lunes, 17 de noviembre de 2014

DÍA. 27..EN MANOS DE LOS CHUPASANGRES

DÍA 27

13/NOVIEMBRE/2014. EN MANOS DE LOS CHUPASANGRES

He dormido bastante mal, pero quizá haya sido de puro cansancio, porque la cama es cómoda, se está caliente con el saco, y hay calefacción.

Hemos desayunado unas galletas que llevábamos y hemos pedido un café. Yo me he hecho un té de bolsitas que había comprado, pero le han cobrado a Juanjo a 1000 pesos el café.

Está lloviendo, como estaba previsto...nos preparamos para aguantar chaparrones, con ropa impermeable, pantalones, guardando el bolsas lo que no queremos que se humedezca, protegiendo la mochila con un cobertor que lleva Juanjo, en el que acaba metiendo también su forro polar, porque va asado. Se queda con la chupa impermeable, que es grandota y debajo lleva la cámara.

Yo he suprimido también ropa, porque ayer tuve calor. Hoy está todo el cielo cubierto de nubes, pero parece que la lluvia no es muy intensa.

Curiosamente, ninguno tenemos agujetas. Raro...raro....aunque yo estoy cansada al levantarme. Estoy un poco preocupada porque me costó mucho bajar la pared de roca que hay a 2 km del Refugio, y estando el suelo mojado y con barro, me da un poco de repelús subir por ahí, aunque subir siempre da menos miedo que bajar!.

Preparando las cosas para irnos estuvimos un rato hablando con nuestro compañero de habitación, un alemán joven, que habla español estupendamente. Nos cuenta que estuvo dos años estudiando en España Económicas y que tiene muchas ganas de conocer Granada. Estudió en Madrid y visitó Barcelona, Sevilla, Lisboa...pero dice que no tuvo tiempo de ver más cosas porque tenía que estudiar mucho. Ahora está viajando 6 meses por Sudamérica. Como hace un tiempo que dejó de practicar español, porque ha estado viviendo en Inglaterra y Alemania, aprovechó para hacer un curso de dos semanas en Buenos Aires para refrescar el idioma. Dice que son las vacaciones de su vida. No hemos preguntado detalles, pero supongo que habrá hecho este viaje, como hacen muchos chicos y chicas de centroeuropea y Australia cuando acaban los estudios, antes de ponerse a trabajar.

Me encanta esta gente joven que valora e invierte su tiempo, y el dinero que ahorran trabajando mientras estudian, en hacer un viaje largo para conocer el mundo. En España no hay gente con esa mentalidad. Cierto que tampoco hay muchas posibilidades de trabajo y la gente invierte sus esfuerzos en buscar trabajo, sin plantearse otra cosa. Loa países de donde proceden estos viajeros que encontramos de largos viajes son lugares donde las posibilidades de encontrar trabajo no son un problema, o son gente que está lo suficientemente preparada para pensar que no tendrán problemas en ese aspecto. Hemos comentado este asunto con españoles durante el viaje, con David, por ejemplo, en el barco y todos coincidimos en que entre los jóvenes españoles el asunto de pasar unos meses viajando no suele plantearse, excepto en el caso de los pocos que viajan buscándose la vida. En Perú encontramos a uno que era malabarista, y se financiaba con eso.

Sigo con el trayecto.

Una vez todo empaquetado, echamos a andar. Parece que la lluvia ha parado, de momento, aunque hay mucho barro, y el cielo está oscuro. Yo voy evitando como puedo mancharme de barro las botas, por lo de la pared de piedra. Y por haber visto ayer que la suela se está despegando. Tengo que solucionar eso donde sea, en un zapatero. No es por comprar otras botas, pero tendría que " domarlas" y a mi siempre me hacen daño los zapatos, ni te cuento las botas, cuando las estreno. Estas son blanditas y están muy trabajadas y adaptadas a mis pies. Voy cómoda con ellas y, además, es el único calzado que he traído al Paine, además de unas chanclas.

Llegamos a la pared de piedra, y conseguí subirla con ayuda de Juanjo, y de mis manos, porque ahí el palo no sirve. Pensando en la gente que va caminando con los dos bastones, recordé una conversación que tuve con Luis Ley sobre la columna vertebral y la evolución humana, y pienso que, además de tener que evolucionar un poco más en la posición erguida para no sufrir tantos problemas de columna, deberíamos evolucionar en desarrollar unas extremidades superiores que nos permitan andar a cuatro patas. Recordaba algunos diseños de aliens con las extremidades superiores muy largas, como zancos. Y a eso me recordaban los caminantes con bastones. Yo soy fiel a mi palo. Mi padre nos decía de pequeños, cuando íbamos de excursión, que para andar por el campo, lo primero que había que hacer era agarrar un palo y caminar con él.

En fin, subimos la pared y me quedé un poco más tranquila. Parece que la lluvia respeta nuestras canas y ha parado. Vemos gente que llega desde la dirección a la que nos dirigimos y vienen secos. Así que lo mismo pasamos sin mojarnos, aunque no nos fiamos nada, nada...

Hay menos viento que ayer, pero al llegar a la cota 277 empieza a soplar de lo lindo, lo que nos indica que nos aproximamos al "Ventisquero Asesino" que es como llama Juanjo al punto cumbre desde donde se empieza a divisar, a la ida, el Glaciar, y donde hace un viento de mil demonios. Lo que pasa es que esta vez lo llevamos a favor, empujándonos. Recorrimos aún como 1 km de subida antes de llegar a la cumbre, aguantando el viento.

Veo a una chica que camina sola y anda raro, como si tuviera alguna lesión. Lleva también un palo tipo al mío. Corto y grueso.

Nos da mucha pena ver tanto árbol quemado. El dichoso israelita la lió parda, la verdad! Nos cruzamos con muchos grupos. Juanjo se pregunta si serán de los "peligrosos". En casi todos los casos le digo que no. Hay mucho alemán, americano y francés, además de sudamericanos de distintos acentos. Lo sé porque casi todos saludan, excepto un grupo de tres tíos que van hablando sin levantar la cabeza ni mirarnos (el sendero es estrecho y hay que hacer un esfuerzo para no mirar con quien te cruzas) y cuando pasan, le hago una seña a Juanjo y le digo: "Estos si son de los peligrosos", porque ya distingo el hebreo. Tiene sonidos fuertes, como el árabe.

Me propone Juanjo que al pasar el Ventisquero Asesino, paremos a descansar un poco y a tomar algo. Le digo que me parece mejor esperar a llegar al bosque, que está más abrigado. Nos costó andar un buen trecho más, pero nos sentamos en un sitio tranquilo, en un tronco, y comimos unos maní japoneses picantes. Bebimos agua del río, ya que habíamos rellenado por el camino las botellas. Tiramos el agua del refugio que estaba clorada, y preferimos tirarla y beber la del río, que está clarita, rica y helada!.

