. Una de ellas está preparada para reuniones, como salón de actos. En la parte frontal hay una ventana triple con una luz espectacular. Las salas están pintadas con frescos de pájaros y vegetales. La escalera es digna de verse y supongo que las plantas superiores serán igual de impresionantes. Por fuera en más bonito, con las clásicas ventanas redondas modernistas.

Estuvimos contemplándolo un rato y luego seguimos viendo casas modernistas en reparación, pero en bastante buen estado. Dejamos Fuente Obejuna bastante sorprendidos, la verdad


Cogimos la carretera autonómica que parece de las buenas en el mapa. Nada más entrar pone "Carretera en mal estado" Nos ha parecido raro, pero pensamos que sería un tramo. Qué va....está hecha un asco todo el rato. No pasa ningún coche. Deben ir dando un rodeo para no pillarla. Hemos tardado muchísimo pero nos da igual, porque vamos entre encinares, puro monte y vemos ciervas por el camino.

La verdad es que resulta un alivio llegar, ya cerca de Alausí a asfalto normal. La carretera de batidora te deja el cuerpo molido y hace calor, maldita sea...

El monte está achicharrado por la sequía. Los ríos son cauces secos  -me pregunto dónde beberán los venados- y los matorrales, la jara  y el tomillo están secos. Apenas huele a monte. Es una pena.

Hemos visto rapaces, buitres, pájaros de pecho rojo (petirrojos?), pero ya no vemos oropendolas. Me pregunto si el retraso por el clima en su emigración a África afectará a la nidación y reproducción. Los enormes nidos en forma de cestos deben llevar tiempo, y los pájaros siguen aquí, de vacaciones....tengo que averiguar ese tema.

Pasamos por Alausí, que tiene un castillo grande y nos dirigimos a Cazalla de la Sierra. Aparcamos en las afueras. Juanjo iba buscando un restaurante, Casa Aguatina. No me habia dicho nada, pero iba allí derecho. Es uno de la lista Bib Gourmand. Un sitio pequeño, con delicatessen. Comimos muy rico, un rissotto con setas y jamón de pato y unas tapas, de pastel de verduras y ensalada de brotes riquísima.

Buscamos un sitio para dormir y finalmente, acabamos en una casa rural muy cerca del pueblo, El Berrocal. Muy sencilla, pero muy tranquila y con habitaciones muy frescas, con una entrada con mesitas en un porche y un buen sitio para dejar la furgoneta.

Nos tumbamos un rato. Hace mucho calor hoy también. Todo el mundo está harto de este "verano" sin fin...

Hemos dado una vuelta por Cazalla, que es un sitio muy agradable, con bonitas plazas, rincones, casas...calles frescas. Luego hemos decidido ir a Constantina. Lo íbamos a hacer mañana, pero tenemos tiempo hoy, así que de esta forma dejamos otra cosa hecha.

La carretera a Constantina son 19 km de bosque frondoso. Incluso vimos un curso de agua. Pero no dejo de recordar que en la plaza de Cazalla hay cuatro palmeras muertas por el picudo aunque vemos artefactos que indican que han intentado recuperarlas, y cuatro agriaces con flores quemadas por el calor. Algo muy raro, pero que he visto antes en Alcalá y en Galicia. Los árboles  no están otoñando. Están directamente quemados por el calor. Este fenómeno se repite en todas partes, solo se salvan las umbrías, donde el follaje sigue el curso normal. Es tremendo lo que está pasando.

En Constantina tienen la ciudad levantada. Pensábamos que sería un pueblo normal, pero es una ciudad grande, con castillo, casas modernistas, casas "regionalistas"...y muy extensa, con mucho tráfico. Intentamos llegar al castillo, sin conseguirlo y dimos un paseo por el centro.

Volvimos, ya de noche, a Cazalla. En Casa Agustina volvimos a probar cosas ricas, atún marinado con wakame, sardina marinada, carpaccio de Magret de pato con virutas de foie y dados de mero con alli-olli.

