sábado, 17 de enero de 2015

DIA 83 BUSCANDO A MAGALLANES

DIA 83

9/ENERO/2015 BUSCANDO A MAGALLANES

Aviso a navegantes: todo lo escrito en cursiva a partir de ahora y hasta fin de Filipinas, está en Español en el original.



Hemos llegado a Cebu a las cinco de la mañana. Lo sabemos porque se ha parado el barco, no porque se hayan encendido las luces, que no se han apagado en toda la noche. Por seguridad? Ni idea, pero nunca me he alegrado más de llevar antifaces.

Vamos por tandas a los baños. Se me ha olvidado contar lo de los baños en Filipinas. Como hace tanto tiempo que no viajaba por Asia, se me había olvidado lo del cubito. En Asia tienes que viajar sí o sí con un rollito de papel higiénico a mano, porque hay pocos sitios que lo tengan. Aquí, como en Centroamérica, el papel se tira a una papelera y piden que no se tire al retrete. En cambio, en los paises como Australia y Nueva Zelanda, piden que, por favor, se tire al retrete y no en otro sitio. A lo largo del viaje,menos pasado por distintas fases, así que hay algunos momentos en que te quedas con el papel en la mano sin saber qué hacer. En Asia, especialmente en el Sudeste asiático,  hay una particularidad en los retretes, que consiste en un cubo de plástico con un cacito. Supuestamente, el cacito se llena de agua, te lavas el culo con el agua y tiras esa agua al retrete, lo que hace de cisterna a veces. En el caso del barco, el lavabo no tenía tubería, sino que el agua caía desde el agujero al cubo, ya que tampoco había cisterna. Yo puse el cacito en el lavabo para usarlo para echar agua al retrete. lavándome las manos sobre él.  El asunto del papel lo resuelven poniendo papeleras, pero yo creo que la mayor parte de la gente usa el cacito.

Juanjo leyó anoche la Biblia, a la que Amy hace reverencias, para buscar un hotel donde quedarnos en la ciudad al menos una noche. Ha encontrado uno en la parte alta, donde recomienda la Biblia que te quedes. Salimos todos del barco, preguntándonos mutuamente "¿Qué vais a hacer vosotros?". Amy y John van a coger otro barco ahora para ir a Boho, Darren y su mujer se van hacia el sur, una pechá de horas de bus, por lo que me dice Darren, haciéndome un gesto de disponerse a dormirse el viaje. Nos preguntan a nosotros y decimos que ni idea, que a Darren le parece una idea estupenda.

Cogimos un taxi para un hotel en el que no sabemos si va a haber sitio y donde pensamos que ni de coña nos van a dar habitación a estas horas pero,mira tú por dónde, nos han dado habitación, nos la han dado de megalujo a precio de standard y cuádruple a precio de doble. Hay que reseñar que el hotel es viejito y la habitación de megalujo, bastante básica. Lo peor ha sido el taxista. Por un trayecto de 75 pesos quería cobrar 750. Menudo hocico!. Ya me parecía que Juanjo tardaba en pagarle, y es que estaba discutiendo con el tipo. Quería cobrar bastante más de lo que nos ha costado el barco que, la verdad, ha sido muy barato, 650 pesos, o sea, 11 euros, en la clase más mejor de la muerte por barba.

Hemos subido a la habitación a darnos una ducha y tumbarnos un rato en cama de verdad. A una hora prudente bajamos a desayunar, porque el hotel lo incluye, y nos dan un huevo frito en el que podíamos elegir si iba con salchicha o corned beef. Yo elegí salchichas, que estaban dulces.

En el hotel hay mucho colegial que va a clase en una sala pegada a la cafetería, dentro del mismo hotel. A Juanjo le da por decir que debe ser un hotel de los Adventistas, porque hay un templo al lado, pero yo he visto unos carteles sobre cursos de prevención del cáncer de mama, y supongo que es lo que hay.

Cogimos un taxi para el centro de la ciudad. El tráfico es infernal, pero es que el centro está cortado por las fiestas. Visitamos la Catedral, que está adornada con banderas del Santo Niño, así, en español. Dentro de la catedral hay una imagen del Santo Niño y fuera una capilla portátil adornada de flores, donde está otra imagen del Niño.

Cerca está la Basílica del Santo Niño.  Entramos primero en un patio muy grande en el que han instalado bajo techo un altar adornadísimo de flores. El patio está cubierto de banderitas rojas y amarillas. Gente vestida de rojo y amarillo vende puñados de velas. Hay grandes letreros que dicen Viva Pit Señor.  Veo un cartel enorme donde pone las celebraciones diarias, básicamente misas y novenas. En cada misa, que empiezan a las 4 de la mañana y se prolongan a lo largo de todo el día, se anuncia quienes la celebran, que son un chorro de curas. También se anuncian los floristas de cada día, que son la tira. Más les vale, porque la cantidad de flores que adornan el templo es algo increíble. Pero la gente también lleva flores que pone a los santos. Para ello, hay montones de vendedores en las cercanías de la Basílica, aunque hay una zona acotada a la que no pueden acercarse. Hay mucha gente que lleva pequeñas - o no tan pequeñas- figuritas del Niño, vestido con trajes de lujo asiático en rojo y amarillo. En la Parte Histórica contaré la historia de la imagen.

Al estar las calles cortadas al tráfico se camina muy bien, pero hay muchísima gente moviéndose para todas partes. Muchos van al patio, a la misa. El patio es inmenso, como ya he dicho, pero finalmente hay mucha gente que escucha la misa desde la calle porque no caben. Hay una fila muy larga de gente que va a besarle los pies o algo al Niño. Hay bastantes personas tomando la TA a la gente, supongo que estudiantes haciendo su agosto de prácticas.

El festival que se celebra en estas fechas, que empezó ayer jueves, y que ocupará toda la semana próxima hasta el domingo 18, se llama Sinulong. La palabra deriva del cebuano Sulog, que significa el movimiento de la corriente de agua, y debe realizarse durante la procesión del domingo por la tarde. Para representarlo,la danza Sinulog se realiza dando dos pasos adelante y uno atrás, imitando el movimiento del río Pahina. Este festival tiene su origen en el periodo precolonial, en el que se realizaba por los dioses locales. En 1980 se recuperó la idea del desfile procesional con la gente disfrazada, y se incorporó a las fiestas del Santo Niño. Los disfraces son como los de carnaval, con máscaras, vestidos largos o cortos muy adornados, con plumas, pedrería, transparentes, con tules, etc. Muy del tipo de los brasileños. Actualmente es una atracción turística y se hace una competición de danza, Supongo que debe ser una imitación de las Escuelas de Samba de Brasil.

Lástima que no vamos a estar, aunque creo que a Juanjo se la reflanflinfla perdérselo, pero a mi me habría gustado verlo. Me  parecen interesantes las tradiciones locales, siempre y cuando no sean violentas.

En la Misa están cantando una canción muy marchosa. Me apuesto algo a que la gente la baila, pero nos ha pillado rodeando el templo y no hemos podido comprobarlo.