Lo siguiente es tirar sin parar hasta abajo. Nos quedan un par de repechos y lo demás es bajada. Vemos el letrero de los 6 km que ayer me llamó la atención y pensamos que tiene que haber un error. Es imposible que desde la cumbre, donde marca 7, hasta donde estamos, que nos ha llevado un buen rato y es un sendero sin complicaciones, hayamos recorrido sólo 1 km. Ayer, desde los 7 hasta los 2, tuvimos que recorrer una parte bastante complicada y tardamos casi menos...algo pasa...

Empezamos la bajada al llano y, al llegar a la llanura, veo una pareja que tienen montado un jaleo con las mochilas, vaciándolas. El chico se incorpora y dice: "No puedo creer lo que estoy viendo". Nos abrazamos. Son la pareja del barco que iba a pasar unos días en Puerto Williams y luego ir a Ushuaia. Nos cuentan que finalmente tuvieron que volver a Punta Arenas en avioneta. Pensamos que nadie de los que tenían intención de hacerlo, ha podido llegar a Ushuaia. Acordaos de los alemanes del aeropuerto. Además, nos cuentan que el Ferry que va hasta allí cobra una pasta por cruzar.

Se están preparando para lluvia porque las nubes que se ven hacia el Grey son bastante negras, aunque les decimos que nosotros hemos ido bien. El terreno por el que pasamos ahora está totalmente seco. Pero es verdad que hacia la zona del Grey está bastante oscuro.

Pensamos que les veremos pasado mañana por la zona del Gran Paine, aunque no tienen planes claros. Nos dicen que se puede llegar al Francés, por la información que tienen, pero donde no puede llegarse es al          Británico, que es donde está el circo de montaña donde está la mejor vista. Pero está cerrado por nieve. En fin, ya veremos mañana.

Nos despedimos de ellos, por el momento. Pilar mira su mochila preocupada por el peso. Les advertimos de los precios de la zona. Claro, te tienen atrapado. Ella dice que no piensa dejarles un duro. Que llevan tienda, comida, camping gas, y que pasan de pagar extras, que bastante han clavado ya en el parque y el barco.

Voy por delante, veo dos chicos y una chica que caminan con paso militar (Israelitas, pienso, aunque saludan con un Hola, lo que me desconcierta) y que se paran, para mayor perplejidad mía a saludar a Juanjo y hablaron un momento con él en inglés. Resulta que pasaron por el hostal hace días preguntando por Juan, que ha vivido en Israel y habla hebreo. Juanjo les informó de que Juan estaba fuera y esperaran un poco. Le han reconocido y por eso le han parado.

Llegamos al valle y vemos los Cuernos del Paine. Está despejado sobre el macizo y se ven muy bien. En el Refugio nos dan una habitación que compartimos con dos americanas con las que nos encontramos todo el rato. Parece que vendrá otra pareja. Nos instalamos por "camarotes". Cada pareja tiene una litera de arriba y la de abajo, para evitar problemas.

Nos cambiamos de ropa y fuimos a comer algo de lo que llevamos. Juanjo pide dos cervezas y nos clavan 8 euros por dos botellas de tercio. Pero no nos queda más remedio que cenar aquí. Necesitamos una comida caliente y no hay otra forma.

Estoy escuchando la conversación de dos maños que se han encontrado por casualidad, y uno está contando que por la violencia del viento tuvo que tirarse al suelo varias veces.

Juanjo ha podido darse una ducha hirviendo, pero yo he ido a lo mismo y el agua sale fría. Aviso en Recepción e intentan arreglarlo porque, además, las duchas están atascadas, según me cuenta una señora con la que me da la impresión de que vamos a compartir la noche.

Esperamos a cenar más tarde. Juanjo me informa a las 7:00 de que la gente está haciendo fila para cenar ya. Pero sirven hasta las 9, así que vamos más tarde. La cena que nos ponen es delo peorcito. Ua taza de sopa de sobre, un plato como de café para ensalada, una hamburguesa diminuta y mala a rabiar con arroz y un trozo de tarta precocinada con un trocito de piña a modo de rellano. Por eso pagamos 15 euros cada uno.  VAMPIROS!. Mañana no cenamos aquí ni locos.

Tras la cena volvemos a la habitación. Las americanas ya se han acostado y nosotros hacemos lo mismo. En la sala de estar, donde está la chimenea y los enchufes para cargar los móviles y demás, se llena de americanos y alemanes envenenándose con Casillero del Diablo y armando un jaleo de mil demonios. Así que optamos por irnos también a la cama.


jueves, 13 de noviembre de 2014

DÍA 26. Torres del Paine

DÍA 26

12/NOVIEMBRE/2014 TORRES DEL PAINE (EL PARQUE)

A las 6 de la mañana ya estábamos todos en pie, y pocos minutos mas tarde, desayunando en el comedor.

Anoche estuvimos de palique con los Pirenaicos, aunque Yolanda se fue a dormir en cuanto cenó y llenó su mochila con la comida que le correspondía. Ha empaquetado sándwiches de jamón y queso y los ha aplastado para que abulten menos. Pero el aspecto de su mochila una vez llena es terrorífico. Yo no me atrevo a intentar levantarla. Juanjo si lo hizo, pero con mucho aspaviento, y eso que tiene bastante fuerza.

Total, que nos quedamos de palique con Jose, tomándonos entre los tres la botella de vino de la cena, y nos ha contado lo que hace en el Pirineo que es, básicamente, todo lo que tiene que ver con deportes: esquí, barranquismo...dependiendo de la temporada.

Por la mañana, Yoli parece un poco seria. Está preocupada por el peso de la mochila,,pero se lo intenta tomar con humor: "Al final pesará menos"

La única ventaja es que no tenemos que cargar agua. Yo he cogido dos botellitas pequeñas, pero solo he llenado una porque nos dicen que hay agua todo el camino, muchísimos ríos, todos potables. Me ha contado Yoli algunas malas experiencias que ha tenido caminando con gente que se bebía toda el agua del tirón, en lugar de a pequeños sorbos, dejando sin agua al grupo. A mi me da terror encontrarme sin agua. También he pasado momentos malos por ese motivo.

La mayor parte de la gente llevan mochilas grandes porque van a acampar. Nosotros llevamos mi mochila pequeña todo-terreno -la mochililla de Ataque- la llama Juanjo, la bolsa "diseño japonés" que se ha comprado para llevar la cámara, pero metemos otras cosas, porque la cámara la lleva en el cinturón y la bolsa es extensible. También llevamos una mochila plegable con la comida. Hemos cogido lo imprescindible. Ropa de repuesto por si nos mojamos, un bote pequeño de gel, las toallas, porque los buitres de los albergues no nos dan ni toalla, a pesar del pastón que nos cobran. Y  he reducido mis cremas a un tubito de protectora solar. Y barristas de labios, porque con el viento se nos pueden quedar hechos fosfatina. Llevamos la ropa de abrigo puesta o a mano. Yo he metido todo lo que tengo de abrigo, por si acaso. Y ambos llevamos unas chanclas para la ducha.

Tenemos que llevar los pasaportes originales, nada de fotocopias, porque dicen que los guardas del,parque llevan el control de la gente que va por los senderos. Y necesitan el original, parece ser.

Juan nos lleva a la Terminal en su coche, y nos corta los billetes de bus,,porque la empresa es de su familia y él se ocupa algunos días de vender los billetes.