Hemos ido a dormir. Hay un silencio tremendo, y una luna árabe alucinante, para rematar el día.



domingo, 22 de octubre de 2017

EL VALLE DE LOS PEDROCHES

22 de Octubre de 2017. El Valle de los Pedroches

Nos hemos dirigido derechitos a Pozoblanco. No hay muchos km. De repente, han desaparecido las Dehesas y nos hemos encontrado en un paisaje seco, sin árboles, hierba amarilla por la sequía.

Dimos una vuelta por Pozoblenco. Me dice Juanjo que las otras poblaciones del valle le tienen cierta inquina a ésta. Se comprende, porque no es un pueblo, es una ciudad con grandes casas señoriales, grande y con mucho comercio. Viene a ser la capital del valle. De ahí la manía de las demás.

Hemos paseado y recorrido casi toda la ciudad. Es domingo y está todo en silencio. Una ciudad dormida. Tan dormida que, al marcharnos, Juanjo ha puesto un CD de Serrat y le he pedido que lo silenciara hasta salir del casco urbano, porque íbamos con las ventanillas abiertas y podríamos molestar, en plan macarra.

Aún no le he puesto etiqueta al viaje. El primer día pensé en algo referido a Os Lusiadas, pero a Juanjo le parece pretencioso y, la verdad, no vamos a recorrer la ruta de ningún conquistador. Desechó la idea. Vamos por Sierra Morena...Curro Jiménez? Pero luego iremos a Portugal, siguiendo las indicaciones de Saramago. De Curro Jiménez a Saramago? Tengo que pensarlo. Son dos personajes TAN diferentes....

Seguimos nuestra ruta hacia los pueblos del valle, buscando caminos secundarios, que no siempre encontramos.
Continuamos hacia Alcaracejos, que pasamos de largo. Volvemos a ver encinares. Troncos retorcidos, que invitan a treparlos y tomar asiento. Árboles añosos, sabios, serenos. Estaban mucho antes de que yo naciera y ahí seguirán cuando ya no esté, si es que algún vándalo no acaba con ellos.

Veo unos olivos que me hacen pensar que ayer cometí un error. Los olivos de dos copas no tienen forma de corazón, sino de árbol bronquial. Son dos pulmones. Así que los olivos nos ofrecen alimento y, casi más importante, nos permiten respirar. El árbol de la vida. La ramita de olivo de la Paloma de Paz.

En estos tiempos de patrioterismo absurdo, pienso que la patria puede ser un olivo, un palmera, algún ser vivo que te haga sentir en casa. Y lo demás son chorradas.

Pasamos por Espiel, por la carretera nacional, porque nos hemos saltado un desvío mal señalizado. Nos vamos hacia Villaharta, porque a Juanjo le ha gustado el nombre. Bueno, pues hete aquí que, además de tener un nombre divertido tiene un enclave maravilloso, con vistas a la sierra y sus bosques. Hay una casas monisimas y unas buganvillas con unas ramas muy grandes, voluminosas y frondosas.

Hay unas fuentes agrias, además, y decidimos echar un trago. No llevamos botella. Juanjo no se creía que allí brotara nada, a pesar de que he buscado un página de la Junta, Aparcamos la furgo, que tampoco tiene nombre aún, y bajamos a la zona del manantial. Éste está dentro de un kiosko de época romántica pero lleno de herrumbre. En cambio, el interior, de baldosas anranjadas y con un reborde de flores, está cuidado y limpio. El agua brota del suelo. Han construido una fosa de losetas que está cubierta con un tapa de madera. El agua se extrae con un cazo. Una pareja estaba llenando una botella y nos han dado un vaso de agua. Es algo gaseosa pero quizá tenga menos sabor que la fuente de Pitres, en la Alpujarra.

Continuamos según las indicaciones que la mujer nos ha dado para llegar al cruce de Villaviciosa sin salir a la carretera nacional. El asalto está viejo y en un tramo ni siquiera existe. Menos mal que nos han avisado. En otro caso, nos hubiéramos dado la vuelta.

Nos dirigimos a Villaviciosa de Córdoba. Pasamos por el embalse de Pueblo Nuevo, escasísimo de agua, como todos los que hemos visto este triste y seco año, en Aragón, Galicia con esos terribles incendios y la vegetación ya antes quemada por la sequía, arrasada por el fuego.