En Cebu hay oficina del departamento de Turismo. Hemos ido a ver si sacábamos algo en claro, pero ni en los sitios oficiales te saben decir nada. He preguntado dónde está la estatua de Legazpi, que no tenemos localizada, y han tenido que consultarse varias personas. Finalmente nos dicen que está a lo largo de la calle, que se llama Legazpi. Es mentira. Está justo en la acera de enfrente, al lado del Fuerte. Para saber eso, han venido varias personas a atendernos. Una chica nos dice que es de Manila y no sabe, y nos manda a la que sabe, que no cree que exista esa estatua que tiene justo enfrente.

Nos han dado dos buenos mapas, eso si. Preguntamos la forma de ir a Mactan y nos indican desde aquí dos líneas de Jeepney, pero podemos tardar varias horas. Preguntamos si conocen alojamientos en Mactan y la chica se ofrece a darnos una lista de establecimientos certificados, pero finalmente nos dice que los miremos en el mapa.

Ahora creo que toca explicar, antes de seguir, para qué hemos venido a Cebu. Así que empieza la:

Parte Histórica.

Habíamos dejado a Magallanes perdido en el Pacífico, tras salir de las costas de Chile. Nosotros seguimos hacia el Norte por la costa, desde el Estrecho de Magallanes, y las naves se fueron, mal pertrechadas, a intentar alcanzar las Molucas.

Tres meses pasaron intentando cruzar el Pacífico, comiendo ratas que se vendían a precio de oro, los cueros que recubrían el palo mayor, la galleta que les quedaba, llena de gusanos, y empapada en orina de rata; bebían agua podrida...La mayor parte de los marinos enfermó de escorbuto y alucinaban. Juan el Gigante, el indio Patagón, murió.

El 6 de Marzo de 1551 divisan, por fin, un atolón, la Isla de los Ladrones, a la que ponen ese nombre porque  los indígenas les robaron una chalupa, que luego recuperaron. Pertenece a las Islas Marianas. En estas islas, consiguen agua fresca y cerdos salvajes. Una semana más tarde llegan a la isla de Samar, la más oriental de Filipinas, pero prefieren no desembarcar, porque ven nativos y no se fían y siguen a islotes deshabitados con agua fresca y comida para reponerse. Los indígenas acaban yendo a buscarlos para comerciar y les enseñan sus cuevas de la isla de Suluan, llenas de especias: canela, pimienta, clavo y nuez moscada. Pero Magallanes quiere seguir hacia Molucas,donde está seguro que encontrará más especias y podrá compensar el viaje. Así, llegaron a Cebu, donde establecieron una relación especial con el jefe Humabón. Encuentran que el lugar tiene unas características más amables, que les ofrece bienestar. Hay muchos rios, se cultiva maíz, algodón..., Humabón y Magallanes sellan su amistad, pero el Jefe le pide a Magallanes que le ayude en su lucha contra un enemigo, el,cacique Lapu Lapu que, asegura que conspiraba también contra los navegantes. Magallanes está agotado y acorralado, parece que su intérprete, Enrique de Malaca pudo haberle engañado y, con un puñado de hombres, va al encuentro de Lapu Lapu en Mactán. Actualmente, en los mapas la isla de Mactán aparece con el nombre de Lapu Lapu. Magallanes no pretendía ir a una pelea, sino a hacer de comisario y no llevaba coraza. Se encontró metido en una trampa. Recibió los primeros lanzazos en las piernas, pero luego los nativos se abalanzaron sobre él con todo lo que tenían y acabaron con él. Al caer Magallanes, todos los indios fueron hacia él y los supervivientes pudieron escapar.

Mientras estuvieron en Cebu, los españoles se ocuparon de bautizar a 800 indios sin darles ninguna instrucción religiosa. Así que, una vez que se fueron, los indígenas volvieron a su religión habitual. Años más tarde, cuando llegó Legazpi, encontraron "milagrosamente" una imagen de un Niño Jesús, posiblemente dejado allí por los expedicionarios de Magallanes. Esa imagen es la del Santo Niño de la que llevo hablando en este capítulo.

Continúa el relato

Como no hemos llegado a tiempo, con tanto retraso, de salvar a Magallanes y, tras la "valiosa" información del Departamento de Turismo, fuimos a visitar el Fuerte de San Pedro, construido en la época de Legazpi. Allí encontraron, metida en un pozo, otra vez "milagrosamente" una imagen de la Virgen, que debieron dejar la vez anterior y los nativos la esconderían para no tener problemas.

El fuerte es de forma triangular, y tiene varios bastiones. Se conservan cañones, y vimos pinturas de Magallanes, Pigafetta -que da nombre a una calle-. En la entrada del fuerte una placa comenta que, desde la muerte de Magallanes, Cebu ha quedado como el,lugar donde se dio muerte a tan insigne marino. Pero, a su vez, se honra a Lapu Lapu como héroe de la libertad contra la colonización. En la isla de Mactán hay un altar que conmemora la muerte de Magallanes, muy cerca de una estatua a Lapu Lapu, en un lugar donde creen que (quizás, a lo mejor) pudo haber sido la batalla. Hemos paseado por el fuerte, leyendo el relato del paso de los españoles por allí, y también de los británicos,  japoneses y americanos.

En las ciudad, junto a la basílica del Santo Niño está la Cruz Magallánica. Parece ser que, cuando la ceremonia del bautismo, Magallanes plantó una cruz que ahora está cubierta por otra más nueva. Supongo que la de dentro debe estar hecha migas. Está en una capilla en una plaza. En el techo hay frescos que representan a Magallanes y los hechos de entonces. Dentro de la capilla, la gente pone velas. Una chica danza con un puñado de velas apagadas en la mano. 
 
No hay más lugares históricos que visitar y decidimos que el altar de Mactán no merece la pena el viaje, a menos que nos busquemos un hotel allí. Esta tarde veremos qué hacemos.

Recorrimos la zona peatonal y luego fuimos hasta el Mercado del Carbón, donde venden fruta y verdura. Veo Mangostanes, que me encantan, pero no nos hemos traído navaja y tienen la cáscara bastante dura. Solo tengo un cuchillo de plástico de pelar kiwis que nos vale para comer unos mangos pequeños amarillos que venden en esta zona. Están buenos.

Las misas y novenas se suceden sin solución de continuidad. El atasco a causa del cierre de calles sigue siendo colosal pero, a pesar de ello, cogimos un taxi para ir a la zona alta, donde hay un centro comercial donde podremos comer. Aquí y en Manila, es en los Centros comerciales donde hay restaurantes. El que nos pilla cerca del hotel, y creo que el más sensato de Cebu es Ayala. Allí tomamos cerveza de grifo y comimos calamar, tipo al aceite, pero con soja y otras cosas que estaban bien. La cerveza la ponen fría en una pizzería. En los demás sitios, del tiempo.

Después de comer hemos vuelto al hotel a echar siesta y hacer deberes. Bueno, Yo me he echado una siesta. Luego hemos estado mano a mano consultando Internet para decidir qué hacemos los dos días que nos quedan y hemos comprado un billete para Manila para no correr riesgos. Juanjo no quiere saber nada de barco, así que compramos avión, pero han subido los precios desde esta mañana.