Y a las 7:30 sale el bus con los intrépidos expedicionarios de distintos países (España, Francia, Alemania, Japón, USA...) a emprender la aventura de las Torres.

Cada uno llevamos un plan. Juanjo y yo vamos a hacer más o menos la W al revés. Otros van a hacerla al derecho. La W lleva 4/5 días. Yoli y José van a hacer la O, que es el recorrido más largo, de unos 8/9 días, rodeando el parque.

A la hora de salir de la terminal, nos hacen una parada de diez minutos. No salimos del bus Juanjo      ni yo, tampoco los Pirenaicos. Yoli pretendía pasarse el trayecto durmiendo, pero hemos estado intercambiando direcciones de mail, blogs...la verdad es que sería divertido visitarles.y la zona donde viven no la conocemos, entre Benasque, y Baqueira,
Por la carretera hemos visto montones de guanacos, un cóndor, varias ovejas, pero muchos más guanacos que ovejas, dónde va a parar, algunas avutardas y mucha montaña nevada, aunque no se ven las Torres del Paine hasta que llegamos a la entrada del Parque. Todos les hicimos fotos al verlas.

También hemos pasado por muchos Lagos. El Lago Sarmiento es de color azul oscuro. Hay otros Lagos color verde esmeralda, otros color gris, y muchas olas en casi todos por el viento. Olas y agua que se levanta en nubes desde el lago por la fuerza del viento.

En la administración del parque nos hacen firmar una declaración jurada de que no vamos a encender fuego, cotizamos la pasta gansa que nos clavan, y nos ponen un vídeo explicándonos las penas de cárcel y multas por provocar incendios de forma accidental o a propósito. La verdad es que los israelitas la liaron buena con el incendio.

En ese punto empieza a dividirse el grupo. Yoli y José empiezan su ruta con un transfer y van hacia el este.

Otros continuamos la ruta en bus para llegar al lago Pehoé y subir al catamarán. Hace un viento que da miedo. El conductor ha tenido que parar un momento el bus porque ha venido una ráfaga de viento y lluvia impresionante. La verdad es que, viento aparte, hace un dia buenísimo. No hace frío y hay bastante sol, con algunas nubes que pasan a toda pastilla.

En una cala del Lago Pehoé esperamos a que saliera el Catamarán. Yo pensaba que salían con más frecuencia, pero el que vamos a abordar es el primero y sale a las doce. Son las once y tenemos que esperar. Veo que algunos senderistas comen algo y me parece buena idea hacernos un bocata y así no tenemos que esperar a comer cuando lleguemos a Paine Grande para empezar a caminar. Así que eso hicimos: un bocata para ir tirando.

El catamarán va petado de gente. De todos los países. Veo la Hostería Pehoé, donde estuvimos tomando un café mirando a los Cuernos del Paine hace ya unos veinte años. Cuando le cuente a Mayka lo que ha cambiado esto, alucinará. Antes no había nada. Ahora van 15000 personas al año, y la temporada no es larga. El día que estuvimos en la Hosteria no había nadie. Ahora cuesta trabajo encontrar sitio en los refugios a precio de oro.

Tenemos que pasar por el guardaparques para que nos selle un papel que nos dan para llevar el control, se supone, pero se limitan a perforarlo y a advertirnos de que hay una zona con mucho viento. Empezamos a andar y el viento casi nos tira a los dos minutos, pero no debe ser esa la zona de que nos habla, así que puede ser mortal.

El sendero empieza ascendiendo. No hace frío y enseguida sudamos porque vamos muy abrigados, pero el viento es tan intenso y hay unas nubes tan negras en el horizonte, y el tiempo cambia tan rápido que nos quedamos como estamos. Me he puesto el tubular en la cabeza, para tapar los oídos. A veces tengo que ponerme, además, la capucha del cortavientos, pero no por lluvia, sino por ráfagas brutales. Por ese mismo motivo no me quito en todo el día las gafas de sol, para proteger los ojos del viento.

Hay tramos de piso aplanado y otros de piedra suelta, barro, arroyos...no es fácil para mi, que no acostumbro a hacer senderismo. Encuentro un palo grueso y lo utilizo para caminar. La mayor parte de la gente camina con dos bastones. Yo no he traído mi palito de andar porque no estamos haciendo un viaje de trekking, aunque hagamos alguna caminata, como ahora. Pero lo echo de menos. Juanjo me ayuda en los tramos complicados, cuando hay bajada y mucha piedra suelta. Nos han dicho que este es fácil, que el complicado es el del último día, a la Base Torres. Ya le advierto a Juanjo que si ese día no lo veo claro,,que vaya él y yo le espero en el refugio, porque ese día tenemos que volver en el bus de las 19:30 sí o sí. Y no podemos arriesgarnos.

En el sendero que estamos haciendo pone que se tarda hora y media. Tardaremos más, seguro, Juanjo es capaz de hacerlo en poco tiempo, pero no yendo conmigo, que voy muy lenta y rengo que parar en todas las

A nuestra derecha hay altas montañas cubiertas de nieve. Pasa mucha gente en ambas direcciones. Me resultan varios muy parecidos

¿ Esos han pasado más veces o es que son todos iguales? - preguntó

Y es que hay muchos grupos de tres o cuatro chicos y chicas rubitos, con ropa de montaña ideal de la muerte, de lindos colores, con sus palitos, diciendo Hola con distintos acentos...y ya no sé si nos hemos cruzado con ellos más veces...

Hay gente que si que vemos varias veces porque van más rápido y han hecho paradas para comer, hacer fotos...nos adelanta un tipo de Huesca, creo que algo mayor que yo y que va como una bala. Va a ir y volver al glaciar para dormir en Paine Grande. Hablamos con él un momento,,pero sale disparado. Nos ha dicho que el Francés está cerrado por nieve y que se sabe hace días. Nos acordamos de la familia de las chicas de Vértice que nos hicieron la reserva, porque les explicamos lo que íbamos a hacer, y quedarnos dos noches en el Paine Grande para hacer el Valle Francés, y nos vendieron las camas sin decir ni Mu de que el Valle estuviera cerrado. Son unos chupasangres!!

Aparece el Lago de los Patos, bastante chulo, aunque en ese momento está nublado y pierde algo de gracia. Entramos en un sendero de bosque agradable, porque el terreno está aplanado y entre los árboles se nota menos el viento. Hemos visto una rapaz que se ha dejado retratar.

Desde una subida divisamos el Lago Grey, de color verde muy claro. En él flotan algunos témpanos, lo que nos hace pensar que el Glaciar no puede estar muy lejos, pero un letrero nos quita la ilusión. Solo hemos recorrido tres km y medio, y nos quedan siete.

Pasamos de nuevo por tramos de bosque, con arroyos, puentes y barro, algunas subidas regularcillas...pienso en que como llueva mañana, como está previsto , se puede poner el camino complicado.