En fin, seguimos resignados. En Villaviciosa estuvimos hace años, en una montería, por primera y ultima vez, supongo. Vimos lo que era aquello, el ritual, etc y ya creo que tuvimos suficiente. Aquella vez Juanjo se fue con las traíllas de perros, siguiéndolos a carrera por los montes. Yo me quedé en uno de los puestos, con Antonio Cabrera y otro tío. No cazaron nada, afortunadamente.

Esta vez hemos vuelto para ver de nuevo los bosques. Estamos en pleno monte, hace calor, no se ve ni un venado. Deben estar todos a la sombra, como los caballos que vemos y las piaras de cerdos negros que hemos visto estos días. Hace calor. Un calor anormal, algo siniestro.

En Villaviciosa, que no es un pueblo interesante, buscamos un sitio para comer. Finalmente lo hicimos en el hostal donde nos quedamos a dormir la otra vez, el Sierra Morena. Hemos pedido medias raciones y nos han traído unos platos enormes. Así que me envaino el comentario de ayer sobre la parquedad en el yantar.

Hemos tomado lechón en cuchifrito y venado en orza. Y un gran plato de tomate picado. Y helados. Muy barato.

Consultamos el mapa y salimos del bosque, entrando de nuevo en dehesas. Yo tengo una pájara monumental tras la comida. Y mucho calor.

Vamos por Villanueva del Rey hacia Belmez, el del castillo, no el de las caras. En Villanueva hay un hostal grande, que hemos visto que tiene buen precio, y a Juanjo le ha gustado. Pero seguimos a Belmez para decidir. Está todo cerca, no hay problema.

En Belmez el castillo sobre un pico muy elevado sobre el llano destaca en todo el paisaje de los alrededores. Entramos en el pueblo, que parece agradable y vemos Hostal Javi. Consulto la Info y parece que puede estar bien y no caro. Estamos en la calle del Ayuntamiento y nos da buena impresión. Pero en La Hoya había otro alojamiento, un cortijo. Hemos ido a ver qué tal, pero nos ha parecido demasiado alejado de cualquier núcleo para dar un paseo y tomar algo y, además, tenían puesta la banderita, que ya nos da repelús.

Pasamos por Peñarroya porque Juanjo ha decidido cortarse allí la barba. De ese pueblo era un compañero suyo de trabajo que murió trágicamente. Es un pueblo minero. Antes se llamaba Peñarroya del Terrible, por un perro llamado Terrible que descubrió carbón excavando. Es un pueblo minero. Peñarroya viene de Peña Roja, por haberse puesto de ese color tras una matanza, según las leyendas.

Vimos una barbería con su simbolito y mañana volveremos. Retrocedimos hacia Belmez y nos fuimos al hostal Javi a descansar un rato. Sigo con algo de pájara y Juanjo quiere leer el periódico dominical.

Salimos a dar un paseo al atardecer. Hay una luz preciosa. Hago fotos de la torre de ladrillo de la iglesia iluminada por la luz de la tarde. Subimos al mirador del castillo, un paseo que lo bordea, con vistas al valle, cubierto de una luz dorada. Mañana subiremos al castillo por una escalera con aspecto agradable, un entorno cuidado.

Volvimos un rato al hostal y luego salimos a tomar algo, porque hay partido. Vimos la primera parte tomando un picoteo, más abundante de lo que pretendíamos, y yo volví al hostal en el intermedio, para escribir un rato

sábado, 21 de octubre de 2017

Entre olivares y encinares

21 de Octubre de 2017. Entre olivares y encinares


Segunda etapa: Hemos dormido bien. Muy recomendable el hostal de la plaza. Muy limpio y cómodo.

Tras desayunar, hemos emprendido camino hacia Cardéña, eligiendo carreteras secundarias, entre olivos. Está nublado. La luz de la mañana, junto con la tibia luz solar, resalta el color rojo de la tierra bien arada entre los olivos cargados de aceitunas, verdes y negras.

Vamos por una carretera estrecha y sinuosa, despacio, contemplando los olivares. Voy mirando absorta en los troncos de los olivos. Troncos adolescentes, troncos senectos, troncos que salen de uno solo y se dividen, acompañándose permanentemente, formando con sus copas corazones de hojas. Troncos que nacen separados y se unen entrelazándose para siempre, formando un abrazo en espiral.