Miramos en la Isla de Mactán los Resort disponibles, por pasar un par de días en la playa, por quitarnos de la ciudad, pero en Trivago los ponen a caer de un burro, son caros y tienen un inconveniente, que están muy alejados entre sí, así que si pillas uno, te quedas más o menos encerrado. El que parecía mejor, con buena pinta y más asequible, está en una punta de la isla donde no hay nada más y la playa es de barro. Lo de arrecifes coralinos en Mactán es inútil buscarlo. Hay un sitio de buceo, pero el mar está turbio, turbio, y el tiempo inestable. Se está bien de temperatura, no hace sol, no hace calor, pero no merece la pena gastar una pasta en un Resort. Ir a Malapascua, que debe ser un sitio estupendo, nos lleva un día de ir y otro de vuelta. Son cuatro horas por trayecto en teoría, así que puedes echarle otra más como poco. Pero quedarnos dos días metidos en el hotel  Casualmente hemos encontrado en Cebu un hotel de los guay que está barato, así que hemos aprovechado la oferta, porque está al lado del centro comercial, tiene piscina y desayuno buffett.


Con los deberes hechos hemos salido a tomar una cerveza y una pizza. Como es viernes, el centro está muy animado. Hay un restaurante que se llama La Casa Verde y siempre hay gente esperando. Parece que se come bien, pero no tenemos mucha hambre, no merece la pena esperar. Así que acabamos en la pizzería de la cerveza fría.



 


martes, 13 de enero de 2015

DIA 82 DESCONCIERTO ABSOLUTO

DIA 82

8/ENERO/2015 DESCONCIERTO ABSOLUTO

Me he despertado temprano. Hemos salido a las seis y cuarto en un triciclo hacia Donsol, para coger allí el Jeepney que va a Pilar a las 6:30, según nos dicen. Pero, aunque llegamos pronto a la terminal no se ve allí ningún movimiento. El chico del triciclo se ofrece a llevarnos en 20 minutos y aceptamos. Lo cierto es que cobra muy poco por el viaje.

Hay mucho humo junto a las cabañas. La gente está encendiendo unos fuegos junto a las casas que humean muchísimo. Observo el paisaje, igual que el del día anterior: arrozales, cocoteros y cabañas de madera.

Llegamos al puerto de Pilar y enseguida hay gente apremiándonos para que vayamos a los barcos. Compramos un billete para Masbate y nos montan a todo correr en un barco que ya se iba. Es un Padang grande, con filas de asientos de tres o cuatro personas. Nos hemos quedado desconcertados. Pensábamos comprar el billete para el Ferry de las ocho e irnos a desayunar, pero esto no parece un Ferry ni de coña. Como tampoco sabemos a qué se refieren con lo del Ferry, suponemos que sea eso. Le digo a Juanjo que yo no tengo controlado que haya un barco a esa hora. Había a las cinco treinta, a las ocho, a mediodía y por la tarde, pero a las siete menos cuarto, que estamos saliendo, no me suena.

Al rato nos cruzamos con un barco más grande,s tipo Ferry, que va hacia Pilar. Juanjo y yo pensamos que debe ser ese del que nos hablaban, pero ya estamos en alta mar y no hay nada que hacer. Juanjo no cabe en los asientos, no le entran las piernas, y ha salido a pasar el trayecto de pie en una especie de cubierta de tablones de madera al aire que hay a cada lado del barco. Yo me siento al lado de una mujer que lleva un niño como de tres años y se llama Roselind y habla muy poco inglés  Otra mujer más mayor, que se llama Gladys, habla algo mejor, pero con dificultad.

Me preguntan donde voy, les digo que a Cebu, y me hablan de un pueblo a dos horas de Masbate, Cataingan. No sé de qué me están hablando y las miro desconcertada. Me dicen que una o dos horas en bus. Supuestamente, en cuanto lleguemos a Masbate iremos a Trans-Asia a comprar el billete del Ferry de las seis, así que no entiendo de qué me están hablando.

He salido a la cubierta a ver unas islas por las que hemos pasado de roca volcánica, con mucha vegetación,. Parecen deshabitadas en su mayor parte, pero hay mucho islote y veo en el mapa que debe haber una isla algo grande. Hemos visto alguna casa en sitios inverosímiles y gente con canoas. Juanjo anda diciendo que si llegaremos bien, porque el barco parece de lo más frágil, y vamos por alta mar, pero a mi me parece muy estable. Él dice que lo que es imposible es que vuelque o se de la vuelta, con los flotadores. Yo creo que los naufragios de ferrys en estas islas han sido siempre por sobrecarga, pero nos sé si ha pasado en barcos normales de quilla o en estos.

Me entra una sospecha rara y entro a hablar con las mujeres. Les pregunto si el Ferry sale del mismo puerto del que llagamos. En principio insisten en decirme lo del pueblo de antes, pero hablan con un tipo del asiento de delante y finalmente me aseguran que sale de Masbate, del mismo sitio. Gladys me dice que va a acompañarnos a sacar el billete y me dice que me fíe de ella, cosa que le aseguro.

Cuando atracamos, hay una invasión de portadores que entran al barco. Hacemos fila para salir y Gladys me hace gestos de que le sigamos. No vemos Trans-Asia por ninguna parte. Gladys pregunta en una oficina que vende billetes para el Ferry los martes, pero le decimos que no nos vale. En otea venden para el viernes, y tampoco, Pregunto por Trans-Asia, pero no sé qué me dicen.

De repente, Gladys nos monta en un triciclo, dice que vamos a la terminal grande y recorremos la ciudad. Juanjo está con mosqueo, porque todo eso le suena raro, raro. Llegamos a una terminal y nos embuten en una furgoneta, diciendo que vayamos al pueblo del que me están hablando todo el rato las dos mujeres, Cataingan. El conductor nos asegura que vamos al Ferry que va a Cebu. Juanjo le pregunta que si seguro, que si es un barco grande, y el conductor nos asegura que si, y que sale hoy a las siete y media.

Le damos las gracias a a Gladys, que no quería cobrar el precio del triciclo, que ha pagado ella, pero Juanjo le ha dado el dinero en cuanto ha podido cambiar con el conductor.

Pasamos dos horas en aquella furgoneta, apretados y desconcertados, sin saber donde vamos. Juanjo tiene mala cara y dice que tenemos que estar preparados para darnos la vuelta. Sin saber qué estanos haciendo allí con claridad, aunque yo supongo que es lo que las mujeres han estado intentando decirme todo el tiempo.

Juanjo cree que nos hemos equivocado en algo, quizá en coger el primer barco, quizá el Ferry de Pilar llegue a otro puerto, pero está seguro de que algo hemos hecho mal. Tas recorres montones de pueblos, zonas de Costa, zonas de bosque, finalmente nos bajan en un pueblo donde hay una oficina de una compañía que se llama Lapu-Lapu, nombre infausto para nosotros. Vemos un Ferry en el puerto. Juanjo va a verlo y me pregunta si nos damos la vuelta. Le digo que no hablar, que después de llegar hasta aquí, supongo que el barco, si es verdad que sale a Cebu esta noche, llegará sin problemas. Desde luego, ni es el barco de Transporte-Asia, ni Cristo que lo fundó.