Vamos viendo el Lago Grey ya todo el camino, y se hace más ameno. Seguimos avanzando y dejando pasar a los que van más rápido o se cruzan en dirección opuesta. "Enjoy"- me dice una señora más mayor que yo, que viene de vuelta, lo que me da cierto ánimoYa empiezo a estar un poco cansada. Sobre todo, por el viento que nos vuelve locos a ratos.

Tras una ráfaga especialmente DURÁ, le digo s Juanjo: "La Vin". Es la exclamación que usan mis amigas granaínas. Significa "La Virgen"

De repente, doy una voz de alegría, que Juanjo creo que no oye por el viento. En una subida aparece ante mi el campo de hielo del Glaciar Grey. Impresionante. Una lengua muy larga y azul. A partir de entonces apenas dejamos de verlo un momento. Intento hace fotos, pero el viento caí me arranca el móvil de las manos, además de intentar tirarme, cuando estoy desprevenida haciendo fotos.

Hay un mirador desde donde observamos el glaciar, pero el viento es allí aún más fuerte. Hago esfuerzos para no caerme. Yo no soy precisamente una pluma y voy cargada, pero las ráfagas son brutales. Nos acercamos a ver un letrero de situación que tiene el triste deber de comunicarnos que nos quedan aún 6 km de camino duro. El ultimo km hemos tardado en hacerlo. Era una subida tortuosa. Y donde estamos, en la cumbre del sendero, hay mucha piedra y es difícil andar.

A pesar de la vista del glaciar, el ultimo tramo es complicado. Necesito que me ayude Juanjo a bajar por un camino de Trolls, porque el palo ya no es suficiente. Emprendemos el camino de bajada. Las subidas agotan, pero las bajadas no me gustan nada...y menos por piedras.

Por fin vemos el letrero que indica que quedan 2 km. Hay aún algún repecho, pero es sendero de bosque, más tranquilo. Nos cruzamos con el de Huesca a 1 km del refugio, que viene de vuelta. Nos llama : " Granada, que ya os queda poco..." Sabíamos que nos iba a "doblar". Nos informa que el mirador del Glaciar está a 5 minutos del Refugio, pero no me fío de las cuentas de los andarines...

Llegamos al Refugio una hora más  tarde de lo que dice el mapa y el guarda. Hemos tardado cuatro horas y media.

Preguntamos en la recepción si somos los últimos y nos dicen que no, que aún falta gente. "Eso lo dices para consolarnos".

Después de que nos adjudicarán la habitación, que compartimos con un chico alemán muy discreto y que no esta mal (la habitación), tomamos unos bocatas y nos fuimos al mirador del Glaciar, por si mañana se pone la cosa fea.

El camino pasa por un sendero de bosque, por el camping pero, al salir del bosque, empieza otra vez el viento brutal. Pasamos un rato recorriendo los senderos que dan al glaciar, a los témpanos y al lago, hacemos las fotos que el viento nos deja y volvemos.

Me meto en la ducha pitando. El agua está caliente...regular, pero necesito quitarme el sudor. Me doy cuenta de que tengo las botas a punto de despegarse la suela. Puede ser un problema grave.

Nos metemos en las camas enseguida. Yo necesito descansar, y Juanjo se queda dormido enseguida. Yo estoy hecha trizas y él me ha confesado que está hecho mierda....


martes, 11 de noviembre de 2014

DÍA 25. DOLCE FAR NIENTE

DÍA 25

11/NOVIEMBRE/2014 DOLCE FAR NIENTE

Hoy toca relax para lo que sigue. De todas formas, tenemos que pasar un día en Puerto Natales para esperar la salida del barco a Puerto Montt, que es un día a la semana. Nosotros tenemos los pasajes para embarcar el lunes 17.

Yo no pienso salir hoy hasta la hora de comer. Tengo que acabar cosas de libracos, y voy a descansar hasta la hora de comer. Los que llegaron ayer están en lo mismo: escribiendo blogs y correos, haciendo compra...

Hemos ido al súper a por las cosas que vamos a llevarnos. Básicamente, embutidos, frutos secos, galletas, chocolate...no necesitamos cargar con agua porque la de los ríos es potable y se va cogiendo por el camino.

Hemos comido un menú donde ayer. Nos han hecho una Carbonada (caldo de verduras) con callos, a los que llaman Guatitas

La ruta que vamos a hacer es la siguiente:

Miércoles:Salimos en bus a las 7:30 hacia Lago Pehoé. Allí en catamarán, cruzaremos el lago y su iremos andando al Glaciar Grey, donde nos quedaremos a dormir, en el Refugio.

Jueves: Subida al mirador del Glaciar y llegar a Paine grande, en el Lago Pehoé para dormir

Viernes: subida al Valle Francés. Regreso al lago

Sábado: Catamarán, bus y transfer hasta el norte del Lago Nordenskjöld, para dormir allí 

Domingo: Subida a Base Torres y regreso para coger bus a P. Natales


Pasamos el día tranquilos y preparando la mochila para estos días con lo básico. Y mentalizándonos para la que nos va a caer encima de lluvia y viento. Esta noche dejaremos el equipaje metido y con candados en los baúles de consigna para salir mañana disparados.

Como hoy no tengo otra cosa que contar, voy a relatar algunas impresiones sobre Patagonia:

-  NO es barato, pero se puede pagar con tarjeta sin problemas

--Los cajeros automáticos funcionan,enorme que en Argentina y el límite diario es mucho más alto

--No hay recargo por usar la tarjeta, como pasaba en algunos puntos de Argentina 

- Encontramos comida casera tipo guiso caliente, que hace mucha falta. En Argentina solo pudimos tomar una vez una "comida casera"

- En los.supermercados hay más o menos lo mismo. Quizá más variedad en Argentina

- La gente de Patagonia, tanto en caso de Chile como de Argentina, se sienten muy alejados de sus capitales. En ambos casos hablan mal de la gente del Norte, especialmente de la capital, y de los Israelitas!!

       -Esto de los Israelitas nos ha sorprendido muchísimo. Como en España apenas hay turismo de     allí, no teníamos referencia. Pero por aquí vienen mucho. Hay quien dice que La Patagonia la consideran como su segunda "Tierra Prometida", la visitan mucho, y les tienen algo de miedo, porque se están haciendo con terrenos por aquí. 

        -Además, los turistas que vienen de Israel, llegan en grupo y montando bronca. Vienen después de pasar dos años en el frente y llegan con bastante soberbia y sin hacer caso de lo que les dicen. Se aprovechan de lo que pueden, regatean, abusan, no hacen caso de las normas, quemaron Torres del Paine, donde está prohibido hacer fuego...

        -En fin, que los odian.

- La fauna es más o menos la misma. He visto a los cisnes de cuello negro y antes no me había dado cuenta de que las crías son totalmente blancas!

- En Patagonia se sienten como estar "En el fin del mundo". Hemos visto una revista que se llama: Aventura en el Fin del Mundo, y así es como se ven. Apartados de todo, distintos.

- El Calafate, que no lo he comentado antes es una baya parecida al arándano. Con ellas hacen dulces, helados, licor...

- Dificilísimo encontrar chocolate negro. Todos los dulces son muy dulces. Empalagosos.