Troncos que se agrupan en tríos, con un hermano mayor vigilante. Troncos hendidos, troncos abuelos, que cuentan historias y nos miran comprensivos. Troncos sabios, troncos expectantes, troncos aprendiendo de sus parientes....

Cada tronco es una vivencia, una historia, un momento de contemplación que debería ser más largo. Recuerdo dibujos, grabados, acuarelas de troncos de olivo, que te dejan pensativa y te hacen meditar sobre la vida.

El árbol más sabio, el árbol más histórico, del que comían los sabios griegos: aceitunas, pan,  queso y vino eran los alimentos de los filósofos. Productos de la tierra, de los animales que en ella habitan. Productos de tierra seca, de tierra asolanada. Alimentación primaria.

Hemos recorrido caminos diversos entre olivos, sin ganas de que se acabaran. Hemos llegado a dehesas, donde ganado ovino, bovino y porcino se alimentan de la hierba, de las bellotas de los encinares. Encinares "adehesados" por la mano de hombres antiguos, que utilizaron la madera, cultivaron el campo y alimentaron al ganado. Todo tiene aspecto antiguo, vital, verídico. Aquí no hay modernidad. Así se ha vivido siempre. Y aquí encuentras la verdad de la tierra, de la supervivencia.

Recorrimos los caminos con calma, observando el entorno, los cambios de paisaje, el horizonte de las sierras pobladas de árboles. Zonas reforestadas con pinos, que intentan recuperar con las especies autóctonas.

Llegamos a Cardeña y, antes de entrar en la ciudad, pasamos por el centro de interpretación de la sierra de Cardeña y Montoro. Hay unas piezas de barro con las huellas de los animales que por aquí se encuentran: lince, nutria, meloncillo, oveja, lobo....

Llegamos a Cardeña, donde había una Feria del Lechón. Tomamos lechón frito, parecido al cuchifrito salmantino, jamón y carrilleras y nos marchamos hacia el norte, hacia Ciudad Real, pasando por miradores, recorriendo pistas forestales, viendo una cierva y muchos avisos de paso de lince.

Por carreteras secundarias llegamos a Villanueva de Córdoba. Nos quedamos a dormir aquí. Tenemos ganas de caminar un poco, a la luz de un atardecer que sigue siendo cálido. El núcleo urbano es de una grandeza sobria, con una homogeneidad en sus elegantes casas de color blanco, con los marcos en gris y la forja en sus balcones. Una ciudad señorial. Tranquila y acogedora. Vemos los encinares a nuestros pies. Una masa forestal que parece más frondosa de lo que se aprecia desde el nivel del bosque. La elevación produce sensación de verdor, al ver desde arriba las copas de los árboles. Un entorno majestuoso, una sobriedad cordobesa en la actitud de la gente. Generosidad en la bebida y parquedad en la comida.

Ni una tapa, ni siquiera una aceituna, pero copas largas, abundantes y una comida cuidada. Y un jamón exquisito, por cierto.

viernes, 20 de octubre de 2017

Cormoranes y gamos

Lusitania y más

20 de Octubre de 2017. Cormoranes y gamos

Primer dia de viaje sin rumbo claro. Juanjo compró este verano una furgoneta y me apetece mucho ir en plan furgonetero a cualquier parte y cambiar un poco nuestros usos habituales. De todas formas, algo de avión y barco haremos, como veréis más tarde.

Juanjo se ha pasado un buen rato colocando en la furgoneta las bolsas, nevera, cajas de ropa de dormir, colchoneta, sillas, mesa...con pulpos y redes para que no se mueva nada. Parece que no quedaba satisfecho y deshacía una y otra vez los amarres para empezar de nuevo.

Finalmente hemos salido sobre las 11. No hay prisa. Un viaje sin agobios, parando donde tengamos ganas, haciendo lo que nos apetezca, buscando un sitio para dormir y, si no, en la furgo...veremos qué tal sale, pero la experiencia de Nueva Zelanda, durmiendo en el coche en camping o en cualquier parte, me pareció grandiosa.