La oficina está cerrada hasta la una y media. He ido a comprar plátanos, porque no hemos desayunado ni nada. Mientras esperamos, aparecen la Americana, Amy y el irlandés John
saliendo de una furgoneta. Nos saludamos muertos de risa. Le pregunto a la Americana qué ha pasado con Trans-Asia. Me dice que la compañía dejó de operar hace un mes y que me había puesto un correo, pero yo no tenía Internet en el hotel.

La compra de los billetes fue una cosa como de locos, con la gente asaltando materialmente la ventanilla. Finalmente conseguimos unos billetes para unas cosas que ni sabemos qué son, que se llaman Single Bucks. La Americana ha hablado con una chica que ha viajado en ese barco y le ha recomendado la tercera cubierta, así que es lo que sacamos todos, donde están los Single Bucks. Le digo a ella que, sea lo que sean,son Single, así que será algo, al menos, individual, aunque sea un asiento.

Hemos ido a comer y a tomar unas cervezas frías a un hotel de la parte alta. Nos hemos reído finalmente con todo esto, y con el briefing que nos dieron pre-tiburones, como si fuera posible guardar distancias o algo. Con verlos, va que se mata.

Hemos ido luego a comer algo para cenar. Yo he comprado fruta y unos bollos, porque no tenemos abrelatas para pillar una lata de corned beef o atún y hacernos bocatas.

Hay triciclos cargados de cerdos para embarcar. Están desembarcando sacos de pienso para cerdos pequeños, para crecimiento y para remate.

Entramos en el barco. La cubierta de abajo son literas y la de arriba, camas de plástico con forma en el sitio que correspondería a la almohada, pegadas unas a otras. Nos hacemos cargo cada uno de la nuestra y la limpiamos con toallitas anti bacterias. Nos acordamos de los sacos de dormir, que están en Manila, tan ricamente. Una señora viene a ofrecernos masaje, pedicura y manicura, pero como que no parece el sitio adecuado y Amy y yo nos tronchamos.

Cuando ya estábamos instalados, han aparecido los ingleses, Darren y su mujer. Toda la "familia" reunida, al fin. Supongo que todos hemos pasado por el mismo desconcierto en el trayecto. Pero aquí estamos, bajo unos focos fluorescentes que no apagan en toda la noche.

Juanjo ha consultado la Biblia, la Lonely Planet del irlandés, para pillar algún hotel en Cebu para mañana, al menos, y ya veremos qué hacemos..

Yo me he puesto el antifaz, los cascos, un pareo como sabana bajera y la toalla para taparme, que había dejado a mano, por si acaso, porque me temía algo parecido. Tenemos de banda sonora los gritos de los cerdos y el cacareo de unos cuantos gallos de pelea que llevamos con nosotros. El sitio romántico por antonomasia, la madre que los parió.

sábado, 10 de enero de 2015

DIA 81. CAMBIANDO DE OPINIÓN UNOS Y OTROS

DIA 81

7/ENERO/2015 CAMBIANDO DE OPINIÓN UNOS Y OTROS

Me había dicho Juanjo que los ingleses iban a volver a ir hoy a los tiburones, y me ha sorprendido verlos venir a desayunar. Les pregunto y me dicen que pensaban hacerlo, pero que van a ir primero a Cebu y que luego volverán aquí, porque tienen tiempo. Hablamos un poco del trayecto a Cebu. Van a ir mañana, como nosotros, pero van a salir a media mañana. Nosotros preferimos salir temprano, por si acaso.

Hay dos tipos españoles que están trabajando de ilegales en Australia, y han salido para renovar el visado de turista. Le cuentan a Juanjo que van a salir a media mañana a Legazpi para comprar un billete para Cebu y que si vamos con ellos para repartir los gastos de la furgoneta. Juanjo me pregunta, pero miro la página de Internet, y veo que quedan solo dos plazas en cada vuelo, son caras y hay que comprarlas en el aeropuerto. Le digo que ni hablar de darnos el viaje para nada. Nos vamos mañana como hemos pensado y listo, que parece que nos estamos chalando. En lugar de relajarnos estamos atacados mirando trayectos en Internet. El recepcionista se ha preocupado de buscar los horarios de los ferrys. Me dice que ha hablado con un amigo de Masbate y le ha dicho que hay unos barcos con flotadores que tardan entre dos y tres horas. No capto en ese momento qué significa eso. Hemos recogido la ropa de la lavandería, pero nos han dado alguna que no es nuestra y sospechamos que nos faltan calcetines y calzoncillos.

Hemos pasado la mañana tranquilos, haciendo cosas pendientes, bañándonos...Juanjo ha ido a Donsol a cortarse la barba y al cajero, que nos va a hacer falta llevar mañana dinero para todo.

Hemos comido, echado la siesta, bañito por la tarde...me dice Juanjo que a ver si cazo qué están planeando los ingleses, por si hay otra versión de planes. De repente se han marchado todos, los ingleses, una pareja de holandeses y otro inglés mayor que viaja solo. Juanjo opina que se han ido del hotel, que igual han encontrado un medio para salir de aquí, que parece que estamos secuestrados, como en Perú, pero en tierra. Le digo que no creo, que nos habrían dicho algo, supongo..

La verdad es que no los hemos visto más. Hay poca gente en el hotel hoy. Han venido mas ingleses y se han pillado una buena tajada en la happy hour. Hay una inglesa como una cuba, filosofando..

Nos hemos quedado sin Internet. Yo quería ver hoteles en Mactan y en Cebu para cuando lleguemos, y ver si la Americana me ha mandado un correo si han podido reservar el barco, pero no he podido hacer nada.

Pagamos la cuenta del hotel, y nos vamos a acostar temprano, para madrugar mañana.

DIA 80 BUTANDING, EL TIBURÓN BALLENA. REGALO DE REYES

DIA 80

6/ENERO/2014 REGALO DE REYES: BUTANDING, EL TIBURÓN BALLENA

He puesto el despertador a las seis para desayunar y meter en la mochila plegable alguna toalla, crema protectora, etc.

Tomamos unos Banana Pancakes, que me encantan, con huevo a la plancha y tostadas. Estoy buscando desesperadamente las biodraminas, para tomarme una por si acaso, pero no tengo ni idea de dónde las he puesto. Y eso que las saqué a propósito y llevo cuatro cosas, pero ni idea.

Vamos andando al centro de visitantes. Van también una pareja de ingleses y dos holandesas, que se alojan en el mismo hotel. Antes de llegar al centro, nos aborda una señora para alquilarnos los equipos de snorkel y nos mete en una oficina y nos pone a rellenar papeles, pagar - no nos han clavado mucho, vamos a compartir el Padang con los antes mencionados, máximo seis personas por barco- y nos meten a ver una peli con instrucciones. No podemos tocar a los tiburones, tenemos que estar a tres metros de la cabeza y a cuatro de la cola, solo puede haber un barco por cada tiburón...un agobio!.