 - Hay sitios donde venden CHURROS ESPAÑOLES. Son de esos gordos de las ferias, y los hay rellenos, faltaría más, de dulce de leche, que en Chile se llama Manjar.



No sé si habrá WIFI en el Parque. Puede ser, porque se puede pagar con tarjeta en todas partes. Si no, meteré las próximas entradas el lunes. Besos

DÍA 24 . INDAGANDO, RESERVANDO...

DÍA 24

10/NOVIEMBRE/2014 INDAGANDO, RESERVANDO...


Por lo que nos comentó Juan no podemos despistarnos mucho para reservar los Refugios. Por eso no hemos podido remolonear en la cama.

Miro la previsión meteorológica. El jueves, día que está en medio de la ruta, como era de esperar, la previsión es que llueva a cántaros. Mirando la ruta prevista de caminatas y refugios, caigo en la cuenta de que ese día está previsto ir Al Francés, un valle desde donde se divisa, en 360 grados, las Torres y Cuernos del Paine. Pero como esté el día según lo previsto, vamos a ver lo que yo te diga, y el camino es largo. Así que le propongo a Juanjo retrasar un día la salida, ya que tenemos tiempo, para que el Jueves nos caiga en el camino de bajada del Glaciar Grey que, total, sólo son tres horas de camino sin complicaciones.

Juan nos ha dejado un desayuno con té o café, fruta, galletas y yogur. Pensaba que iba a ser menos, pero se ha portado estupendamente.

A primera vista, parecía que hacía un día estupendo. Como la habitación está caliente y entra sol, por poco me dejo en el hostal el chaleco polar y los guantes. Pero luego he pensado que no merecía la pena arriesgarse. Menos mal!. Hace frío, viento, alternando con lluvia, ventisca con lluvia, lluvia de distintas formas...

Hemos ido a reservar cama en los refugios, porque ya somos mayorcitos para andar de acampada. Pero nos clavan. Una cama individual "armada" en habitación compartida cuesta más de 60 euros. Aparte comidas, que también son caras para aburrir. Nos decidimos por camas simples, sólo con almohada, y alquilar saco. Como llevamos un saco-sábana para meterle dentro, podemos hacer eso y ahorrarnos una pasta. Aún así nos cobran 40 euros por persona. Y una comida vale unos 15 euros. Pensábamos llevarnos comida para preparar allí pero, aunque hay zona de camping con cocinas, tienes que llevarte ollas, platos, etc. Así que decidimos hacer una comida caliente por la noche y llevarnos bocatas para el resto del día.

Hay dos compañías que se reparten los refugios. Juan nos había recomendado uno, en la montaña, llamado El Chileno, pero no hay sitio. Tenemos que quedarnos abajo y levantarnos muy pronto para ir a un ventisquero y volver a tiempo para coger el último bus de la tarde. Y el sitio donde debemos quedarnos no tiene cama con saco, así que hay que reservar cama normal. 57 dólares cada una. En dormitorio compartido, claro...se pasan que no veas.

Nos dicen que hay un almacén pequeño para comprar, pero Juan nos ha dicho que es carísimo. Tenemos que comprar aquí y llevarnos todo.

Hace un frío y una lluvia a ratos imposible de andar. Hemos ido a tomar un café frente a la costanera. Hoy que lleva Juanjo la cámara está el horizonte lleno de nubes y no se ve nada. Ayer, que había mejor visibilidad de las montañas, no llevaba la cámara, como manda Murphy.

El tiempo es de perros. No va a ser mejor el resto de la semana, pero yo desisto. De momento, para lo que hay que ver en Natales, vuelvo al hostal, que tengo cosas que hacer.....malditos libros....tengo chorro de correos, revisar cuentas, facturas...voy a aprovechar para hacer cosas pendientes.

Juanjo ha intentado volver a salir, pero se ha dado la vuelta. Imposible andar con el viento. A eso de las dos nos vamos a comer, aprovechando un clarito, pero en cuanto salimos vuelve a soplar viento y a llover. Qué hartura!. Y lo que nos queda....

Habíamos visto un sitio de menús. Sólo apetece comida casera caliente, así que allá vamos, y tomamos por poco dinero unos guisos ricos y media botella de vino.

Por la tarde yo he seguido haciendo el diario, revisando correos....está la chimenea encendida, así que me siento en un sillón frente a ella, a escribir tranquilamente. Juanjo ha salido, tragándose otro viaje de lluvia en cuanto ha puesto los pies fuera. Ha salido porque ha visto el sol, pero es un truco para hacernos salir. Yo paso.

Luego hemos ido al súper a comprar la cena, unas verduras congeladas que salteamos con cebolla y ajo, ensalada, queso y embutidos para ir aprovisionándonos.

Estos dos días solo estábamos nosotros en el hostal, junto a una americana que iba a hacer un recorrido y ha tenido que darse la vuelta por el mal tiempo.

Mientras cenábamos han aparecido, ateridos, dos españoles, una pareja, ella gallega y ambos habitando en el Pirineo, en trabajos de montaña: barranquismo, refugios...vienen helados y agotados después de una semana de acampada por el Chaltén, con un tiempo horrible. Van muy cortos de dinero, pero hoy y mañana van a quedarse en el hostal, a reponerse, porque vuelven a emprender el camino. Nos cuentan que les ha hecho de todo, frío, nieve por las rodillas...

Al rato van llegando más mochileros de distintos países con las mismas trazas, aspecto agotado y diciendo que se quedaban dos noches. Han llegado todos en el mismo bus desde Argentina. DePuerto Natales no hay manera de seguir más al norte, excepto por avión, barco (lo que haremos nosotros) o en bus por Argentina. El terreno está formado por montañas, Lagos...la carretera Austral acaba en Puerto Montt y no puede continuar a causa de los accidentes geográficos.




Todos vamos yendo a dormir....

lunes, 10 de noviembre de 2014

DIA 23. QUIEBRO A MAGALLANES

DÍA 23

9/NOVIEMBRE/2014 QUIEBRO A MAGALLANES



En el capítulo del Cabo de las Virgenes, ya expliqué cómo fue el hallazgo del paso al Pacífico. Hasta ahora, hemos seguido a Magallanes desde el Río de la Plata (Río Solís, entonces). Ahora, vamos a abandonar, por el momento, la ruta que hicieron.

Ellos salieron al Pacífico en cuanto vieron que tenían mar abierto, para encontrar las Molucas, las islas de las  especias, lo antes posible. Pero fue un error, aunque ellos no podían saberlo.

El problema son las Corrientes y vientos marinos. De haber costeado más al Norte, habrían encontrado una corriente que les acercara a esas islas. Pero al salir al océano desde el sur, lo que encontraron fue una calma chicha que les mantuvo 3 meses sin apenas avanzar, muertos de hambre, plagados de escorbuto y desesperados. De hecho, cuando se hizo la réplica del viaje de Magallanes, en 2005, la nueva Nao Victoria cruzó por el Canal de Panamá directa a Japón.