Pasamos sobre el Guadalquivir y nos sorprendió muchísimo ver cormoranes. A lo mejor, a tí te parece normal, pero en nuestra costa se ven desde hace pocos años y, verlos en un río, me parece rarísimo.

Hemos llegado a Andújar. Tras los dos días de lluvia intensa en este prolongadísimo "verano", el cielo está limpio y el mar, de un intenso azul, pero apaciguado. Juanjo tiene idea de ir al santuario de la Virgen de la Cabeza, por su ubicación en la sierra de Andújar, pero decidimos buscar sitio para dormir en Marmolejo, bastante cerca. Dudábamos entre el Balneario y un hotel en la plaza y nos decidimos por el último. Nos gustó el aspecto y la ubicación.

No hay nadie en recepción. Pero un letrero indica los teléfonos para llamar a Conchita, que vino a los pocos minutos.

Fuimos a comer al restaurante anexo. Un menú barato y rico. Tomamos salmorejo y ciervo estofado. Y un tinto rico.

Subimos a la habitación a hacer pis y echar un vistazo. Nos pareció bonita y limpia. Da a la plaza, sobre una fuente y muchas mesas.

Nos hemos ido al santuario inmediatamente. Ya anochece pronto. Volvimos a Andújar y cogimos la carretera al santuario, entre bosques y casonas. Vimos muchos letreros en el camino que indicaban precaución por el paso de linces ibéricos. Al cruzar el río Jandula hemos visto un ciervo en el río. Un macho. Pero estaba un coche esperando para pasar el puente y no hemos parado. Lo hemos hecho después, pero el ciervo se ha escapado.

En  Viña Peñallana ( decidlo deprisa, suena divertido) entramos en el centro de visitantes, donde hay explicaciones sobre el lince ibérico, lobo y describe la fauna de la zona: oropéndola, nutria, meloncillo, lirón careto, garduña, Águilas, cigüeña negra, buitres... la monda

La recepcionista nos dio explicaciones e indicaciones. Seguimos hacia el santuario, que es el punto más elevado, por una carretera sinuosa, parando en el mirador de el peregrino, para ver una masa forestal impresionante, y las montañas encadenadas que componen Sierra Morena.

Se suceden los letreros de RECUERDE, con una cara de lince. Les hemos hecho fotos.

Hemos llegado al santuario, que parece la aldea de El Rocio, con casas de cofradías, hospederías, etc. Él santuario no tiene mayor interés, pero el enclave es inmejorable.

Dimos la vuelta buscando un camino que nos había indicado la recepcionista del centro de visitantes. Es la carretera que va hacia el embalse del Jandula. Como nos han dicho, hemos visto montones de ciervos, ciervas y ciervitos y...Sorpresa! Gamos! No había visto un gamo desde el que vimos en Doñana, que me pareció magia pura. Éstos no eran tan grandes, pero gamos, gamos, sí señor!,

Hemos retratado a los ciervos de todas las posturas posibles y les hemos escuchado berrear. Nunca había escuchado la berrea. Es muy especial ese bramido.

Se nos ha hecho de noche volviendo a Marmolejo. Hemos dado una vuelta. Las iglesias están hechas de piedra rojiza. Es un pueblo limpio, de casas señoriales, balconcillos de reja, todo bien pintado y mantenido.

Hemos cenado en la plaza, bajo nuestra habitación. Unas tapas muy grandes, muy ricas, acompañadas de vino.

Sigue haciendo una temperatura muy agradable. No es bueno, pero....





viernes, 10 de marzo de 2017

Los cormoranes y las flores

Ha amanecido hoy un día de película.

Me he levantado muy temprano porque antes de las 8, Julio estaba en la puerta, para sulfatar la palmera.

Tengo que ir a La Rábita a poner una inyección a la tía de Juanjo y quizá hacer unas gestiones en banco.

Está el mar precioso y hace calorcito. En casa de Eugenia estaba su marido von vértigo. Menos mal que su hijo Fede ha coincidido que está de vacaciones, porque Manolo no puede caminar solo para ir al médico.

Juanjo me ha llamado porque no hace falta que vaya al banco, así que hice compra y volví despacio para pasar por la playa.