Esperamos un momento en el puerto tras probarnos las aletas, y enseguida salimos en un padang, que es un barco pequeño con flotadores a los lados hechos de palos. Visto desde lejos, parecen ir sobre el agua como esos insectos que llaman limpia-aguas, o algo así, pero la verdad es que son muy estables.

En el barco vamos seis guiris, la pareja de ingleses, las dos holandesas y nosotros. Hay una holandesa bastante graciosa que me recuerda a alguien, pero no daba con quién. Acabo de caer en la cuenta de que me recordaba a una enfermera de urgencias muy gamberra, de Cintruénigo, de cuyo nombre no soy capaz de acordarme. Hay un piloto, un vigía y un guía.

Estuvimos navegando bordeando la costa, estamos asombrados de ir tan cerca de tierra, siendo unos bichos tan grandes, pero empezamos a hacer círculos sobre una zona en concreto, hay otros tres barcos haciendo lo mismo. Pasaba más de una hora y empezábamos a desesperar. No todos los días se ven tiburones. Parece que las condiciones climáticas hoy son favorables,  porque el día está despejado y el mar en calma, pero no se sabe. Nosotros confiábamos en tener nuestro regalo de reyes en  forma de tiburón, pero Juanjo está convencido de que no vamos a ver nada y lleva repitiéndolo desee ayer.

El,primer regalo ha sido ver despejado el volcán Mayong, que está activo. Le vemos humear, con una forma cónica preciosa. Dicen que es el más perfecto del mundo en cuanto a forma. Es menos picudo que el Arenal de Costa Rica.

Nos cuentan que en determinadas condiciones de la marea, el plantón sube hacia la superficie y entonces es cuando se puede ver a los Butanding.

De repente, se ponen todos como tensos y dos barcos empezamos a echar una carrera en una misma dirección. El que llegue antes, se lo lleva. El otro barco iba con solo dos guiris, así que iba más rápido. El guía nos dijo que fuéramos preparándonos. Nos pusimos las mascaras, tubas y aletas, y nos sentamos en la borda a esperar que nos avisaran para saltar. Es bastante estresante. Estás tenso esperando la orden, el guía nos hace seña de esperar mientras mira al agua y de repente nos grita:

- Go, go!!

 Nos tiramos todos hacia el mismo lado. Había que nadar deprisa hacia la popa, evitando los flotadores. Juanjo se tiró por el lado contrario. El grupo fuimos nadando tras el guía. Una de las holandesas dice que cayó sobre la cabeza del tiburón, yo alcancé a ver una cola enorme con la punta superior muy larga. El tiburón pasó deprisa. Entonces llegó Juanjo diciendo

- ¿Qué ha pasado? ¿Alguien ha visto algo?

Subimos al barco quitándonos todo y volviéndonos a poner las aletas y demás. El guía dijo que nos preparáramos de nuevo. Navegamos un momento y enseguida volvió a gritarnos para saltar. Esa vez yo no vi nada, pero Juanjo vio la aleta, porque uno de los que se tiraron le dio un pescozón en el cuello para que mirar en dirección al bicho.

Subimos de nuevo al barco. El guía se enteró de que esta vez yo no había visto al tiburón y me hizo ponerme a su lado. La vez siguiente nos tiramos al agua juntos y de repente me grita

Mira su cabeza, mira su cabeza

Entonces miré hacia mi derecha y encontré delante de mi la enorme boca. Me dio como una opresión en el pecho de ver un animal tan grande delante de mi. Aunque sabía lo que iba a ver, te impresiona de verdad. Subimos un poco para no estorbarle, estábamos rozándole, aunque yo evité tocarle, pero creo que el guía sí lo hizo. Pasó el tiburón delante de nosotros, con sus doce metros de largo y tres de ancho y, al pasar la cola, me rozó suavemente la rodilla con la punta, una caricia suave y sedosa que parece imposible poder sentir.

Salimos dando gritos de alegría. Una holandesa y el inglés le han filmado la cabeza. Nos mandarán el video.

Volvimos a prepararnos y a saltar. Esta vez el tiburón pasó unos metros por debajo. Pasó entero debajo de mi, yo lo vi bien, pero la verdad es que el agua está bastante turbia. Ese se lo perdió Juanjo.

Nos tiramos una vez más. Juanjo vio el ultimo, pero yo no alcancé a verle. El guía nos pregunta si estamos contentos con eso y le dijimos que si. La verdad es que es agotador el rato, pero estamos como locos. El inglés nos dice que lleva muchos años buscándolo por distintos países y que nunca había conseguido verlo.

Volvimos hacia la costa, y devolvimos nuestros equipos. Nos han dado un certificado de Interacción con el Butanding, el tiburón ballena, el pez más grande del mundo, que hemos tenido la dicha de ver. Ha sido un regalo de reyes, de verdad, extraordinario. Juanjo comenta la pa que da ver un animal así, nadando suavemente, con su inmenso tamaño.


Volvimos caminando al hotel. Las holandesas se han ido, porque tienen un vuelo ahora a Palawang, creo. Nosotros nos vamos a darnos un baño tranquilamente en la playa y en la piscina, a relajarnos un rato, después de la hermosa experiencia. Tomamos una cerveza caliente -ajcooo-

He nadado un poco con las gafas de nadar. La playa, llena de cocoteros,  está bonita desde el agua, pero el agua está muy turbia. Nos han ofrecido buceo, pero ni locos, con esta agua tan revuelta después de las lluvias. Es el peor momento ahora para buceo en esta zona, porque las lluvias arrastran mucho lodo.

Hemos ido a comer, y el chico de la recepción ha venido a darme malas noticias. Resulta que no habíamos hecho muchos planes porque no sabíamos cuando íbamos a poder ver el tiburón ballena. No pensamos que íbamos a verlo tan pronto pero, ya que lo hemos conseguido, pensamos marcharnos mañana hacia Cebú, porque parece que hay ferrys nocturnos a diario. Le había pedido al recepcionista que me lo averiguara, porque no hay manera de que nadie nos de una explicación clara.

Ha llegado diciéndome que lo sentía mucho, pero que había un Ferry esta noche y otro mañana muy temprano, pero que mañana por la noche no había.  Hay que hacer un trayecto muy largo para cogerlo,my no da tiempo a pillar el de la mañana, y hoy no nos vamos ni locos, necesitamos descansar un poco...me quedo mirándolo inexpresiva, con sensación de vacío.

- Sorry ma'm - me dice el chico, compungido

Cuando llega Juanjo para comer, se lo cuento. Estamos algo desconcertados. Si no vamos a Cebu mañana, no nos va a dar tiempo a ver nada más. Hay más gente que está como nosotros. Una americana y un irlandés deciden irse esta tarde. Me llama la atención que a mediodía aún no se hayan ido, pero han calculado que llegarán a tiempo saliendo a las cuatro para alcanzar el Ferry de las seis.