La razón del viaje de Magallanes la encontramos en el Tratado de Tordesillas. Los Reyes Católicos y Juan II de Portugal firmaron un tratado en 1494, tras el descubrimiento de América, para repartirse el mundo, ante la perplejidad de otras potencias, como Francia e Inglaterra que no montaron el pollo porque estaban lo suficientemente enfollonados con guerras en sus propios territorios como para andar indagando qué les pasaba a los Ibéricos en la sesera para hacer semejante cosa.
  
En ese momento, lo que movió tanto a Cristóbal Colón como a Magallanes era encontrar un camino a las islas especieras. Las especias eran fundamentales para la conservación de alimentos y para quitarles, supongo, el olor a podrido que tendrían muchas veces. Por tanto, las especias eran fundamentales. Y su valor, muy elevado.

Si bien las Molucas,,en virtud del Tratado, correspondían a España, el camino que a ellas llevaba, bordeando África, entraba en la demarcación portuguesa. De ahí el interés por encontrar el camino por América, y lo fácil que le resultó a Magallanes convencer a Carlos I de la necesidad de encontrar el paso.

Nosotros vamos a abandonar a Magallanes, de momento, mientras lidia con la calma chicha del Océano Pacífico (de ahí el nombre de lo que hasta ahora era Mar del Sur, como ya expliqué en Cabo de las Virgenes,) y vamos a seguir hacia el Norte.

Nos encaminamos a Puerto Natales, en la misma región magallánica. Vamos en buses Magallanes y seguimos en la Patagonia.

Bordeamos el Estrecho y volvemos a ver el paisaje estepario ya conocido, pero va modificándose poco a poco, aumentando la vegetación, vemos algunas vacas...

Entramos en la provincia Última Esperanza (ya veis qué nombres, para animar) y abandonamos la autovía para entrar por una carretera bastante truculenta en Puerto Natales, donde llegamos hacia las dos. Sólo han sido tres horas de viaje. Muy llevadero.

Hay una oficina de información en la Terminal. Nos dan mapa y vamos en taxi al Hostal El Sendero, que es lo más barato que he encontrado para tener habitación y baño privados, que ya nos van a chupar la sangre bastante en Torres del Paine. Los foros hablan bien de Juan, el dueño, como persona que puede dar muchas indicaciones sobre el Parque.

El hostal es bastante básico, pero está calentito, hay agua caliente, camas con mantas y edredones suficientes, enchufes, una sala de estar grande, con calefacción y chimenea, y cocina con todos los utensilios, y té y café a disposición todo el día.

Nos recibe una chica poco explícita que nos remite a Juan todo el rato para todas las preguntas. Como Juan no viene hasta más tarde, elegimos una habitación y nos vamos a comer, que hoy apenas hemos desayunado porque, si en Punta Arenas es difícil encontrar algún bar abierto entre semana, los domingos es tarea imposible. Menos mal que yo llevo siempre algo en la mochila para casos de urgencia pero, aún así, tenemos cierta gusa.

Puerto Natales es una ciudad bastante impersonal, como yo recordaba. Encontramos yendo hacia el centro un sitio que tenía un letrero de Empanadas y alguna cosa más y ahí nos metimos. Resulta que es un club Deportivo. Aunque básicamente queríamos comer algo, recibimos una disertación sobre lo antiguo que es este club -102 años, uno menos que la ciudad-, que lo llevan principalmente mujeres, que en la directiva hay sólo dos hombres y el resto mujeres. La presidenta estaba friendo las empanadas y preparando material para hacerles perritos calientes a los chavales que iban a jugar fútbol en la sala contigua, llena de trofeos, aunque nos han dicho que tienen muchos más de los expuestos.

Como hoy es Domingo, sólo hacen empanadas. De carne y de marisco. Así que tomamos varias de ambas clases y una ensalada, que se le olvidaba preparar al disertador.

Al rato vino a ayudar una chica a la que se le olvidaba lo que le habías pedido inmediatamente después de pedirlo. En todas las mesas ocupadas (3) fue a preguntar de nuevo qué era lo que queríamos, aunque era una o dos cosas en cada una, a saber: empanadas de carne o de marisco, y puede que alguna cerveza, para variar....

Dimos una vuelta por la ciudad, vimos la Costanera, bordeando el canal Señoret. Al fondo, montañas con mucha nieve y el Fiordo Última Esperanza. Hay unos pocos cisne de cuello negro.

Volvimos al hostal a registrarnos. Ya estaba Juan, que se lanzó a darnos explicaciones sobre el Parque. Debo aclarar aquí que en toda la Patagonia, EL PARQUE es Torres del Paine y punto. Tanto en Chile como en Argentina, el PARQUE es EL PARQUE y no hay más que hablar.

Yo estaba poco lúcida después de comer. Nos enteramos más o menos de lo que Juan nos explicaba, pero yo bostezaba, y Juan me ofreció un té, que tomé agradecida. Tras un ratito de palique nos fuimos a la habitación a meditar. Yo necesitaba descansar un poco, Juanjo también se encontraba cansado, pero no nos explicamos por qué. Hoy no hemos hecho nada que pueda cansarnos.

Intentamos recopilar la explicación que nos ha dado Juan y nos entran muchas dudas. Cuando salimos de la habitación volvimos a la sala del mapa donde Juan nos había explicado el Parque y sus refugios y senderos. Esa sala contiene también material de acampada y cajones para guardar equipaje con candado.

Aclaramos conceptos con Juan. Me dice que es normal el cansancio, por el viaje y el viento. Yo no sé si hace más o menos que en Punta Arenas, pero también es intenso. Estamos aún a 51 grados Sur, y el viento sigue siendo temible. Dicen que esto es algo más templado que Punta Arenas. Quizá, pero el clima, en un punto rodeado de montañas, como este, es absolutamente variable. Tan pronto hace sol como ventisca con lluvia, aguanieve, viento solo, lluvia a cántaros....y cambia cada cinco minutos.

Dimos otro paseo. En teoría mañana lo vamos a dedicar a reservar los refugios y a comprar comida para el camino. Entramos en un supermercado grande a por algo para cenar y a otear qué podemos llevarnos. A Juanjo se le ocurre la brillante idea de hacer una tortilla de patatas.

En los sitios de cocinas comunitarias, por lo general las sartenes están hechas una pena.
Vale, pero la haces tú- le digo

Yo no oso utilizar esos chismes. Yo pelo patatas, hago ensalada, pero paso de enfrentarme a esas sartenes.

El súper tiene liquidados todos los embutidos. Se ve que los senderistas lo han dejado listo. Pero hay vino, que es lo fundamental.

Volvimos al hostal. Entre pitos y flautas ya son las nueve. Así que nos ponemos a la labor de hacer la tortilla mientras charlamos con Juan, forofo del Madrid, del Racing de Avellaneda y del River. Sobre todo de éste. Nos dice que tiene una sala de billar que se llama River Pool. Ja!

Total, que hicimos la cena: ensalada de tomates cherry con atún y cebolla, y una hermosa tortilla de patatas que no sé cómo ha conseguido Juanjo darle la vuelta (yo no he querido ni mirar). Grande. Redonda (o_O). Familiar. Pero nos la hemos comido enterita aunque no parecía probable. Regada con la botella de vino. Hablando con Juan y viendo fútbol alemán. El canal ESPN es una joya. Ponen todo el fútbol: ingles, español, alemán, italiano, argentino...así que vemos los partidos de España sin problemas. Los de Madrid y Barcelona seguro!