En El Lance vi cornoranes en las rocas. Pensé que ya se habían ido. Pero había uno y otro llegaba volando. Aparqué el coche y bajé a la playa. No quería asustarles. Fui por un sendero junto al acantilado y luego, despacio, fui acercándome al borde del mar, para hacerles fotos más cerca. Está el agua transparente y tranquila, para kayak. Se lo ha vuelto a perder Juanjo.

El cormorán que acaba de llegar ha hecho "El Cristo" con las alas extendidas y he aprovechado para tirarle muchas fotos.

Estoy triste por todo lo que ha pasado. He comprado una orquídea en Lidl para animarme y, por el camino, he visto muchos árboles de mimosa, así que he pensado hacer un jarrón.

Total, que he descargado la compra y he pensado que, nada mejor para aninarme, que hacer unos jarrones de flores, reponer los que tengo y poner nuevos.

La rosa amarilla del último día está lacia, pero la he dejado porque huele fenomenal aún. He repuesto las palmicas, una de las calas, he cambiado una rosa pocha por ramas de buganvilla y he salido a cortar unas ramas de una mimosa que está un poco más arriba, por la carretera, junto al parquecillo.

He colocado todo y se lo he dedicado a Marisol, que ya pasea, me ha dicho Juanma. Olé, mi campeona.

He mandado unos mensajes a Corpus y Clara. Las voy a echar mucho de menos.

8 de Marzo. Día de la Mujer. Día de Marisol

Este 8 de Marzo ha sido muy intenso, difícil de olvidar.

Hoy han operado a Marisol. Tenía un meningioma muy grande en occipital.
El día ha empezado regular. Yo me sentía aún decaída. El día anterior no pude ir a trabajar porque me encontraba bastante mal.

Yo creo que somatizo todo lo que pasa.

El viernes le hicieron un TAC a Marisol en Alcalá y la llevaron rápido al Hospital de la Princesa en ambulancia y con medicación. Me mandó un mensaje Juanma y yo a Luis Ley, el jefe del Ramón y Cajal, con quien sigo en contacto. Me dijo que era un meningioma bien localizado. Lucía, nuestra antigua vecina, es neuróloga de Alcalá y pude ver la foto del meningioma. Muy grande, pero con buen aspecto.

Hablé con Roberto, que sigue de neurocirujano en el Ruber y me aseguró que sigue en contacto con los de La Princesa. Varios estuvieron en Puerta de Hierro y yo les conozco. Roberto me dijo que les llamaría.

Fui a Linares el viernes a recoger a Juanjo, porque teníamos reserva para comer en La Taberna de Miguel, donde un cocinero jovencito está adquiriendo fama. Comimos rico. Platos imaginativos. Nos quedamos en un hotel, un palacete de Guarromán y por la noche pasamos por Canela en Rama, en Linares, a tomar unas tapas.

El domingo ya me encontraba regular, el lunes fatal, y el martes mandé un mensaje a Antonio porque no tenía fuerzas para conducir.

El miércoles 8 estaba más repuesta, después de haber dormido, pero tuve una discusión con mi hermano Paco (tenemos las relaciones familiares un poco tensas) y desde los grupos del hospital empezamos a enterarnos de que a gente de la planta les habían dado interinidades en Granada. Ana Belén y Silvia ya se fueron, pero ahora se van Corpus, Clara y Aurora.

Tenía un disgusto que pa qué. No me lo esperaba. No tan pronto. Las voy a echar muchísimo de menos. Corpus y Clara son especiales, como amigas. Aurora es un personaje, pero echaremos de menos sus cosas.

Estaba nerviosa por la cirugía de Marisol y disgustada por lo de las compañeras.

Hasta las 4 no supe que Marisol había salido de quirófano bien. Luego, a las 7, envió Juanma una foto de los dos. Ella despierta y sonriente. Qué alegría...se lo conté a todo el mundo. Es una campeona!!!

Dejé a Juanjo en el bus y fui a Motril a buscar a Lola. Tomamos una copa en Los Moriscos a la salud de Marisol.

Tengo que decirle que no vuelva a darnos estos sustos, POR FAVOR!!!