Le he pedido al irlandés que me preste la Lonely Planet, a ver si nos aclaramos, pero no nos aclara gran cosa, la verdad, de como ir a Cebu. Después de comer me voy a echar una siesta. La pedazo de siesta que te cagas...hasta las cinco. Cuando me levanto, Juanjo no se lo puede creer. Ha entrado en la habitación, ido al baño...yo no me he enterado de nada.

Me voy a nadar un poco para despejarme y, al ponerse el sol, a ducharme y darme repelente, porque los mosquitos atacan, aunque no hay muchos, pero yo siempre me calzo picaduras a espuertas.

Juanjo no quería, pero he pedido un gin tonic y me han dado dos. He encontrado a la americana de nuevo

Qué haces aquí? No te habías ido?
Ha sido fallido
Qué ha pasado?
Que el Ferry estaba lleno y hemos tenido que darnos la vuelta

El Ferry que iba lleno es el primero que hay que coger. El que sale de Pilar hacia Masbafe, no el de Masbate a Cebu, me explica, porque yo estaba totalmente confundida. Me dice que van a salir mañana, aunque no haya barco hasta pasado

Al menos estaremos en Masbate y reservaremos el barco

Miro en la página de Trans-Asia los horarios, precios...pero no podemos pincharlos para reservar. Hay que ir a jugártela.

Le llevo un gin tonic a Juanjo y le cuento las últimas noticias. Valoramos la posibilidad de iros mañana, irnos en avión...pero el avión desde Legazpi a Cebu es muy caro y pasa por Manila. No hay vuelo directo. De aquí a Legazpi hay más de una hora, casi dos, y hay que esperar en Donsol a que salga una furgoneta que se llene... O pagar una pasta por un coche para dos..no es nada atractivo el plan. Estamos cambiando de opinión a cada rato, pero finalmente hemos decidido quedarnos aquí mañana a tocarnos las narices, y ya iremos pasado a Cebu como sea.

Hay un evento hoy en el hotel, y ha venido mucha gente a cenar, pero resulta que la mayoría son españoles. Ni idea de donde han salido.

Hemos cenado y nos hemos tomado un cocktail junto a la piscina. Luego nos hemos ido a dormir. A pesar de la siesta, caemos como leños




DIA 79 PACÁ PALLÁ

DIA 79

5/ENERO/2015. PACÁ PALLÁ

Ayer compramos un billete de avión para Legazpi. Hay dos formas de ir: en bus, unas diez u once horas, o en avión, una hora. Yo prefería ir en bus, por ver algo, pero finalmente hemos sacado avión. Juanjo está conmocionado por el tráfico y, cuando ya tenía a punto un billete para las once, me ha hecho volver a empezar para comprar el de casi la una, por si no llegábamos.

Hemos desayunado un poco después de las ocho. A las ocho en punto, Juanjo andaba nervioso diciendo qué pasa con el desayuno, y bajando las maletas a la recepción, porque vamos a llevarnos lo justo. Yo soy muy pelma con la puntualidad, pero no sé para qué tanta prisa.

Hemos tardado quince minutos en coger el taxi pero, a pesar del tráfico de esas horas hemos llegado en quince minutos al aeropuerto, pasado la seguridad de entrada y facturando antes de las nueve. He preguntado si podíamos cambiar el vuelo por el anterior, el de las once, porque hay tiempo para aburrir, pero me dicen que hay que pagar sobrecoste, así que lo dejamos como está.

Nos esperan unas cuantas horas en el aeropuerto. Las salas de de baraje están llenas de gente, en incómodos asientos de plástico. Yo he vagado un poco por las tiendas, pero no hay nada que ver, así que me senté en una de las sillas y me puse a escribir, que llevo un retraso que te cagas. Para más INRI, el avión se retrasa, así que hemos estado cuatro horitas de nada en el aeropuerto esperando. Le digo a Juanjo que para esa pepla habría sido mejor ir en bus,moro lo menos sería más cómodo, veríamos paisaje y al fin y al cabo vamos a llegar casi a la misma hora, porque hay buses temprano.

He visto entre otras cosas, en el aeropuerto, un puesto donde venden unas bolas de colores que se llaman Puto. Puto Banana, Puto lo que fuera. Pero he hecho una foto a unas que pone PUTO CHOCOLATE EH.

Llegando a Legazpi, pensamos sacar dinero en el cajero del aeropuerto y preguntar en la oficina de información, pero el aeropuerto es de chichinabo, no hay cajeros ni de coña y hay un chismín de información sin gente, donde se acerca un hombre a atizarnos folletos informativos sobre el Butanding, el tiburón ballena. Le pregunto algunas cosas y me contesta regular.

Otro lío es salir del aeropuerto. Te abordan varias personas intentando llevarte en su coche por distintas cifras. Una asiática nos propone alquilar una furgoneta para ir a Donso entre los cuatro, pero el precio es muy caro.

Finalmente un policía nos indica los triciclos. Montamos en uno y por poquísimo dinero llegamos a la terminal de las furgonetas que van a Donsol. Funcionan como en muchos sitios: cuando se llenan, sales. Esperamos un rato, comprando unos cacahuetes porque no hemos comido, con tanto trajín, nada mas que un sándwich en el aeropuerto.

En el trayecto pasamos por un paisaje de bosques de cocoteros y arrozales, cm algún cebú que vagaba por allí. Las cabañas son de madera, con una entradilla, como un porche, pequeñas. El paisaje es bonito, como todos los del Sudeste asiático, verde y con muchas cabañas que humean.

Tardamos mas de una hora en llegar a Donsol. Lo cierto es que únicamente para salir de Legazpi hemos tardado casi una hora. No es que sea grande, pero hay mucho trafico. La carretera a continuación tiene mucha curva. Al salir de la terminal he visto un cajero y he caído en la cuenta de que no hemos sacado pasta.

En Donsol, sin tregua, según bajamos de la furgoneta, nos estaban acosando para montar en un triciclo. Subimos a uno. Juanjo y yo íbamos en la cabina y una señora en la moto, detrás del conductor. Vamos hasta  un hotel que se llama Woodlands. Todo lo que hay aquí son Resort, mejores o peores, y a lo largo de la playa, lógicamente. Escogimos uno entre varias posibilidades, no de los caros. Parecía que estaba muy lejos, pero la verdad es que está bastante cerca del Centro de Visitantes.

Nos han dado una habitación en una cabaña. Las cabañas dan a un jardín, hay una piscina, y todo da a la playa, con cocoteros. La habitación es de lo más simple, con dos camas grandes, aire acondicionado y ventilador, pero no hace mucho calor. Nos han encendido el A/C pero lo hemos apagado un rato más tarde.  El baño es algo cutrecillo, y se sale el agua por alguna parte. He ido a recepción a decirlo, lo han limpiado y han puesto una alfombrilla para recoger el agua. Eso es todo.