Nos hemos ido calentitos a la cama. En la habitación se está caliente, además. Yo me puse un pijama de verano he dormido casi destapada.


sábado, 8 de noviembre de 2014

DÍA 22. PUERTO WILLIAMS. CABO DE HORNOS

DÍA 22

8/NOVIEMBRE/2014. PUERTO WILLIAMS (CABO DE HORNOS)


Me desperté ya amanecido. Antes de las 6. Todos dormían.

Vi por primera vez Puerto Williams a la luz del día. Parece un pueblo no muy grande, con casas de madera, blancas en su mayor parte, aunque se distingue un edificio verde que debe ser un iglesia.  A la derecha veo un rada pequeña con veleros y por debajo de la Iglesia, un muelle con un barco militar, al menos.

Se va despertando la gente y bajamos a tomar un té. No nos dan desayuno, pero todos llevamos galletas. Y hay café y té calientes.

Comentamos las próximas jugadas de cada uno. Yo creo que David y Carolina no ven muy claro lo del trekking. Dicen que hay mucha nieve.

Nos vamos del barco. Cada uno a su destino, cualquiera que sea. Nos deseamos suerte mútuamente.

Juanjo y caminamos hacia el pueblo. Yo pienso que el aeropuerto está muy cerca. Pero el sobrecargo dice que tomemos un transfer, que el camino va por detrás. A mi me parece que hay tiempo de sobra para llegar.

Hace mucho viento, así que nos abrigamos bien. Tenemos que estar en el aeropuerto a las 9:30 y no son ni las 8.

Por la calle no se ve a nadie. Y nos han dicho que hasta las 9 o las 10 no abren nada.

Las calles están en obras, se ven algunos obreros, no muchos, dentro de las zanjas. Son la única gente a la que preguntar. A Juanjo le han dicho que vayamos a Forjadores, donde hay transfer. Tras mucho buscar encontramos al tal Forjadores, que es un supermercado, pero que no abre hasta las 9. Yo insisto en ir andando en dirección al aeropuerto y Juanjo se mosquea. .

Junto a Forjadores está Aerovías DAP, con los que vamos a Punta Arenas, pero está cerrado. Un letrero en la puerta nos informa de que hoy, sábado, abren a las 10. Nos quedamos esperando.


Al rato aparece una furgoneta grande que transporta a los alemanes. Querían ir a Ushuaia hoy, y tenían reservado el Ferry. Pero lo han suspendido hoy y mañana por el mal tiempo. Así que están indecisos. A otra pareja les pasa lo mismo, pero se marchan, no sé a dónde. Los alemanes esperan a que abran la oficina para comprar un billete para el lunes. Las avionetas tienen 16 plazas. La conductora de la furgoneta llama por teléfono a alguien que va a recoger gente para el aeropuerto para que venga a por nosotros.

Llega una pareja mayor que han salido del barco y dormido en el pueblo, pero que van también en el avión. Nos dicen que a ellos los llevan desde el hostal donde se han quedado a dormir. La mujer intenta llamar a DAP de Punta Arenas para preguntar, pero no le cogen el teléfono. Se marchan y les dice Juanjo que les diga a los del avión que no se vayan sin nosotros. La mujer nos pregunta los apellidos.


Allí nos quedamos, tirados como colillas en un pueblo casi fantasma. Pero por fin aparece una furgoneta y nos recoge. La misma furgoneta ha recogido a la pareja del teléfono.

Al llegar al aeropuerto al que, efectivamente se llegaba por un camino largo que rodeaba la bahía, vemos que está abarrotado de gente. Hoy, en lugar de la avioneta, viene un avión de90 personas, de lo cual me alegro, porque no está el tiempo para dar botes.

El conductor de la furgoneta vuelve y nos cuenta lo del hospital que comenté ayer. La mayor parte de la gente que va en el avión son trabajadores que cambian el turno y vuelven a Punta Arenas tras unas semanas en Williams.

Aparecen los alemanes, que nos cuentan que han abierto la oficina y que hoy tienen sitio en el avión, pero el lunes solo hay 3 asientos libres, y van 4.


El traqueteo, de todas formas, fue bastante infame. Íbamos en la cola y se movía que daba gloria...

Llegamos. Punta Arenas unos 40 minutos más tarde. Salimos a una furgoneta para ir al centro y, claro, en la misma se montan los alemanes, que han decidido ir a Puerto Natales. Allí nos encontraremos, seguro...

Fuimos al hostal a darnos una ducha y luego a comer a La Criolla, pero se les había acabado el menú. Comimos a la carta.

Decidimos, finalmente, ir. Puerto Natales. Habíamos barajado acercarnos a Porvenir, en Tierra de Fuego, cruzando el Estrecho, pero es por perder tiempo. Hemos pasado o tarde en el hostal, buscando alojamiento en Puerto Natales, escribiendo, mandando fotos....

Juanjo ha salido a cenar. Yo no tengo hambre. Llueve...



DIA 21. LATITUD 55. CANAL BEAGLE. PERSIGUIENDO A DARWIN

DÍA 21 7/NOVIEMBRE/2014. LATITUD 55. CANAL BEAGLE (Persiguiendo a Darwin)
Todos hemos podido dormir. No son incómodos los asientos.
He ido a hacerme un té mientras avisaban para el desayuno. Juanjo y un inglés ya estaban levantados. He sentido antes de levantarme como si estuviéramos pasando por baches. Raro, porque este barco no se mueve nada.
Me ha dicho Juanjo que íbamos a salir a mar abierto pero había bastante oleaje, así que hemos virado (eso también lo he notado) y nos han metido por un canal para evitar la mala mar. Amanezco en Bahia Desolada. Un terreno montañoso, donde se empieza a ver algo de nieve en los picos. Estamos recorriendo el brazo Noroeste del canal del Beagle. Salimos alternativamente a la cubierta, porque está nublado, hace viento y frío. Nos abrigamos mucho, salimos un ratito a ver el paisaje y nos metemos en cuanto nos quedamos semiduros de frío. El té caliente ayuda a ir pasando los momentos más malos. Durante la noche hemos pasado por:

  • Seno Magdalena
  • Canal Magdalena y su faro
  • Paso Brecknock
  • Entrada Canal Ocasión
  • Punta Giratoria,
  • Canal Brecknock
  • Islotes Nelson,
  • Canal Brecknock
  • Paso Aguirre

 Nos informan que los ventisqueros se verán por la tarde, hacia las dos, o sea, después de comer, porque en el barco se come a las doce. Ponen películas constantemente, pero las hacemos poco caso, porque estamos pendientes del paisaje. Es a nuestra izquierda hacia donde están las montañas con más nieve, pero hacia ese lado no tenemos visibilidad, porque el barco lleva una carga de camiones, coches, una ambulancia, etc. y nos pilla la visión hacia ese lado. Hay que salir, cuando el canal es más estrecho y el paisaje más bonito. Por lo demás, el barco es caliente y cómodo. Lleva baños y duchas. Todo limpio.