Pregúntanos en la recepción por el centro de visitantes y las salidas a los tiburones y nos dicen que está ya cerrado, que van a llamar para hacernos una reserva y que solo se puede pagar en cash y que los cajeros están ya cerrados y que no abren hasta las ocho y que tenemos que estar en el centro a las siete y que el desayuno es desde las siete pero que podemos pedirlo antes y que en el hotel solo se puede pagar en cash, pero que podemos cargar las cosas a la habitación. Todo esto es a base de preguntar, porque motu proprio, no te dicen ni Mu.

Un chico de la recepción se ofrece a acompañarnos mañana al Centro, para avalarnos y pagar después, pero un rato más tarde nos cuenta que se ha enterado de que hay un cajero nuevo que está abierto, así que hemos comido un triciclo para ir a por pasta. Nos da 10.000 pesos, curiosamente, ya que hasta ahora sólo hemos conseguido sacar 5000 máximo, unos 90 euros pero la verdad es que, aunque no los hemos gastado aún, nos hace falta dinero, porque aquí las tarjetas de crédito no valen para nada. De camino de vuelta me da la impresión de que teníamos que haber sacado más, porque hay que pagar el barco para los dos, alquilar equipo de snorkel...tendremos que seguir cargando los gastos del bar a la habitación.

Hemos ido a cenar. La cerveza la ponen caliente. Asco. Unas botellas de San Miguel antiguas, pero metidas en agua para refrescarlas. Hay una pizarra con diversos platos y la contraseña del Wifi, que nos cuesta conectar. La contraseña es Butanding, y el usuario, el Resort de al lado, que no hemos pillado porque es caro, pero nos da la impresión de que todos los de alrededor son del mismo. Hay happy hour, pero no hemos tomado nada. Juanjo dice que no es el mejor sitio, pero yo opino que si este no es, o sé cuál va a ser, porque no vamos a ir a otro.




Nos hemos acostado enseguida. Aquí se hace de noche cerrada a las seis, empezando a ponerse el sol poco después de las cinco, pero los atardeceres en la zona ecuatorial son cortos. Hoy nos hemos perdido la puesta de sol, con el trajín.

DIA 78 EL GALEÓN DE MANILA Y EL SAN DIEGO

DIA 78

4/ENERO/2015 EL GALEÓN DE MANILA Y EL SAN DIEGO

Nos llevaron el desayuno a la habitación porque no debe haber comedor. El hotel es pequeño. Hemos cogido un taxi para ir a Intramuros, donde nos han dicho que hay una oficina de turismo. Tardamos un buen rato en llegar. La ciudad tiene varios centros y todos llenos de gente, aunque el tráfico no es tan exagerado como en Bangkok, por ejemplo. La ciudad tiene 11 millones de habitantes pero, al ser tan extensa, no se amontona mucho el tráfico.

Al llegar a Intramuros, que es la antigua ciudad amurallada, el taxista nos preguntó dónde nos dejaba. No sabia donde estaba la oficina de Turismo. En la guía que llevamos parece que la sitúa en el Museo Nacional, por delante del cual hemos pasado hace un momento. El taxista pregunta a un policía que estaba a la entrada de la muralla, pero no sabe tampoco.

Bajamos en el Museo y allí intentamos indagar. Pero no abren hasta dentro de casi una hora y el policía de la puerta, tras darle varias vueltas al mapa nos indica cualquier cosa. Le preguntamos por las calles y Juanjo deduce que la oficina de turismo debe encontrarse en el Parque Rizal. Fuimos hasta ese parque, que estaba al lado,s pero es muy grande. Todo lo que encontramos, en el lugar donde parece que debería haber una oficina es un puesto vacío en el que pone Policia Turiatica. Dimos la vuelta al parque volviendo a Intramuros, al lugar donde la guía sitúa una oficina de información, al lado del Fuerte de Santiago. Preguntando al policía de la puerta, nos manda al centro de información de Intramuros. Nada más verlo, nos damos cuenta de que no es eso lo que buscamos. Nos dan un mapa del recinto, cuando lo que necesitamos es un mapa de Filipinas y que nos digan como movernos. Pero no hay nada que hacer. Nos dicen el tiempo que se tarda en llegar a Donsol por tierra y aire, pero nos atenemos a lo que creen saber quienes trabajan allí. Nos dicen que lo que queremos tiene que ser en el Departamento de Turismo, pero que se han mudado a Makati, donde tenemos el hotel, y que hoy domingo está cerrado, que vayamos mañana. Yo le digo a Juanjo que ni loca me quedo un día de más en Manila para ir a preguntar a esa oficina, porque ya supongo la información que nos van a dar.

Un poco desanimados, porque vemos que informarse aquí de algo va a ser complicado y tenemos poco tiempo, vamos a visitar la zona de Intramuros. Este complejo sufrió diversas colonizaciones y desgracias. Lo construyeron inicialmente los españoles para tener una defensa contra piratas, pero pasaron también los británicos y los japoneses. Estos hicieron una masacre entre los manileños, torturando y matando a centenares.

En el recinto la estrella es su héroe nacional, Rizal, que capitaneó el movimiento de independencia hacia España. Lo consiguió, pero le ejecutaron.

En Intramuros visitamos también la Catedral, que no tiene mucha historia por dentro, y la Iglesia de San Agustín, más bonita, pero apenas alcanzamos a verla porque había una boda y no nos dejaban pasar. Mientras, vimos toda la escenografía de entrada de la novia a la iglesia, Conseguimos pasar al final de la ceremonia. Juanjo juntó las manos como si fuera a rezar y nos dejaron entrar.

Visitamos la Casa Manila, un edificio histórico que conserva el mobiliario. Pertenecía a una familia rica, de la época en la que Manila era el punto clave para el comercio entre China y Eapaña y mundos manileños estaban forrados de pasta. Los muebles eran, en gran parte, chinos, o de artesanos de Manila pero hechos con maderas nobles, algunos muy tochos.

Era hora de comer, pero decidimos ver primero el museo y luego movernos, porque si no, nos iba a dar mucha pereza volver hasta aquí. El museo es un edificio bastante grande, pero no tiene mucho contenido. En el,patio hay una casa Ifogao, típica de una de las muchas tribus de Filipinas, construida como palafito, con tejado de paja. En Filipinas hay Siete Mil islas, por tanto hay tribus a espuertas.

Visitamos la exposición del San Diego, que es un galeón de guerra que perdió una batalla contra un pequeño barco holandés, parece que por mala maniobra del capitán, por lo que se hundió a plomo. Entre sus restos vimos muchas vasijas, vajilla de porcelana, armas, y todo tipo de utensilios, incluso unos huesos de pollo.

Aunque no era un barco de comercio, al ver su contenido nos podemos imaginar el tipo de cosas que transportaba el Galeón de Manila, el que hacia el comercio entre China y España, haciendo la ruta de Cavite, el puerto de Manila, hasta Acapulco. Aunque las Filipinas fueron descubiertas para Occidente en la expedición de Magallanes, en Marzo de 1521, y se envió otra expedición al mando de Loaysa tres años más tarde, no fue hasta 1564 cuando se envió una expedición, mandada por Legazpi,  en la que Iba Urdaneta, un cosmógrafo que estuvo en la expedición de Loaysa. El problema era que no encontraban los vientos para el tornaviaje hacia América. Urdaneta dedujo que:

"Si las corrientes de vientos cerca del Ecuador iban de Este a Oeste, en el Norte y en el Sur debía haber otros en sentido contrario"


El tornaviaje lo hicieron subiendo al Norte hasta los 42 grados en dirección al Mar de la China y allí alcanzaron la corriente de Kuro-Sivo, que les permitió navegar al este. Una vez descubierta esa ruta, se pudo iniciar el comercio con China a través de Manila, llevando los bienes hacia Nueva España y de allí a España. Gracias a eso, los manileños

.."Disfrutaban en sus casas de los más diversos enseres traídos de China y de lugares aún más lejanos, comían manjares de todo tipo, vestían las sedas más exquisitas y contaban con criados chinos para todo aquello que necesitaban. La propia ciudad de Manila se transformó inspirándose en estilo Renacentista, surgiendo allí, donde en principio solo había cabañas de madera, Palacios, grandes casas, una Catedral, iglesias y hospitales, así como almacenes, imprescindibles para salvaguardar y custodiar las mercaderías hasta que pudiesen ser cargadas en el siguiente galeón..."
                                                                                Arturo. Sánchez Sanz. : El Galeón de Manila


   
108 Galeones llegaron a su destino, solo naufragaron 26. Algunos tuvieron que hacer la Vuelta de Arribada, por encontrarse en malas condiciones. Eso suponía que, si se pasaba el momento de salir, el Galeón podía tener que esperar un año para poder salir, con las consiguientes pérdidas.


Ya que he dado el turre con la cosa histórica, vuelvo al relato. Visitamos el museo, vimos la parte filipina del mismo, los orígenes, geología, instrumentos, accesorios, enterramientos, etc. Y luego cogimos un taxi y nos fuimos a comer a una zona céntrica, donde había un centro comercial inmenso. Y cuando digo inmenso es que era inmenso, descomunal. Allí comimos en un buffett chino, donde nos hicimos un lío porque no sabíamos como iba. Nos ofrecieron dos tipos de sopa, que traían sí o sí, y la colocaron en uno de dos agujeros con cocina que había en la mesa. En el otro había una especie de plancha. Al vernos desconcertados, un camarero nos fue echando pollo y verduras en una de las sopas. Comprendí tarde que era una Fondue  China en plan buffett. Comimos bien, pero hay que hacerlo mejor, y petar las sopas de cosas para que el caldo vaya tomando sabor,

Intentamos buscar una de las compañías navieras que, supuestamente tenían allí oficina pero, aunque preguntamos varias veces y nos indicaron, fuimos incapaces de encontrarlas en un sitio tan grande.




Volvimos al hotel intentando buscar información en Internet para ver cómo nos las maravillamos los días que estemos en Filipinas porque nos tememos que, lo que nosotros no averigüemos por nuestra cuenta, no nos lo va a decir nadie. Viendo lo que hay, intento comerle el tarro a Juanjo para que no vayamos a Cebu. La información que conseguimos habla de sitios ideales de la muerte como Palawang, que tiene unas fotos de playas Honeymoon, pero no hay nada que hacer. Por más que le enseño fotos idílicas, le leo cosas fantásticas.....nada. Me dice que no hay tiempo, porque hay que ir a Cebu, porque allí fue Magallanes y que hemos venido a eso. Resignada, consigo al menos que vayamos primero a Donsol, porque a mi ir allí me parece prioritario, y luego ya veremos. En Cebu no parece haber nada, excepto un altar a Magallanes poco interesante y una isla con Resort caros. En fin, una tarde de comernos la cabeza y un lío de muerte.

DIA 77. MANILA


DIA 77

3/ENERO/2015 MANILA

Hemos salido sigilosos de la casa para no despertar a los chicos, que hoy todos tienen el día libre. Cargamos las maletas en el coche y nos dirigimos hacia el aeropuerto, donde devolvimos el coche a Fátima, la misma que nos lo alquiló.

Hicimos los trámites pertinentes, esperamos, compramos cositas, nos pusimos colonia y crema, desayunamos...en fin, lo típico de la espera en los aeropuertos.

El vuelo es de seis horas y veinte minutos. Tenemos que retrasar los relojes dos horas. Llegamos a Manila a las cinco y algo, e hicimos los trámites de entrada bastante rápido. El problema fue sacar dinero. Había varios cajeros en el aeropuerto pero ninguno nos daba pasta gansa con las tarjetas de Juanjo. Finalmente, sacamos con la mía de débito. Siempre hay las mismas peplas cuando llegamos a un sitio con los cajeros hasta que te aclaras. Llevamos algunos dólares para urgencias, pero intentamos no tocarlos.

Cogimos un taxi hasta el hotel Lorenzzo Suites, que está en una zona - Makati- que, según nuestras informaciones, corresponde al distrito financiero. Cuando cogimos el taxi, a eso de las seis, ya era completamente de noche.

Manila tiene el típico aspecto caótico de todas las ciudades asiáticas. Es uno de esos sitios para llegar y salir pitando. Está formada por siete ciudades unidas, así que buscar el centro es imposible. La zona donde llegamos es la que tiene los rascacielos pero la calle donde se encuentra el hotel es una de las básicas, estrecha, con tráfico loco, puestos callejeros a montones, coches, triciclos, oscura y sucia, con algún resto de rata difunta, pero no huele mal, o no me lo parece, pero mi olfato no es nada fino, ya sabéis.

Por la ciudad pululan coches normales, triciclos de moto, que llevan la moto a un lado de la estrecha cabina de dos pasajeros, y unos más chicos con bici, como para una persona. Pero también hay unos jeep de colores muy brillantes y cromados que están adaptados para llevar gente en dos filas de asientos en la caja. Los asientos corridos van a lo largo. Tienen en la parte frontal un letrero con la ruta y de noche llevan montones de luces de colores.

Una vez instalados en una habitación interior pero que está bien, salimos a cenar. Nos dijeron que teníamos que coger un taxi o pedir un Delivery o ir a un Pizza Hut, una hamburguesería o a un sitio de pollos a la brasa. Elegimos este último. Funcionan igual que los que hemos visto días atrás. Pides, pagas, te dan un número para que lo pongas en la mesa y ya está. El pollo a la brasa tiene un leve sabor dulce,,pero está bueno. Me lo han dado ensartado en un pincho de madera. Hemos pedido cuchillos, porque solo nos han traído tenedores y cucharas y nos han dicho que no había, mirándonos raro. Sirven los platos con arroz, y un chico se encarga de rellenar los platos de arroz cada vez que le haces una seña que nosotros no hicimos ni locos. Tiene sabor a coco, no es que esté malo, pero con una ración va que se mata y nos espera una temporada arrocera intensa.

Hemos vuelto al hotel comprando agua por el camino y un botecito de lavamanos, que el que he traído se ha vertido entero.




Hemos hecho cuentas y acostado muy tarde, más tarde de las doce. Como hemos retrasado los relojes, estamos trasnochando un taco.