 Vemos barcos faenando. Un chileno, que ha trabajado en eso, le explica a Juanjo que esos barcos pasan varias semanas en la misma zona, pescando centollas. De vez en cuando viene una lancha rápida a por la carga. Nos había parecido que estaban muy alejados de Puerto Williams y nos extrañaba, pero es así de duro, aunque los chilenos llevan el clima bastante bien. Entre el grupo de españoles vamos pasándonos información de los distintos sitios.Unos van a hacer senderos o, otros a recorrer la zona, otros van para Ushuaia, nosotros volveremos en avión a Punta Arenas....

 El paisaje es impresionante. Desolado, aunque con pequeños árboles, y altos picos en todas direcciones, que tienen cada vez más nieve, según avanzamos. La mayor parte del día está nublado. A veces hay chubascos que echan a todo el mundo de la cubierta. El viento no ha parado casi en ningún momento. Juanjo se parapeta en la cubierta baja, y está fuera casi todo el tiempo, o mirando desde la escotilla de la puerta de salida, en el pasillo de los baños.

 Nos forramos para salir. Yo me pongo gorro de lana, tubular en el cuello, la chaqueta cortavientos y guantes, además de la camiseta, la térmica, y el chaleco polar que no me quito para nada. Si el viento es excesivo, y no llueve, me pongo, además, las gafas de sol, para proteger loś ojos.

 Emocionante es también estar en esta zona, por donde anduvo Darwin buscando bichos, aunque tenía bastante mala opinión de los indios. En la expedición se alimentaban de focas y pingüinos. En esta zona encontraron indios canoeros, que hacían fogatas dentro de las embarcaciones. Los Yámanas o Yaganes y los Alacalufes (Kaweshar). Éstos vivían próximos al Estrecho. Los Yámanas vivían más al sur, en las islas del Cabo. Son una rama de los Ona que llegaron a esta zona cuando en la glaciación se hizo un puente de hielo. Luego se adaptaron al medio, se hicieron con embarcaciones para mariscar (buceando a pulmón en esta agua tan fría) y adoraban un panteón de 23 dioses. Tras la Bahia Desolada, hemos pasado por loś siguientes puntos: Canal Ballenero (las ballenas se ven en Diciembre) Canal O'Brien Paso Timbales Canal Darwin Paso Ibarra Brazo Noroeste del Canal Beagle Juanjo se ha hecho amigo del maquinista. Junto a los mapas que tienen por las paredes, vamos hablando con él de la ruta, de los puntos a los que llegan los barcos. A veces llegan. Punta Toro, en la misma isla, Isla Navarino, en la que se encuentra Puerto Williams, pero más al suroeste. Más tarde nos enseña las salas de máquinas y el centro de control, con los ordenadores.muy curioso. Hacia las 13:30 nos avisan de que van a empezar a verse ventisqueros (glaciares). Hemos estado reservando calor para ese momento. Además ha llovido fuerte y ha hecho un viento intenso (50 AULLADORES). Mirad esta página: http://www.fondear.org/infonautic/mar/El_Mar/Cabo_Hornos/Cabo_hornos.htm Hemos tenido la inmensa suerte de que, después de un día con un nublado intenso, justo cuando hemos llegado al primer glaciar ha parado el viento y la lluvia e incluso ha salido un rayo de sol que nos iba iluminando los glaciares como si fuera un foco de teatro. Cada vez que llegábamos a un Glaciar, un rayo de sol lo recorría para que lo viéramos bien y nos salieran las fotos mejor. Casi aplaudimos!, El primer ventisquero que vimos fue el España. Muy bonito, pero no llega el hielo al mar. Después Pasamos por el Alemania, el Francia, el Italia, que es el Glaciar Estrella de la zona. Tan bonito, que el barco se acerca a él y para un ratito. Además, han girado, para que pueda verse desde dentro. Es el único que desprende témpanos al canal. Se ve el agua llena de trocitos de hielo. Alrededor, por todos los picos que nos rodean, en un terreno montañoso hasta donde alcanza la vista,May muchísima nieve. El último ventisquero es el Holanda. Yo sólo me asomé un segundo, porque se levantó un viento helado y fuerte y lluvia fuerte. Para compensarnos, ha salido un arco iris entero, de lado a lado del canal. Ha sido justo antes de cenar cuando ha venido el maquinista a buscarnos para ver la sala de máquinas. Como no llegábamos, ha venido la chica que se ocupa de las comidas a buscarnos, diciendo que le faltaban dos pasajeros para cenar, muerta de risa... Tras el Glaciar Holanda entramos en el brazo ancho del Canal Beagle. Empieza a verse un oleaje fuerte, pero dentro del barco no se siente nada. Tiene una quilla que no llega a los dos metros, casi plana, para poder navegar por esta zona y entrar en playa. Un asturiano, David, y la francesa, Carolina, miran preocupados a los picos. Quieren hacer un trekking de tres días, pero no tienen claro que el tiempo y la nieve se lo permitan. Sobre todo porque hay mucha nieve. Llevan comida para 4 días y tiendas de campaña. El asturiano está helado. No me explico cómo tienen ganas de dormir en tienda con este clima...van por su cuenta y se han encontrado, por lo que harán el camino juntos, si es posible. Pero David confía en encontrar a alguien más para hacer un grupo más grande e ir más seguros. Hay otra pareja española que van a quedarse en Williams a hacer caminatas cortas y ver pájaros. Otros alemanes quieren llegar a Ushuaia. Hay un Ferry. Hay una americana que va sola, pero no sé qué planes tiene. En el barco, aparte de los turistas, hay gente de Punta Arenas que van a trabajar a Puerto Williams. Pasan tres semanas en Puerto Williams, trabajando en construcción de calles, un hospital, etc. y al cabo de ese tiempo van diez días a Punta Arenas, a descansar. A veces van en la avioneta y otras en el barco, a elegir. Hay una familia con dos niñas pequeñas. Él trabaja en el destacamento de Marina, que luego nos hemos enterado que constituye la mitad de la población de Williams. Ella nos dice que tienen médicos y enfermeras en el pueblo, pero a nivel de Primaria. Si hay una urgencia, tienen que sacarlos en avión. No hay otro medio. Por eso van a construir un hospital, para partos y cirugía de urgencia. Nos han contado que las mujeres embarazadas tienen que quedarse en Punta a Arenas a partir del séptimo mes, por si hay complicaciones. Nos han puesto después de cenar una peli con mucho ruido. Muy raro, porque las ponen en silencio, o con el sonido muy bajo, y subtítulos. Pero justo ahora, que yo me dispongo a dormir, cuando se hace de noche, ponen un disparate de tiros... Me he dormido. Pero a las doce, hora de llegada a Williams, ha venido el sobrecargo a decirnos que nos íbamos a pasar al salón de las camas, y que íbamos a dormir allí. Como hay gente que se queda en Williams, queda sitio libre. Al bajarse los pasajeros que se quedan, el barco se retira y fondea unos metros alejado del puerto. No sé la razón. Pero hemos dormido muy cómodos.